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Un policía colombiano en un puesto de vigilancia en Caloto, en el departamento de Cauca, el 28 de agosto de 2016, horas antes de que entrase en vigor el alto el fuego definitivo de las FARC con el Gobierno colombiano

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Los fusiles de la guerrilla FARC se acallaron definitivamente este lunes en Colombia, terminando una guerra de 52 años con el Estado y avanzando hacia el fin de un conflicto que se ha cobrado más de 260.000 vidas.

"¡Se acabó la guerra en Colombia con las FARC!", exclamó el Alto Comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, al subrayar el "momento extraordinariamente importante" que supone el cese al fuego y de hostilidades bilateral con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas).

La medida, ordenada por el presidente Juan Manuel Santos a la fuerza pública, y por el líder de las FARC, Timoleón Jiménez, 'Timochenko', a sus tropas guerrilleras, cierra casi cuatro años de negociaciones en Cuba y se encamina a acabar con una conflagración entre guerrillas, paramilitares y fuerzas del Estado que ha dejado ocho millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados.

"Ha sido una guerra contra la población civil, 80% de quienes han fallecido son civiles", destacó en rueda de prensa el jefe negociador del gobierno, Humberto de la Calle, tras describir conmovido cómo, a las 00H00 (05H00 GMT) de este lunes, las campanadas en las iglesias y las sirenas de los bomberos habían sonado en "muchos lugares donde el conflicto ha sido más intenso".

"Ha comenzado la alborada de la paz", tuiteó su contraparte de las FARC, Iván Márquez.

Aunque se negoció en Cuba sin una tregua en Colombia, las FARC, con unos 7.500 combatientes según cifras del gobierno, mantenían desde el 20 de julio de 2015 un alto al fuego unilateral, al que el gobierno respondió con la suspensión de los bombardeos aéreos, pero sin dejar de perseguirles.

Jaramillo explicó que se comenzará a aplicar un protocolo para que la misión de Naciones Unidas que verificará el fin del conflicto "se despliegue lo más rápido posible", y que las FARC empiecen el "agrupamiento de todas sus unidades".

- "Que en paz descanse la guerra" -

Este protocolo busca que el plebiscito del 2 de octubre, que pondrá a consideración de la ciudadanía el acuerdo con las FARC, "se desarrolle de la mejor manera".

El Congreso aprobó este lunes la convocatoria a esta consulta popular, cuya pregunta será anunciada en los próximos días por Santos.

Muchos colombianos, liderados por el expresidente de derecha Álvaro Uribe, hacen campaña por el 'No' al considerar que lo negociado da "impunidad" a los guerrilleros.

"Esto no es un acuerdo: este es un sometimiento del Estado a las propuestas del grupo narcoterrorista FARC", dijo el actual senador Uribe en un foro universitario.

El escepticismo hacia el proceso de paz, el cuarto con las FARC tras intentos fallidos en 1984, 1991 y 1999, es más evidente en las zonas urbanas. "La población no ha logrado dimensionar lo que esto significa", dijo a la AFP el analista de la Fundación Paz y Reconciliación, Ariel Ávila.

Luis Chacón, un estudiante de Aguachica, Cesar, "zona roja" del conflicto armado, que asistió al mismo evento que Uribe, llamó a "darle un abrazo a la paz". "A mí me mataron a mi abuelo, a mi tío, secuestraron a mi padre, pero eso no me impide ver en el diálogo la única salida", dijo.

"Que en paz descanse la guerra", añadió.

La estrella del ciclismo colombiano, Nairo Quintana, se sumó "emocionado" al llamado por la paz. "Era un paso que necesitábamos dar y ahora todos nosotros, los colombianos, tenemos que apoyar", indicó el pedalista, líder de la Vuelta a España.

El "gran paso" de Colombia fue saludado este lunes por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en particular por contemplar la reparación a las víctimas.

- Disidencia "mínima" -

Santos y Timochenko sellarán el acuerdo final antes del plebiscito, dando inicio al proceso de desmovilización y desarme de los rebeldes, que se extenderá 180 días supervisado por una misión tripartita (ONU, gobierno, FARC).

La firma "podría" darse "en el marco de las Naciones Unidas, de la Asamblea General", que se abre el 20 de septiembre en Nueva York, dijo este lunes la canciller María Ángela Holguín. "No es una decisión tomada, no es algo fácil tampoco", aseguró.

La delegación del gobierno, embarcada según dijo en una "maratónica" misión de "pedagogía" de lo negociado, regresará a La Habana este martes para coordinar detalles de la firma y agradecer la hospitalidad y apoyo de Cuba, garante de las negociaciones junto con Noruega.

Las FARC, en tanto, presentarán a sus tropas lo pactado en su décima y última conferencia, que se realizará entre el 13 y 19 de septiembre en San Vicente del Caguán, sur de Colombia, tras la cual se volverán un movimiento político legal.

Con el fin del conflicto con las FARC, las fuerzas militares podrán enfocarse en combatir al Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), la otra guerrilla aún activa, y a bandas criminales surgidas tras la desmovilización de grupos paramilitares hace una década, señaló el equipo negociador al reconocer "los retos" de seguridad.

La disidencia de las FARC "es un riesgo que se corre", pero "aspiramos a que sea mínima", señaló el general Jorge Enrique Mora.

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