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Una mujer jordana emite su sufragio en un centro de votación en Amán, el 20 de septiembre de 2016 Jordanians are voting in an election that could see opposition Islamists re-emerge as a major parliamentary force in the key Western ally.

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Cerca de 1,5 millones de jordanos votaron este martes para elegir un nuevo parlamento, en unas elecciones marcadas por el retorno de los Hermanos Musulmanes, principal fuerza de oposición, ausente en los últimos dos comicios legislativos.

Las mesas electorales abrieron a las 07H00 locales (04H00 GMT) y debían cerrar a las 16H00 GMT pero la votación fue extendida una hora más debido a la "alta afluencia".

Unos 4,1 millones de electores --de una población de 6,6 millones-- eligen 130 diputados entre 1.252 candidatos.

"Voto desde hace décadas, espero que esta vez [el resultado] sea diferente", afirmó a la AFP Abdesalam Abu al Haj, de 75 años, que acudió a un colegio electoral de Telaa al Ali, en el nordeste de Ammán.

En la zona de Fuhais, Bara Zeidan, de 19 años, votó por primera vez.

"Elegí a los que van a representarme. Espero que estén a la altura y que resuelvan nuestros problemas, especialmente los temas de transporte, empleo y del sistema escolar", afirmó. "Nuestra situación está empeorando y queremos construir un futuro mejor", agregó.

Las elecciones no suscitan mucho entusiasmo ya que el parlamento jordano dispone de poco poder y está tradicionalmente dominado por representantes de las tribus leales a la monarquía y empresarios.

Los analistas no prevén grandes cambios en el futuro parlamento.

Las dos grandes incógnitas son la tasa de abstención, que los sondeos previos situaban alrededor del 42%, y el resultado del Frente de Acción Islámica (FAI), el partido de los Hermanos Musulmanes.

Según los expertos, el FAI podría obtener 20 escaños y convertirse en la primera fuerza opositora del parlamento.

- 'Deber' nacional y religioso -

El lunes, la agencia oficial Petra difundió las declaraciones religiosas de Dar al Ifta, la máxima autoridad religiosa del país, en las que insta a los jordanos a votar y califica las elecciones de "deber" nacional y religioso.

No obstante advirtió contra el riesgo de fraudes y sobre todo contra la compra de los votos, una práctica muy utilizada en las últimas elecciones.

El presidente de la comisión electoral, Jaled al Kalalda, intentó por su parte tranquilizar a los electores, afirmando que los comicios se efectuaban conforme "a las normas internacionales".

La elección es supervisada por 14.000 observadores locales y 676 internacionales, de los cuales 66 son de la Unión Europea.

El FAI había boicoteado las elecciones de 2010 y 2013 denunciando fraudes y reclamando la revisión del sistema electoral.

Debilitados por las divisiones y la represión, los islamistas anunciaron en junio pasado que iban a participar en las elecciones tras una reforma de la ley electoral.

Según las autoridades, estos cambios en la ley electoral tienen que servir para "consolidar la democracia" en el reino.

La nueva legislación permite a los partidos presentar listas y así romper con un sistema de "voto único transferible", por el que el votante asignaba su elección a varios candidatos, por orden de preferencia.

Ese método beneficiaba hasta ahora a los candidatos de las tribus.

No obstantes los islamistas y los partidos de izquierda consideran que la reforma es "insuficiente" y denuncian el poder limitado que tiene el parlamento.

La elecciones legislativas se llevan a cabo en un contexto delicado debido a las guerras en Siria e Irak, donde está fuertemente implantado el grupo Estado Islámico (EI).

Jordania, miembro activo de la coalición internacional contra el EI liderada por Estados Unidos, teme desde hace años que el grupo yihadista opere en su territorio.

Además debe enfrentar la afluencia de refugiados sirios. Desde el inicio del conflicto, Jordania recibió a más de 600.000 refugiados, según la ONU, y más de 1,4 millones, según Ammán.

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