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Migrantes junto a una bandera de Inglaterra en el campamento "Jungle" para migrantes en Calais el 24 de junio de 2016

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¿Ayudará el Brexit a los migrantes a cruzar el canal de la Mancha? La frontera entre Francia y el Reino Unido depende de un tratado bilateral, que algunos políticos franceses quieren denunciar aprovechando que los británicos se van de la UE.

Tan sólo horas después de conocerse el resultado del referéndum en el Reino Unido, varias voces se han alzado en Francia contra el tratado de Touquet, concluido en 2003 entre Londres y París.

"El pueblo británico ha hablado, pido al gobierno francés que renegocie los acuerdos de Touquet", tuiteó Xavier Bertrand, presidente de la región Norte, donde miles de migrantes se hacinan con la esperanza de llegar un día a Inglaterra.

El presidente socialista francés, François Hollande, "debe enviar los acuerdos de Touquet al olvido", abundó la eurodiputada ecologista Karima Delli en Twitter.

En marzo, el ministro de Economía francés Emmanuel Macron ya advirtió que el día en el que la relación de Londres con la UE "se rompa los migrantes dejarán de estar en Calais".

Lo dijo en un contexto muy específico, el del prereferéndum, y el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, lo desaprobó entonces, afirmando que este tipo de advertencia no tenía razón de ser.

- 'Injusto' -

El Tratado de Touquet estipula que los primeros controles migratorios se realicen en el país de salida, con lo cual en la práctica desplaza la frontera británica a los puertos franceses.

"Ahora que el Reino Unido ya no está en la UE, no hay motivo para que la frontera siga en Calais", afirma a la AFP François Gemenne, profesor del Instituto de Estudios Políticos de París. Londres "ha eludido responsabilidades" con este acuerdo "injusto para Francia y para los migrantes".

"La paradoja es que, pese a que el Brexit ha sido sobre todo un voto antiinmigración, Reino Unido podría acabar teniendo que acoger mañana a más migrantes", afirma.

Esto se debe a que Londres no podrá enviar a los solicitantes de asilo al primer país en el que se registraron como podía hacer hasta ahora en virtud de una convención europea conocida como los acuerdos de Dublín.

"Los británicos podían apelar a cierta solidaridad europea, pero ya no será posible", abunda Henri Labayle, profesor de la universidad de Pau (sudoeste) y experto en temas migratorios.

Además este acuerdo tiene un alto precio "a nivel político, debido a que los partidos populistas se nutren de la situación", añade.

- 'Señal para los traficantes' -

Por el momento, el gobierno francés no parece determinado a modificar el tratado.

"Si es para poner la frontera, como algunos defienden, al otro lado de la Mancha, habrá que desplegar barcos para salvar a la gente en el agua", declaró a la AFP el ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Marc-Ayrault.

Y el titular de Interior recuerda con frecuencia la nada desdeñable contribución financiera del Reino Unido, con fondos destinados a garantizar la seguridad en la frontera al nivel del puerto de Calais, de donde zarpan los barcos con rumbo a Inglaterra.

En marzo, Cazeneuve ya avisó que denunciar el tratado equivaldría a enviar una señal a los traficantes de que pueden llevar a todos los migrantes a la frontera y en ese caso "mañana no habrá 6.000, sino 20.000" extranjeros en el norte de Francia.

La situación de la llamada Jungla de Calais, en la que se hacinan miles de personas, tardará tiempo en cambiar, advierte la alcaldesa de la localidad, Natacha Bouchart, partidaria de una "renegociación" de los acuerdos de Touquet para que los británicos también abran campos de migrantes en su territorio.

"La historia de esta frontera no es tan sencilla como se dice", aseguró. "No hay que hacer creer a la gente que vamos a suprimir el problema desplazando la frontera".

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