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Unas familias sirias, fotografiadas el 21 de abril de 2016 en un refugio en Idlib, después de haber sido evacuadas de las sitiadas ciudades de Zabadani y Madaya

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El mayor convoy humanitario jamás enviado desde el inicio de la guerra en Siria hace cinco años llegó el jueves a Rastán, una ciudad rebelde sitiada por el ejército, en un momento en que las negociaciones de paz de Ginebra pasan por un mal momento.

Organizado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR)y la Media Luna roja siria, el convoy de 65 camiones con alimentos, medicinas y material médico llegó a Rastán, urbe acorralada por el ejército desde 2012, donde viven 120.000 personas aisladas del mundo.

"Se trata del mayor convoy humanitario que hemos organizado en Siria hasta la fecha", afirmó a la AFP, Pawel Krysiek, portavoz del CICR en Damasco.

Krzysiek dijo a la AFP que los alimentos son "limitados, pero lo que es más impresionante era ver grandes terrenos cultivables abandonados por la inseguridad".

"La gente ha sufrido de una forma terrible", dijo Majda Flihi, encargada del equipo en terreno de la Cruz Roja.

"Los medios de vida de las personas, en especial la agricultura y la ganadería, han resultado muy afectados. El daño a los sistemas de irrigación ha empeorado la situación", explicó.

El mismo tiempo la ONU terminó el jueves la evacuación simultánea de 500 heridos, enfermos y sus familias que vivían en otras localidades asediadas por el régimen o los rebeldes.

El traslado de 500 personas de cuatro localidades cercadas, que se inició el miércoles con la ayuda de la Media luna roja siria, facilitará a heridos y enfermos ser atendidos en zonas en manos de los rebeldes o del régimen, afirmó el Observatorio sirio de derechos humanos (OSDH).

Unos 250 habitantes de Madaya y de Zabadani, localidades situadas al este de Damasco cercadas por las fuerzas gubernamentales, llegarán después a la provincia de Idleb, situada en el noroeste del país y en manos de los rebeldes.

Al mismo tiempo, 250 habitantes de Fua y Kafraya, aglomeraciones chiitas en la provincia de Idleb cercadas por rebeldes islamistas, van hacia Damasco y la provincia de Latakia, bastión del régimen situado en la costa.

Más de cuatro millones de personas en Siria viven en regiones asediadas o de difícil acceso para la ayuda humanitaria.

- Mal momento para las negociaciones -

Aunque Estados Unidos y Rusia tratan a toda costa de mantener el cese del fuego y las negociaciones intersirias de Ginebra, estas últimas también pasan por mal momento.

La mayoría de los negociadores de los principales grupos de la oposición reunidos en el seno del Alto Comité de Negociaciones (ACN) abandonaron Suiza pues consideran "inaceptable" continuar discutiendo con el régimen, al que acusan de masacrar a los civiles.

Su portavoz, Monzer Makhos, precisó, sin embargo, que la oposición "no boicotea las negociaciones, pero que sí había pedido un aplazamiento o una suspensión" de las mismas.

Desde Praga, el viceprimer ministro de Relaciones Exteriores sirio, Faysal al Mikdad, dijo el gobierno "va a proseguir las negociaciones", "respetar el cese de hostilidades" y que enviará "ayuda humanitaria a la población que lo necesite".

Este es un desplazamiento sin precedentes de un alto funcionario sirio a la Unión Europea desde el inicio de la guerra en 2011, que ha dejado ya más de 270.000 muertos.

Con respecto a la partida de los negociadores de la oposición, el delegado de la ONU, Staffan de Mistura, dijo en una entrevista a la cadena suiza RTS que "tampoco hay que esperar milagros en una semana".

"Hay mucho de lo que uno llama gesticulación política, es decir proponer las cosas más difícil de aceptar, irse, volver, volver a irse", agregó el funcionario que el viernes tiene programada una ruega de prensa sobre los diálogos.

- Acuerdo inédito con el EI -

En tanto, un acuerdo inédito entró en vigor entre los rebeldes, el régimen y los yihadistas del grupo Estado islámico (EI), en Dmeir, localidad situada 40 km al noroeste de Damasco, según la OSDH.

De esta manera, 500 combatientes del EI y su familia pudieron salir de esta localidad, donde el grupo yihadista controlaba varios sectores, para dirigirse más al este, hacia Raqa y Deir Ezor, dos de sus bastiones.

Solo quedan en Dmeir combatientes del EI que habían atacado esta ciudad hace dos semanas y secuestrado parte de los empleados de una cementería antes de soltarlos.

El EI y el Frente Al Nosra, brazo sirio de Al Qaida, no son incluidos en el acuerdo sobre el cese de las hostilidades entre el régimen y los rebeldes, que entró en vigor el 27 de febrero por iniciativa de Estados Unidos y Rusia.

Entretanto el ejército ruso anunció el jueves que terminó el desminado de la parte histórica de Palmira, retomado a fines de marzo por Siria a los combatientes de la organización del Estado islámico que la sembró de minas y explosivos.

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