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El fabricante de automóviles Volkswagen presenta su modelo Golf GTE Sport en Los Ángeles el 19 de noviembre de 2015

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Seis meses después de que estallara el escándalo de los motores trucados, Alemania entera vigila, expectante, el comportamiento de los directivos de Volkswagen, muchos de los cuales se aferran pese a todo a sus suculentas primas.

El objeto del litigio es la parte variable de la remuneración de nueve miembros del directorio de Volkswagen que, como medida ejemplar en tiempos de vacas flacas, muchos querrían suprimir.

El presidente de Volkswagen, Matthias Müller, uno de los beneficiarios, propuso reducirla en un 30%, según la prensa.

Su predecesor, Martin Winterkorn, que dejó precipitadamente el cargo en septiembre pasado, fue durante varios años el empresario mejor pagado de Alemania. En 2014, 13,9 millones de euros de un total de 15,8 millones eran bonus. Los demás miembros del directorio percibieron ese año cada uno entre 4 y 7 millones de euros de remuneración variable.

¿Que pasará para 2015 ? Teóricamente los directivos tendrían derecho a una prima, que está calculada sobre la base del resultado a lo largo de varios años.

En el contexto actual, más valdría renunciar a ellas, según el Estado regional de Baja Sajonia, accionista del grupo que tiene "clara conciencia del problema de las primas variables".

Pero los interesados se resisten. Un reunión del consejo de vigilancia, el lunes, no permitió avances en el tema. "Los bonus están siendo objeto de debate en el seno de las instancias de Volkswagen", comentó tras la reunión el jefe de gobierno de Baja Sajonia, Stephan Weil.

- Pérdidas millonarias -

Volkswagen, que confesó en septiembre pasado haber trucado los motores diesel de 11 millones de vehículos en todo el mundo para que aparecieran menos contaminantes de lo que eran en realidad, va a tener seguramente en 2015 una pérdida de varios miles de millones.

Ello se debe a las provisiones que la sociedad debe constituir para hacer frente a los costes e indemnizaciones, aún no cifrados, vinculados a este "dieselgate".

El grupo, propietario de 12 marcas y con unos 200.000 millones de euros de volumen de negocios, va a publicar sus resultados anuales el 28 de abril. Dadas las circunstancias podría privar de dividendo a sus accionistas, hecho inédito desde el inicio de los años 1980.

Para Marcel Fratzscher, presidente del DIW y economista, sería "difícil comprender por qué los accionistas deberían aceptar fuertes pérdidas, mientras los directivos conservan sus bonus". La acción del Volkswagen ha perdido una tercera parte de su valor desde septiembre.

Según indica el martes la agencia alemana DPA, los miembros del directorio aceptarían finalmente una reducción de sus gratificaciones.

Pero, en términos de imagen, el mal ya está hecho. "Volkswagen es un terrible ejemplo de la distancia que hay entre los directivos y el resto de la sociedad" comentó el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, y se preguntó si el presidente de Volkswagen era "la persona correcta en el lugar correcto".

Mantener los bonus sería, según el diputado de Die Linke (izquierda) Herbert Behrens, una "bofetada" para los 600.000 empleados de Volkswagen, a los que Muller advirtió que habría que "ajustarse el cinturón a todos los niveles, trabajadores y dirección".

Incluso el ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, intervino en este asunto, el lunes por la noche, al calificar este debate de "incompatible con ciertos valores".

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