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Ahmet Davutoglu da una rueda de prensa tras una reunión de la directiva de su partido, este jueves 5 de mayo en Ankara

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El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, anunció este jueves que abandonará próximamente el gobierno y la presidencia del partido gobernante, una decisión que fortalece el poder del presidente Recep Tayyip Erdogan en el país.

El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, islamoconservador) celebrará el 22 de mayo un congreso extraordinario. "No voy a ser candidato en el próximo congreso en las actuales circunstancias", aseguró Davutoglu durante un discurso en Ankara en la sede de esta formación en el poder desde 2002.

Según los estatutos de la formación, si Davutoglu no concurre como candidato perdería su cargo de primer ministro, ya que el jefe del partido gobernante es quien ejerce el cargo.

La decisión de no concurrir se adoptó durante una reunión de la dirección del AKP un día después de la aparición de informaciones sobre una ruptura consumada entre Davutoglu y Erdogan.

La tensión entre ambos dirigentes saltó a la luz pública esta semana y una última reunión el miércoles por la noche no logró desactivarla.

El primer ministro turco, quien venció en las legislativas del 1 de noviembre y contaba con un mandato de cuatro años, precisó que su determinación "no deriva de una decisión [personal], sino que es más bien una necesidad", proyectando una crítica velada a los altos mandos del partido que en el último tiempo han erosionado su poder en la formación.

Durante su discurso, el jefe de gobierno defendió su balance político y económico, al tiempo que negó cualquier conflicto con Erdogan, el hombre fuerte de Turquía que mantiene el control del AKP, pese a que constitucionalmente debería estar por encima de cualquier partido como jefe de Estado.

- 'Una revolución de palacio' -

Cuando fue elegido presidente en 2014, Erdogan designó a Davutoglu, su principal consejero y jefe de la diplomacia, como primer ministro.

Davutoglu, considerado como un moderado, a diferencia del muy agresivo pero popular Erdogan, se fue haciendo un puesto en la política turca en los últimos años, aunque siempre subsistieron las críticas de que era una "marioneta".

Al parecer, a Erdogan no le gustó que su primer ministro liderara las negociaciones con Bruselas que terminaron con un acuerdo sobre los migrantes, ni su voluntad de reanudar las negociaciones con la rebelión kurda.

El jefe de la oposición, Kemal Kiliçdaroglu, denunció "una revolución de palacio", fustigando que hay una intervención inaceptable de Erdogan en los asuntos del ejecutivo.

Desde que llegó a la presidencia, Erdogan no esconde su ambición de reformar la Constitución para instaurar un régimen presidencialista, un proyecto apoyado públicamente por Davutoglu, quien no parece tener prisa en ponerlo en marcha.

La llegada de un aliado más dócil al frente del gobierno podría permitirle alcanzar este objetivo. Varios nombres circulan, especialmente los de Binali Yildirim, actual ministro de Transportes, y Beral Albayrak, ministro de Energía y yerno del presidente.

Los altos cargos del AKP, fundado por Erdogan, aseguran que habrá una transición tranquila. "El AKP no vivirá problemas a nivel interno", estimó el jueves el viceprimer ministro Yalçin Akdogan, otro de los posibles sucesores de Davutoglu. Este último indicó que mantendría su puesto de diputado tras el congreso.

Para dar una muestra de normalidad, la oficina del primer ministro informó que su desplazamiento a Bosnia-Herzegovina previsto el viernes tendrá lugar, desmintiendo las informaciones publicadas en la prensa.

Este cambio llega en un momento en que Turquía, un socio clave de la Unión Europea en la actual crisis migratoria que vive el Viejo Continente, se enfrenta a varios desafíos, incluyendo la amenaza yihadista, la reanudación del conflicto kurdo y la extensión de la guerra siria a su frontera sur.

Pero también preocupa a los mercados, que temen ver al intervencionista Erdogan ganar poder. "El sentimiento de un gobierno de un sólo hombre al frente del país ganará fuerza entre los inversores", indicó a la AFP Ozgur Altug, economista de BCG Partners.

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