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Haciendo las compras en La Habana, donde un peso convertible equivale a un dólar o 24 pesos cubanos, el 13 de abril de 2016

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Cuando la simple compra de frijoles comporta un cálculo "bimonetario" y riesgo de confusión, aun si se habla el mismo idioma, es porque esa operación se está realizando en un mercado de Cuba, el país con la dualidad monetaria más singular del mundo.

Desde hace 12 años circulan dos monedas y ninguna de ellas es divisa extranjera, como en otros países.

El peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUC) son de cuño local y devinieron dolor de cabeza, galimatías para extranjeros y fuente de distorsiones macroeconómicas y desigualdades sociales en la isla comunista.

Un peso convertible equivale a un dólar o 24 pesos cubanos. Si alguien quiere comprar una unidad convertible deberá pagar 25 CUP, pero al venderlo solo recibirá 24.

"Al principio fue difícil, porque hasta nosotros nos confundíamos, pero nos adaptamos", afirma María Emilia Sánchez, propietaria de un pequeño puesto de frutas y granos en La Habana.

Con "una sola (moneda) tendríamos menos dificultades porque hay personas, por ejemplo a las que les compramos o a los camioneros, que no quieren el CUC", comentó a la AFP esta mujer de 53 años.

- "Se aceptan las dos" -

Hace dos años los comercios de la isla, en su mayoría estatales, aceptan las dos monedas como parte de un experimento que en teoría debía llevar a la unificación monetaria.

La eliminación del bimonetarismo fue acordada en 2011 durante el Congreso del Partido Comunista de Cuba, el acontecimiento político más importante en esta nación de sistema de partido único.

Pero el desmonte de este esquema monetario, que como ningún otro incluye dos divisas locales, todavía no se concreta y las autoridades no da señales o explicaciones al respecto.

"La dualidad monetaria dividió la economía en dos segmentos no siempre conectados", explica Mauricio Miranda, economista cubano de la Universidad Javeriana de Colombia.

Por un lado, menciona, hay un "sector emergente" de trabajadores por cuenta propia o de empresas mixtas que manejan exclusivamente el CUC y, por otro, un "segmento de la economía" que gana y gasta en CUP.

Esto derivó en "una inversión de la pirámide social". Arriba quedaron los emergentes y en la base, un sector "carente, ganando bajos salarios en moneda nacional (CUP) y adquiriendo escasos bienes".

Mientras en un bar privado una mesera puede, por ejemplo, ganar 200 CUC al mes, un cirujano puede recibir en pesos cubanos el equivalente a 30 dólares.

- ¿Hasta cuándo? -

El Séptimo Congreso del Partido Comunista se instalará el sábado y los cubanos esperan que se retome la compleja reforma hacia la adopción de una sola moneda.

Hoy, en los grandes comercios, saltan a la vista carteles en rojo con la leyenda "facilidad de pago", es decir, que reciben CUP y CUC.

Pero en el puesto de María, un cliente paga en CUC y recibe el cambio en CUP o una mezcla de ambas monedas.

¿Y el dólar? Ninguna transacción puede realizarse en divisa norteamericana, incluso antes de la crisis económica que estalló en los noventa por la caída de la Unión Soviética (URSS), el porte de dólares - la moneda del otrora enemigo- se pagaba con cárcel.

La crisis obligó al régimen comunista a flexibilizar su economía centralizada y despenalizar, en 1993, el uso del dólar a raíz de la entrada de turistas y de remesas.

Luego acuñó el CUC y desde 2004 sacó el dólar de circulación e impuso un impuesto del 10% a su cambio en efectivo, alegando el recrudecimiento del embargo estadounidense de 1962, que todavía está en vigor pese a la reconciliación política de los dos países.

El repudiado bloqueo, como lo llaman los cubanos, impide a la isla el uso del dólar en sus transacciones internacionales.

"La doble moneda ayudó a enfrentar los desequilibrios de la crisis de los años noventa y a promover la entrada de divisas desde otras fuentes, una vez que ya no se contaba con las relaciones ventajosas con la URSS", recuerda Pável Vidal, académico y exasesor del Banco Central de Cuba.

Pero hoy "la dualidad de monedas y de tasas de cambio distorsiona la medición de la eficiencia y la competitividad de la economía, segmenta y debilita el mercado interno, e impide una integración de todos los sectores económicos con los mercados internacionales", explica a la AFP.

La Ley de Gresham postula que cuando en un país circulan dos monedas legales, el mercado expulsa "la mala". Ariana, una vendedora de artesanías de 29 años, intuye que dentro de poco el CUC será archivado, como ha planteado el gobierno.

"Es mucho mejor ir a un lugar a comprar con una sola moneda y no andar con dos monedas", dice a la AFP.

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