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Un vehículo militar usado por fuerzas leales al Gobierno de unidad nacional libio fotografiado el 3 de agosto de 2016 en Sirte, Libia

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Los bombardeos estadounidenses en Libia contra el grupo Estado Islámico (EI) ayudan a las fuerzas progubernamentales a reconquistar Sirte, feudo yihadista, pero pueden conllevar complicaciones a nivel político en este país sumido en el caos.

- ¿Quién lucha contra el EI en Sirte? -

Además de las milicias de la ciudad de Misrata, las que tienen el mejor equipamiento del país con aviones MiG, helicópteros de ataque y tanques, otros grupos armados implantados en el oeste del país participan desde el 12 de mayo en la ofensiva para reconquistar Sirte, situada a 450 kilómetros al este de Trípoli y principal bastión yihadista en Libia.

También forman parte de la operación las unidades militares y los guardias de las instalaciones petroleras.

Estas milicias están integradas principalmente por exrebeldes que derrocaron el régimen de Muamar Gadafi en 2011 y que se negaron a deponer las armas.

Todos estos combatientes están dirigidos por un mando conjunto con base en Misrata, bajo la orden del Gobierno de unidad nacional (GNA, por sus siglas en inglés), un Ejecutivo instalado en Trípoli reconocido por la comunidad internacional.

Desde el lunes, aviones militares estadounidenses también participan en la batalla.

- ¿Cómo ayudan al GNA los ataques estadounidenses? -

Aunque las fuerzas progubernamentales tienen aviones que bombardean al EI, no disponen de armas de precisión. El embargo impuesto al país por la ONU desde 2011 les impide importarlas.

"Las armas eficaces y precisas ayudarán sin duda a ganar la batalla", dijo a la AFP Reda Issa, portavoz del GNA, en alusión a los bombardeos estadounidenses.

Según Patrick Skinner, experto para Libia del gabinete Soufan Group, los ataques aéreos estadounidenses -ocho desde el lunes- "todavía no han cambiado las reglas del juego, pero sería interesante ver si continuarán".

El Pentágono, por su parte, dio a entender que los bombardeos podrían seguir "durante semanas, pero no meses".

- ¿Por qué Estados Unidos?

Estados Unidos, que bombardea al EI en Irak y en Siria desde 2014, reiteró en múltiples ocasiones su voluntad de "destruir" a la organización.

El presidente estadounidense, Barack Obama, defendió esta intervención en Libia alegando que eliminar al grupo yihadista es un tema de "seguridad nacional".

Además de sus inmensas capacidades militares, Estados Unidos dispone de una amplia red de informaciones sobre las tácticas y los movimientos del EI gracias a sus relaciones con los servicios de inteligencia de la región.

Según Mattia Toaldo, investigador en el grupo Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, los pro-GNA "combaten al EI en su feudo y es normal que [el presidente] Obama acepte ayudarles".

A nivel nacional, el GNA "quiere mostrar a las otras fuerzas libias, sobre todo a las que están instaladas en el este, que tiene buenas relaciones con las potencias extranjeras", dijo en referencia al Gobierno paralelo con base en Bayda, que denunció la intervención de Estados Unidos.

- ¿Qué consecuencias para Libia?

Desde la caída del régimen de Gadafi en 2011, Libia se encuentra sumida en un caos que ha contribuido a la implantación del EI. El GNA y el Gobierno de Bayda se disputan el poder desde hace varios meses.

Después de múltiples manifestaciones en Libia contra la presencia militar francesa en el este, la intervención estadounidense podría empeorar la crisis política del país.

Para Skinner, el GNA aprovechará la ayuda militar de Estados Unidos "a largo plazo" destacando el hecho de haber abierto "canales de comunicación" con Washington.

También podría utilizar este apoyo para desviar la atención sobre la grave crisis económica que atraviesa el país, según Toaldo.

La intervención estadounidense "disgusta a las autoridades del este porque durante mucho tiempo presentaban la lucha antiyihadista como su mejor baza ante los occidentales", añadió.

La controvertida Dar al Iftaa, máxima autoridad religiosa libia, que tampoco reconoce la autoridad del GNA, estimó que los bombardeos eran un intento de "robar" protagonismo a las fuerzas libias.

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