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Un trabajador chino mide una tubería en una plataforma de perforación de petróleo en Qingdao, China, el 1 de abril de 2016

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La actividad manufacturera en China se recuperó de forma inesperada en marzo por primera vez en nueve meses, tras una fuerte caída desde mediados de 2015, gracias a un alza de los pedidos y a medidas de reactivación del Gobierno.

El índice PMI, calculado por la oficina nacional de estadísticas (BNS, por sus siglas en inglés) y publicado este viernes, se estableció en marzo en 50,2 contra 49 en febrero.

Una cifra superior a 50 indica una expansión de la actividad manufacturera -industria que se dedica a la transformación de diferentes materias primas en productos y bienes terminados-, mientras que un índice inferior refleja una contracción.

Desde julio de 2015, mes en el que la actividad se mantuvo estable, el sector manufacturero no dejó de caer, llegando a registrar en febrero su mayor contracción en más de cuatro años.

Los expertos sondeados por la agencia Bloomberg anticipaban para marzo una nueva caída a 49,4.

Para Zhao Qinghe, experto del BNS, la fuerte subida de este índice de referencia, basado entre otros en el nivel de pedidos de las empresas, "muestra que emergen señales positivas". Desde luego, "factores estacionales" han influido, matiza el experto: por ejemplo, "las empresas reanudan sus actividades tras las festividades del Año Nuevo lunar" que paralizaron el sector a principios de febrero.

También las reformas llevadas a cabo por el Ejecutivo de Pekín para reducir el exceso de capacidades industriales y estimular la demanda han sido determinantes, añade el experto.

La aceleración de las inversiones en el sector inmobiliario, además de los gastos públicos de infraestructuras, "se traduce en un aumento de los pedidos de las empresas", opinan por su lado los analistas de Bank of America Merrill-Lynch.

- Reajustar el modelo -

China, cuyo crecimiento cayó en 2015 a su menor nivel en 25 años, se esfuerza por reajustar su modelo económico, encaminándolo más hacia los servicios y el consumo interno.

Pero la transición es difícil, en un contexto de derrumbe de las exportaciones y persistente ralentización de la producción industrial en su conjunto.

El holding financiero Nomura prevé para 2016 un crecimiento del PIB chino de solamente un 5,8%, claramente por debajo del 6,9% registrado el año pasado

Por su lado, el Banco Asiático de Desarrollo (ADB) aseguró esta semana que el exceso de capacidad industrial de China lastrará su crecimiento económico en 2016. Según los datos del ADB, China crecerá en 2016 un 6,5%, menos que el 6,7% que preveía en diciembre.

Frente a esta ralentización económica, el gobierno chino ha reforzado sus medidas de apoyo a la actividad, multiplicando desde hace un año las rebajas de los tipos de interés y ha continuado con sus intentos de reactivación presupuestaria mediante rebajas fiscales.

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