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La virtual candidata demórata a la presidencia de EEUU Hillary Clinton, en un acto de campaña en Nueva York el 6 de junio de 2016

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El director del FBI, James Comey, anunció este martes que esa institución no recomienda presentar cargos contra al exsecretaria de Estado Hillary Clinton, aunque señaló que fue "extremadamente descuidada" en el uso de sus correos electrónicos durante su gestión.

"Aunque hay evidencias de potencial violación de los estatutos que rigen el uso de información clasificada, nuestra opinión es que ningún fiscal razonable presentaría cargos en este caso", dijo Comey, para añadir que el FBI comunicaría al Departamento de Justicia "nuestra visión de que no hay cargos adecuados para este caso".

En una declaración a la prensa en que no permitió preguntas, Comey dijo que Clinton utilizó varios servidores privados para sus correos, que varios de sus mensajes incluían información secreta y que es "posible" que "actores hostiles" hayan tenido acceso a ellos.

Los investigadores, por ejemplo, hallaron siete "cadenas" de correo electrónico que incluía material clasificado como 'Top Secret' cuando esos mensajes fueron enviados o recibidos.

"Hay evidencia para sostener la conclusión de que cualquier persona razonable en la posición de la secretaria Clinton (...) debería saber que un sistema desclasificado no era el lugar para esa conversación", dijo Comey en la parte más dura de su declaración.

En una breve nota, el comité de campaña de Clinton aseguró sentirse "satisfecho" por la decisión del FBI. "Estamos felices de que este asunto esté cerrado", dijo el portavoz Brian Fallon.

- Descuidos sin antecedentes -

En su declaración, Comey añadió que el equipo de investigadores realizó un examen de otros casos de mala manipulación de información secreta y clasificada para establecer criterios sobre cargos a ser presentados.

"No podemos encontrar un caso fue pueda dar soporte a la presentación de cargos criminales en estos hechos", señaló.

De acuerdo con Comey, los casos analizados previamente incluyen mala manipulación intencional de información reservada, "deslealtad" hacia Estados Unidos u obstrucción a la Justicia. "No vemos esas cosas en este caso", afirmó.

Por eso, señaló Comey, el FBI dejaría una decisión final en manos del Departamento de Justicia, con la salvedad de que no habría "cargos adecuados" para ser presentados contra la exsecretaria de Estado.

Las investigaciones, añadió, no hallaron "clara evidencia" de que Clinton o sus asesores hayan pretendido violar las leyes, aunque "hay evidencia de que fueron extremadamente descuidados en su manejo de información muy sensible, altamente clasificada".

Comey admitió que había un "intenso debate público" sobre esta investigación y garantizó que ella fue conducida de forma "competente, honesta e independiente".

La incertidumbre sobre los resultados de esta investigación del FBI se había convertido en una espesa nube negra sobre la reputación de Clinton, virtual candidata por el partido Demócrata para las elecciones presidenciales del próximo año.

- Reacción inmediata -

Por ello, las reacciones al pronunciamiento de Comey no tardaron en aparecer.

En la red social Twitter, el aspirante presidencial republicano Donald Trump, dijo que el gesto del FBI era "muy, muy injusto".

En otro mensaje, Trump afirmó que con sus correos electrónicos, Clinton "comprometió nuestra seguridad nacional. Y no hay cargos. Wow!"

En tanto, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan (el Republicano con el cargo más alto en la actualidad), afirmó en una nota oficial que "nadie puede estar por encima de la ley".

"Declinar procesar a la secretaria Clinton por manipular y transmitir de forma irresponsable información sobre seguridad nacional servirá para establecer un precedente terrible", afirmó Ryan.

Por su parte, Sean Spicer, portavoz del comité nacional del partido Republicano, dijo a la prensa que los hallazgos del FBI son un "indicio claro" de la falta de preparación de la exsecretaria de Estado "para ser presidenta".

Esta investigación ya había sufrido un grave estremecimiento en la semana pasada al descubrirse que la secretaria de Justicia y fiscal general, Loretta Lynch, había mantenido un encuentro con el expresidente Bill Clinton, marido de Hillary, en un aeropuerto de Arizona.

Lynch aseguró que en ese encuentro no se discutió la investigación contra la exsecretaria de Estado y dijo que se limitaría a respetar la posición del FBI, pero la avalancha de cuestionamientos a la integridad de la pesquisa del FBI ya era insostenible.

El anuncio de Comey este martes prácticamente retira de escena el riesgo de un proceso criminal contra Clinton, eventualidad que arruinaría definitivamente su candidatura presidencial, pero los hallazgos de la investigación seguramente seguirán alimentando la ya interminable polémica.

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