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Una niña yemení llena un cubo de agua tras una fuerte lluvia a las afueras de Saná el 31 de julio de 2016

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El gobierno yemení aceptó este domingo una propuesta de la ONU para poner fin al conflicto que empezó hace 16 meses pero los rebeldes lo rechazaron, insistiendo en que cualquier acuerdo debe prever un gobierno de unidad.

La proposición retoma varios puntos de la resolución 2.216 del Consejo de Seguridad y plantea la retirada en 45 días de los rebeldes chiitas hutíes, respaldados por Irán, de las zonas ocupadas desde 2014, entre ellas la capital, Saná.

El acuerdo contempla asimismo la restitución de las armas pesadas robadas al ejército, el levantamiento de los cercos de las ciudades y la puesta en libertad de todos los prisioneros.

El anuncio del gobierno llegó tras una reunión en la capital de Kuwait presidida por el presidente de Yemen, Abd Rabo Mansur Hadi.

Según medios políticos yemeníes, el gobierno aceptó la propuesta presionado por su aliado saudí, que busca bloquear a los rebeldes chiitas y demostrar así que no quieren la paz.

El sábado, las autoridades yemeníes estuvieron a punto de abandonar las negociaciones, que se iniciaron en abril sin llegar a ningún resultado hasta ahora, pero al final se resignaron a prolongarlas una semana más.

"La reunión aprobó el proyecto de acuerdo presentado por Naciones Unidas y que pide el fin del conflicto armado así como la retirada [de los rebeldes] de Saná (...) y de las ciudades de Taez y Hodeida", indica un comunicado publicado tras la reunión.

- No sin un gobierno de unidad -

Sin embargo, el gobierno pone como condición previa que los rebeldes hutíes y las fuerzas leales al expresidente Ali Abdala Saleh firmen el acuerdo antes del 7 de agosto.

Los rebeldes, sin embargo, rechazaron la propuesta.

"Lo que ha presentado el enviado (de la ONU) no son más que ideas para una solución en lo concerniente a la seguridad, sujeto a debate, como otras propuestas", decía un comunicado de la delegación rebelde.

Los rebeldes reiteraron su exigencia de que todo acuerdo de paz debe prever un presidente elegido por consenso y un gobierno de unidad nacional antes de llegar a pactos en temas militares o de seguridad.

Antes del anuncio del gobierno, el portavoz de los hutíes, Mohamed Abdelsalam, había dicho en Twitter que los rebeldes exigían una solución completa para que los dos bandos compartan el poder.

- Saleh en primera línea -

Al mismo tiempo que la ONU elaboraba esta nueva propuesta de paz, los rebeldes chiitas llevaron a cabo el sábado una incursión masiva en el sur de Arabia Saudí, unos enfrentamientos que causaron la muerte de siete soldados saudíes.

La fuerza aérea saudí intervino provocando "decenas de muertos" en las filas de los rebeldes y sus aliados, según un comunicado de la coalición árabe liderada por Riad en Yemen.

En el sur de Yemen, en la provincia de Chabwa, 18 hutíes y 15 soldados perdieron la vida en una ofensiva lanzada por los rebeldes en la noche del sábado para ampliar su control en la zona de Asilan, según informaron otras fuentes militares.

Por otra parte, dos policías fallecieron en un atentado con bomba en Adén, donde la explosión de un coche bomba no dejó víctimas, indicó la policía.

Durante la noche, el expresidente Saleh se reunió en Saná con miembros de su partido, el Congreso Popular General (CPG), para denunciar de nuevo la "legitimidad" de Hadi, exiliado en Riad pero considerado como el jefe de Estado de Yemen por la comunidad internacional.

"El acuerdo estratégico (con los hutíes) para establecer el Consejo Superior sirve para llenar el vacío político tras el fin de la legitimidad de Hadi y su huida del país", declaró.

"Este Consejo gobernará el país como instancia presidencial conforme a la Constitución y a las leyes en vigor", insistió.

Pero la anulación de este acuerdo es uno de los puntos de la última proposición de paz la ONU así como la supresión de todas las decisiones tomadas por los rebeldes desde su ocupación de Saná, según el jefe de la delegación gubernamental en las negociaciones de Kuwait y jefe de la diplomacia, Abdelmalek al Mijlafi.

Desde marzo de 2015 el conflicto en Yemen ha provocado al menos 6.400 muertos y 2,8 millones de personas desplazadas, según datos de Naciones Unidas.

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