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Cuentapropiestas cubanas en el Foro de Mujeres en Ciudad de México el 27 de abril de 2016

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Apenas lleva unas horas en México, pero Gretel entra al hotel cargada con tres bolsas enormes de telas para su negocio. Ser emprendedora en Cuba no es fácil y muchas veces te obliga a "inventar", por eso, es doblemente enriquecedor poder viajar al extranjero.

No es la primera vez que Gretel de la Rosa y otras cinco "cuentapropistas" de La Habana pisan tierras capitalistas. Este miércoles comparten su experiencia en el Women's Forum en la Ciudad de México pero antes ya fueron invitadas a la capital del mismísimo "imperio", Washington, y algunas también a Chile o Bolivia.

Y, aunque viajar en avión no es apto para todos los bolsillos en la isla ni es fácil por la carrera de obstáculos con las visas, es doblemente importante para los emprendedores de un país que lleva más de cinco décadas declarándose comunista y que recién en 2010 abrió un resquicio para los pequeños empresarios.

"Como este sector es tan incipiente, nosotras necesitamos mucha información en temas que para el resto del mundo son bastante triviales como de visión de negocio, de temas de marketing... Yo he aprendido muchísimo. Mi negocio era uno antes de haber viajado y otro después", dice Yamina Vicente, una risueña cubana de 33 años que ha ganado fama en La Habana con las fiestas y eventos que organiza en "Decorazón".

Sentadas en el bar de su hotel cerca del bullicioso paseo de la Reforma, las seis cubanas coinciden en que empaparse de técnicas desconocidas es uno de los alicientes de viajar pero reconocen que también es una oportunidad para volver con la maleta llena de esos productos que no se encuentran fácilmente en la isla dada su imposibilidad para importar.

Las tres bolsas de telas que compró Gretel para su tienda de decoración infantil -una cantidad "limitada" para que no se la decomisen a su vuelta a La Habana- no son nada en comparación con lo que Nidialys Acosta ha llegado a meter en sus maletas.

"En mi equipaje, por ejemplo, yo he cargado con defensas de carros, cajones grandes, guardafangos", explica esta cubana que, desde 2011, gestiona un negocio de restauración de "almendrones", los coloridos autos clásicos estadounidenses de los 50 que luego pone a circular como taxis para agencias de viajes.

- Insumos inestables, internet problemático -

Sin embargo, para las pizzerías de Marianela Pérez no hay maleta que valga. Esta elegante empresaria de 40 años tiene que lidiar a diario con el mercado "inestable" de insumos en Cuba, un problema central para los "cuentapropistas".

El otro es el difícil y costoso acceso a internet, que les corta las alas para promocionarse, tomar pedidos de sus clientes o comprar.

"En nuestra voluntad y en nuestros sueños está poder exportar también y, por internet, puedes no sólo comprar sino también vender. Si Cuba se está abriendo al mundo, uno de los potenciales y talentos que tiene es poder exportar", expresa Caridad Luisa Limonta, dueña de un taller de costureras en El Vedado, canalizando las ganas de prosperar de muchos microempresarios cubanos.

De hecho, por lo que pueda surgir en el Women's Forum, las seis emprendedoras llevan preparado un arsenal de tarjetas de visita de sus negocios con sus teléfonos, sus correos electrónicos y, algunas, sus páginas de Facebook o web.

La mayoría de ellas trabajaba antes para el Estado pero, con el lento proceso de apertura económica que impulsó el presidente Raúl Castro desde que asumió el poder en 2008, encontraron en el "cuentapropismo" un aliciente para mejorar la vida de sus familias ya que a un mayor esfuerzo hay también mayor salario.

Eso hace que "el cliente exija calidad. A nosotras nos exigen lo que no le exigen al Estado", dice Sandra Lídice, que desde 2013 fabrica los jabones artesanales "D'Brujas".

- Cambios paulatinos -

Aunque las mujeres son aún minoría, cada vez son más las que se van sumando al medio millón de cubanos -un 10% de la fuerza laboral- que trabajan por su cuenta.

De hecho, las seis aseguran que están sobrepasadas y que la demanda es mucho mayor que la oferta.

Por eso, el anuncio del restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos -cuyo embargo es un lastre para la economía cubana- o la reciente visita del presidente Barack Obama a la isla en marzo generaron gran entusiasmo.

Sin embargo, tras la falta de anuncios transformadores que se esperaban en el reciente congreso del Partido Comunista, la cautela se impone una vez más.

"Creo que había muchas expectativas de cambios bruscos, de cambios rápidos y yo creo que los cambios que se van a dar van a ser muy paulatinos", admite Yamina Vicente.

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