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El primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, da una rueda de prensa en Belgrado el 20 de febrero de 2016

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La resucitada extrema derecha serbia se propone aguar la fiesta el domingo al archifavorito en las legislativas, el primer ministro Aleksandar Vucic, abogando por dar la espalda a la Unión Europea (UE) para una alianza con el gran hermano ruso.

La lista del ultranacionalista Vojislav Seselj, de 61 años, heraldo de la 'Gran Serbia', superará, según los sondeos, el 5% fatídico para regresar al Parlamento después de dos varapalos electorales para la ultraderecha (2012 y 2014).

Absuelto recientemente por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), Seselj hizo cuanto pudo por transformar los comicios en un "referéndum (...) entre la Federación de Rusia y la Unión Europea". "¡No queremos entrar en la Unión Europea! Todos los enemigos tradicionales de Serbia forman parte de ella", dijo en Belgrado.

Vucic (SNS, centroderecha), a la cabeza del Gobierno de coalición proeuropeo desde 2014, replicó diciendo que estaba arrastrando a Serbia "hacia el pasado".

Este antiguo colaborador de Slobodan Milosevic convertido al reformismo y al realismo liberal denuncia a aquellos que quieren convertir a Serbia "en el leproso de Europa, el Estado paria en la región y en el mundo, obligándola a salirse del camino de Europa".

Vucic parte como el gran favorito frente a una oposición atomizada en estas elecciones convocadas para proseguir las negociaciones con Bruselas, iniciadas en diciembre, dos años después de la oficialización de la candidatura a la UE.

Según las encuestas, su Partido Progresista (SNS) obtendrá alrededor de la mitad de los sufragios, muchos más que los socialistas del SPS (centro-izquierda), los Demócratas (DS, centro izquierda) y una alianza centrista liberal en torno al expresidente Boris Tadic.

Las dos listas de extrema derecha, los Radicales de Seselj y los soberanistas de DSS-Dveri sumarán, según los sondeos, entre un 10 y un 15%.

El bando 'antieuropeo' sale reforzado en un contexto marcado por un desempleo que roza el 20%, la bajada de las pensiones y la subida de los impuestos.

"¿Será el 24 de abril el día de la victoria o habrá que esperar dos años?", se pregunta Seselj.

- "Socio fiable" -

El discurso eslavófilo del ultranacionalista cala en la población. Según un estudio reciente del semanario independiente Vreme, dos de cada tres serbios son favorables a una alianza con Moscú (67,2%), y la mitad (50,9%) prefiere la adhesión a la UE. En la Knez Mihailova, la arteria comercial de Belgrado, los comerciantes venden camisetas y tazas a la gloria del presidente ruso, Vladimir Putin.

Pese a la innegable presencia económica de Rusia en el país, la UE es el principal socio de Serbia. Pero Moscú transmite "la imagen de un socio fiable, de largo plazo, con el que Serbia puede contar", resume en su blog de la London School of Economics (LSE) el geopolitólogo Jaroslaw Wisniewski.

Rusia cosecha el resultado de posiciones diplomáticas populares, como la oposición a la entrada en la Unesco de Kosovo (que Belgrado no reconoce como Estado) o el veto a una resolución de la ONU que califica de genocidio la matanza de Srebrenica.

Según Jaroslaw Wisnieski, "por un lado está la imagen de una Rusia que da muestras de respeto mientras Occidente tiende a las exigencias y a incitar a reformas impopulares" para una hipotética adhesión más allá de 2020.

Vucic hace de equilibrista, negociando con la UE pero sin descuidar su apego "a la relación amistosa tradicional" con Rusia.

El politólogo Tibor Jona considera que los políticos serbios utilizan este debate UE-Rusia para ocultar lo esencial: "Nadie nos dice cómo detener el éxodo de médicos, cómo construir un sistema educativo que funcione. Es lo que define a Europa. Europa no es una veintena de diputados en Bruselas, es saber si se puede ofrecer un buen sistema de salud a nuestros ciudadanos".

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