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Un hombre libanés votando en las elecciones municipales en Beirut, el 8 de mayo de 2016. Los ciudadanos de Líbano acuden a las urnas por primera vez en seis meses para los comicios locales

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Los libaneses votaron este domingo en las primeras elecciones municipales en seis años, en las que una plataforma ciudadana rivalizó en Beirut por primera vez con los denostados partidos tradicionales acusados de corrupción e incompetencia.

Pese a que los resultados se esperan avanzada la noche en Beirut y en dos gobernaciones de la región de Beka (este), el ex primer ministro Saad Hariri reivindicó la victoria de la lista que apoya en la capital.

"Los resultados son a favor de la lista de los 'Beirutíes'", aseguró Hariri por la noche ante sus partidarios.

Pero Ibrahim Mneimné, jefe de la principal lista de la sociedad civil bautizada "Beirut Madinati" ("Beirut es mi ciudad") descartó la derrota, al asegurar que la campaña civil "tenía muy buenos resultados".

La tasa de participación de casi un 20% en la capital, según datos no definitivos del ministerio del Interior, decepcionó a muchos que esperaban un voto masivo a causa de la presencia por primera vez de una lista de independientes.

A primera hora de la noche, el movimiento civil denunció violaciones y fraudes durante el recuento que continuará hasta el 29 de mayo en las otras cinco gobernaciones del país.

Se trata de las primeras elecciones nacionales organizadas desde 2010, en un país sin presidente en los dos últimos años, sin un nuevo Parlamento desde 2009, y paralizado por las divisiones políticas exacerbadas a causa del conflicto en la vecina Siria.

La gran novedad de los comicios fue la aparición de Beirut Madinati, una lista formada por 24 candidatos independientes, que desafió directamente a las formaciones políticas tradicionales como la de Hariri, cuyo partido suele hacerse con la municipalidad de Beirut.

- 'Hacer mover las cosas' -

"Incluso, si un solo candidato de Beirut Madinati gana, será una victoria para la sociedad civil. Estamos hartos de esta clase política corrupta", declaraba Elie, un empleado de 43 años, a la salida de un centro electoral en Beirut.

Mariam, una trabajadora de 40 años, escogió por su parte la lista del "jeque Saad, ya que representa a la gente de Beirut".

Tras el cierre de los colegios electorales, la participación era baja en Beirut, pero de casi un 50% en las dos gobernaciones de Beka, donde el Hezbolá es muy influyente, según el ministerio del Interior.

Las listas para las municipales hasta el momento estaban elaboradas minuciosamente por los partidos tradicionales, a menudo dirigidos por antiguos señores de la guerra civil (1975-1990).

"Hemos sido capaces de hacer mover las cosas", afirmó en una conferencia de prensa tras la consulta Jad Chaaban, un portavoz de Beirut Madinati, quien denunció sin embargo "fraudes" como el transporte de las papeletas en coches civiles, así como la participación de algunos miembros de los servicios de seguridad en el recuento.

Los movimientos de la sociedad civil, que raramente han logrado imponerse en la arena política libanesa, se han magnificado tras la "crisis de la basura", que puso de manifiesto en 2015 la inacción de los dirigentes, denunciada por masivas manifestaciones sin banderas políticas, hecho inédito en Líbano.

- Alianza de rivales tradicionales -

Beirut Madinati es una lista compuesta por empleados, docentes, periodistas, pescadores o artistas, como la famosa directora Nadine Labaki ('Caramel'). Con esta plataforma, sus integrantes pretenden apartar a la élite y abordar los problemas cotidianos de un país donde las familias políticas se reparten los cargos desde su independencia de Francia en 1943.

Los diez puntos del programa de la formación prevén una mejora de los transportes públicos de la ciudad, a menudo paralizada por los atascos, y la creación de espacios verdes. Se trata de medidas medioambientales que los otros principales partidos dejan totalmente de lado.

La clase política libanesa está dominada por dos bandos: el liderado por Hariri y apoyado por Arabia Saudí y Estados Unidos, y el dirigido por el poderoso Hezbolá chiita, respaldado por Irán y el régimen sirio de Bashar al Asad.

Paradójicamente, ambos rivales se aliaron para estas municipales para hacer frente a Beirut Madinati.

En la capital, unos 476.000 electores se han registrado, de un total de 1,8 millones de habitantes.

La diferencia se debe a que el sistema electoral prevé que cada ciudadano vote en la localidad de origen de sus antepasados, por lo que muchos habitantes de Beirut no pueden inscribirse en la capital.

En la región de Beka, dominada por Hezbolá, no se prevén sorpresas, a excepción de Zahlé, donde se enfrentaron una lista de una influyente familia local respaldada por Hariri y otra apoyada por partidos cristianos.

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