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La que fuera candidata política colombiana Ingrid Betancourt, que estuvo secuestrada por las FARC, en un foro en Bogotá el 5 de mayo de 2016

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Para la exrehén de la guerrilla FARC Ingrid Betancourt, el actual proceso de paz para acabar con medio siglo de conflicto armado en Colombia tiene más oportunidades de éxito que cualquiera de los celebrados antes, porque el país goza de una "coyuntura extraordinaria".

"Las FARC siguen ahí. Obvio que los colombianos tienen que reflexionar y decir (...) '¡Ensayemos esto!'. No sería posible sin la voluntad de las FARC de sentarse a la mesa de negociaciones (...) Es una coyuntura extraordinaria", estimó Betancourt, 54 años, en una entrevista con AFP durante un paso breve por Bogotá esta semana.

A su parecer, los diálogos que sostienen desde 2012 en Cuba el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que la tuvieron secuestrada en la selva durante más de seis años, pueden acabar en un acuerdo, ya que las dos partes se han dado cuenta de que seguir alimentando el conflicto más largo de América no hará mejorar la situación.

La intensa ofensiva militar durante el mandato del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) fue, según Betancourt, un "factor" en este sentido.

Con Uribe existieron "diez años de unión del país, del consenso absoluto en el país a favor de la guerra, con todos los medios, con fortalecimiento del Ejército con el apoyo de la comunidad internacional y todos los esfuerzos elegidos en aniquilar las FARC", afirmó, en referencia entre otros al Plan Colombia, programa estadounidense de cooperación con una financiación de 10.000 millones de dólares entre 2000 y 2015, que permitió modernizar las fuerzas armadas.

Pese a esta lucha feroz, las FARC cuentan todavía con unos 7.000 combatientes, aunque "también entran en un proceso de reflexión y se dicen 'bueno, no vamos a lograr esto por la guerra'", subrayó Bentancourt en la noche del jueves al final de una maratón mediática de dos días y un foro titulado "Reconciliación, más que realismo mágico".

La exparlamentaria colombiana, también de nacionalidad francesa, fue secuestrada en 2002 cuando era candidata presidencial del Partido Verde Oxígeno. Su liberación en 2008 junto con otros 14 rehenes en la Operación Jaque, cuando Santos era ministro de Defensa, tuvo importantes repercusiones mediáticas.

- Consenso por la paz -

Hoy, Ingrid Betancourt, que prepara un doctorado en Teología en Oxford (Reino Unido) y no había regresado a su país en años, no ve a Colombia dividida a favor o en contra de la paz: "los colombianos tienen un autodiscurso que es el de la polarización, pero yo no veo eso, yo veo un país unido a favor de la paz", afirmó, admitiendo que "lo que sí hay es diferentes opciones de cómo llegar a la paz".

"Creo que estamos avanzando, que los colombianos nos estamos subiendo al tren de la paz y el tren de la paz ya se fue, ya salió. No sabemos adónde va a llegar, pero todos estamos allí", continuó Betancourt, que en el foro llamó a los colombianos a "abrazar con todas las fuerzas de su alma el grandioso prospecto de la paz", igual que ella misma se mostró "lista para abrazar" a sus victimarios.

Betancourt es menos optimista con el proceso de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), inspirado en la revolución cubana y surgido, como las FARC, de una insurrección campesina en 1964. Después de más de dos años de diálogos preliminares iniciados en enero de 2014, el ELN y el gobierno se declararon listos, a finales de marzo, para pasar a una fase pública de negociaciones, pero la fecha sigue siendo incierta.

"Es un proceso que no ha llegado aún a la madurez. El ELN está empezando ahora, tienen que entrar a reflexionar (...), están cometiendo errores", agregó Betancourt, para quien el principal error de los rebeldes es decir "nosotros vamos a seguir secuestrando" para financiarse. "¡Es inaceptable! Pero creo que ellos lo van a entender". "El país está cambiando mucho. Hay una cantidad de actores nuevos, muy capacitados, y yo pienso que en la medida en que pueda ayudar a esos actores a cumplir la meta de que Colombia se vuelva el país que hemos soñado todos, es una bella opción", expresó.

Definiéndose "muy feliz en la vida que tengo", ve la distancia como una "ventaja". "Tengo mucha libertad por estar fuera, no tengo las pasiones del momento", declaró sonriente y serena Betancourt, declinando pronunciarse sobre un eventual retorno a la política.

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