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Las fuerzas iraquíes se despliegan en Al Shurah, a unos 30 kilómetros al sur de Mosul, el 18 de octubre de 2016

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La pérdida de Mosul, cuna del "califato" autoproclamado del grupo Estado Islámico (EI) y elemento central de su propaganda, sería un golpe fatal para el movimiento yihadista que controla vastos territorios en Irak y Siria.

Cuando Abu Bakr al Baghdadi, número uno del EI, proclamó desde la mezquita de Nuri en Mosul, la instauración de un "califato" en los territorios conquistados en Irak y Siria, el grupo invitó a los musulmanes de todo el mundo a comprometerse para defender el nuevo "Estado".

Pero dos años después, tras haber perdido varias posiciones estratégicas en ambos países, el proyecto de los yihadistas está en horas bajas y la pérdida de Mosul podría sellar su suerte.

"La pérdida continua de territorios hace que el escenario de un 'califato' sea aún más difícil de mantener para el grupo", escribió la consultora de seguridad Soufan Group en un comunicado.

En junio, las fuerzas iraquíes lograron retomar Faluya, una ciudad situada al oeste de Bagdad donde los soldados estadounidenses habían registrado su peor derrota desde la guerra de Vietnam.

El sábado, las fuerzas antiyihadistas retomaron Dabiq, una posición de gran importancia simbólica para el EI, ya que según una profecía del islam el ejército de los musulmanes sería diezmado pero acabaría triunfando en esta ciudad, ubicada al norte de Siria.

La ciudad incluso inspiró el nombre de la revista de propaganda del EI, editada en varias lenguas. Su primer número, publicado en julio de 2014 estuvo centrado en la construcción del "Estado" y en defender la idea de un "califato", como una tesis creíble.

- Una imagen lastrada -

El grupo aprovechó infraestructuras estatales que ya existían, con funcionarios que seguían recibiendo su paga de Bagdad, señaló Aymen al Tamimi, experto en yihadismo de la organización Middle East Forum.

"Cuando el gobierno dejó de pagar los salarios el verano (boreal) pasado, esto causó un perjuicio financiero considerable al EI", dijo, en referencia a la parte del salario que se quedaba el grupo.

"La potente imagen del EI quedó entonces lastrada y creo que esto explica en parte la reducción del flujo de combatientes extranjeros", agregó, estimando que los controles más exhaustivos en la frontera con Turquía también fueron un factor importante en este aspecto.

Además de ser el lugar fundacional del "califato", Mosul fue el escenario de varios de los eventos que forjaron la imagen del grupo extremista.

La toma de Mosul por unos 1.500 combatientes del EI en junio de 2014, se vio acompañada de una desbandada de las fuerzas iraquíes, lo que tuvo un efecto dominó que los ayudó a anexionar varios territorios más, especialmente en las zonas de mayoría sunita.

Este evento evidenció el fracaso total de las fuerzas iraquíes y del entrenamiento que supuestamente habían recibido de Estados Unidos.

- Una estrategia 'gradual' -

En este sentido, el anuncio hecho el lunes por el primer ministro Haider al Abadi puede permitir que las tropas iraquíes vuelvan a recuperar la autoestima.

Tamimi estimó que Al Qaida, cuyas acciones fueron eclipsadas por el avance del califato, va a aprovechar su declive, resaltando la estrategia más "gradual" de la organización del difunto Osama bin Laden.

"En el plano internacional, el EI no será visto como la marca líder del yihadismo mundial", añadió.

Si el EI tuvo en algún momento el monopolio del terror, la mediocre defensa que opusieron en Dabiq, su ciudad simbólica, condujo a los internautas a lanzar comentarios irónicos de que el apocalipsis había sido dilatado.

Pero para el EI la pérdida de Mosul, que controló en algún momento un tercio del territorio de Irak y una gran parte de Siria, no marcaría necesariamente el fin del grupo yihadista, que defiende una política de alentar ataques suicidas y acciones de "lobos solitarios" en todo el mundo.

Más allá de una posible victoria sobre los yihadistas en Mosul, el grupo Soufan recordó que para erradicar totalmente al grupo deberán realizarse varios esfuerzos adicionales.

"Si ésta es mal gestionada, esta batalla podría ser una nueva pausa antes de un resurgimiento inevitable del terrorismo", advirtió.

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