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Modelos presentan las creaciones de los diseñadores de Teatum Jones, para la temporada primavera/verano 2017 el 16 de septiembre de 2016 durante la Semana de la Moda de Londres

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La industria de la moda británica trataba este viernes de mostrarse optimista en la apertura de la primera Semana de la Moda femenina de Londres desde la victoria del Brexit, muy preocupante para sus intereses.

"No es lo que queríamos, pero creo que hay confianza", dijo la diseñadora británica Anya Hindmarch, que mostrará su colección en esta edición.

Los organizadores esperan que los cinco días de desfiles, que incluyen a nombres como Burberry, J.W. Anderson y Topshop UNIQUE, ayudaren a superar la tristeza del Brexit en una industria que quería abrumadoramente seguir en la UE.

"Tenemos que mirar las cosas positivas. En los últimos meses, las ventas al por menor y de lujo en el Reino Unido han aumentado", dijo Caroline Rush, directora del British Fashion Council (Consejo Británico de la Moda).

"Estamos abiertos a los negocios, tenemos fama de cooperar con el resto del mundo y creo que tenemos la oportunidad de demostrarlo en los próximos días".

Las ventas al detalle en el país aumentaron desde el referéndum de junio, despejando el temor a una pérdida de la confianza de los consumidores.

La caída de la libra ayuda a que los turistas compren más prendas de lujo, pero también a que aumenten los costes de importar, y la cadena Next ya avisó de que subirá los precios el año que viene.

Hindmarch, que vende sus prendas en todo el mundo, incluyendo China, Japón y Estados Unidos, cree que el impacto es "insignificante". "De golpe, vendemos un 10% más barato, por lo que vamos a vender más", dijo la diseñadora a AFP.

"Sí, quizás tengamos que comprar un 4% más caro, pero ¿quién sabe? Por un lado hay aumentos, por otro descensos, se equilibra. No creo que matemáticamente sea un gran problema".

Rush añadió: "la industria y las empresas tienen que concentrarse en sus márgenes de beneficios, tienen que fijarse realmente en sus precios y reflexionar sobre eso para protegerse".

- Nervios en los proveedores italianos -

La pérdida potencial de acceso al mercado único europeo es un gran motivo de inquietud, porque el bloque europeo es el destino del 70% de las exportaciones textiles británicas.

"Mi principal inquietud son mis proveedores italianos, que están muy nerviosos", afirmó Hindmarch, que hace casi todas sus prendas en Italia. "Como muchos aquí", explicó.

Está también el peligro de que se limite la inmigración, algo que desanimaría a los europeos que han convertido Londres en un hervidero creativo. "Muchos de nuestros jóvenes diseñadores no nacieron en el Reino Unido, sino que vinieron a estudiar aquí, quisieron quedarse y fundar empresas que ahora emplean a miles de personas", añadió Rush.

La primera ministra británica, Theresa May, organizó el jueves una recepción para figuras de esta industria y trató de tranquilizarles, sin dar ningún detalle de los planes para el Brexit.

La moda contribuye a la economía británica con 28.000 millones de libras anuales (37.000 millones de dólares, 33.000 de euros) y 900.000 empleos.

"Desde nuestras nuevas pequeñas empresas, a las grandes casas de moda internacionales, todas las empresas en esta industria jugarán un papel importante para que el Brexit sea un éxito", dijo May.

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