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El líder de la oposición israelí y del Partido Laborista, Isaac Herzog, habla con la prensa en Jerusalén el 18 de mayo de 2016

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El mundo político israelí era un hervidero este miércoles a raíz de las múltiples especulaciones sobre la posibilidad de que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, consiga formar en los próximos días un Gobierno de unidad nacional con el Partido Laborista.

Los contactos entre Netanyahu y el jefe de la oposición, el laborista Isaac Herzog, se han multiplicado en estos últimos días y las negociaciones de las últimas semanas han entrado en una fase definitiva, escribía la prensa.

Herzog podría presentar un posible acuerdo de coalición al voto de su partido en los próximos días, pronosticaban los medios.

La llegada de Herzog al Gobierno será seguida de cerca por la comunidad internacional para ver su impacto en el proceso de paz con los palestinos, actualmente sin ninguna perspectiva. El líder laborista podría encargarse del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Herzog defiende una "solución de dos Estados", la creación de un Estado palestino independiente que coexista en paz con Israel.

La puesta en marcha de un Gobierno de unión nacional parece sin embargo complicada. En el Likud, el partido conservador de Netanyahu, la oposición es importante.

Dentro del Partido Laborista, la resistencia también se impone, así como en la Unión Sionista, la alianza de la que forma parte el Partido Laborista con la formación Hatnuah de la extitular de la diplomacia Tzipi Livni.

Netanyahu seguía el martes rechazando las exigencias de Herzog para incluir en el acuerdo de Gobierno el compromiso de buscar una "solución de dos Estados", así como una forma de interrupción de la colonización, fuera de los grandes bloques de colonias ya existentes, escribía el diario de izquierdas Haaretz.

Entre los laboristas, la principal rival de Herzog, la diputada y antigua responsable del partido, Shelly Yachimovich, calificó de "bodas de sangre" la posible alianza con el Likud.

Netanyahu, que dirige uno de los Gobiernos más conservadores de la historia de Israel, nunca ha negado su deseo de aumentar su mayoría, desde su victoria en las legislativas de marzo de 2015. Sólo dispone de una posible mayoría en el Parlamento y en los últimos meses se ha visto cercado por los intereses particulares de las formaciones o de los diputados aliados.

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