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La nueva líder del partido Conservador británico, Theresa May (i), es recibida por la reina Isabel II en el palacio de Buckingham, en Londres, el 13 de julio de 2016, antes de convertirse en primera ministra

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La conservadora Theresa May asumió este miércoles como nueva primer ministro del Reino Unido y de inmediato designó dos notorios euroescépticos en cargos clave para la negociación de la salida británica de la Unión Europea.

El ex alcalde de Londres y figura clave del Brexit, Boris Johnson, fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores, mientras David Davis, prominente partidario de la salida de la UE, será el negociador del divorcio con el Continente, cuyos líderes reclaman a Londres un rápido inicio del proceso.

May se transformó en la segunda mujer de la historia en dirigir el gobierno británico, luego de recibir este miércoles de la reina Isabel II el encargo de formar gobierno, tres semanas después que en un referéndum los británicos votasen la salida de la UE.

La ex ministra del Interior, de 59 años, sucede a David Cameron, que presentó su renuncia a la reina en el palacio de Buckingham.

A su llegada a la residencia oficial de Downing Street, May prometió que el Reino Unido tendrá un nuevo papel "audaz y positivo" fuera de la UE.

"Tras el referéndum nos enfrentamos a un momento que es un gran desafío a nivel nacional. Y yo sé que porque somos Gran Bretaña vamos a estar a la altura", declaró.

"Tenemos una gran oportunidad de lograr una nueva y exitosa relación con Europa y el resto del mundo", dijo por su lado Johnson poco después de anunciarse su nombramiento en el Foreing Office.

- La primer ministro del Brexit -

Reputada por su temperamento combativo y su carácter trabajador, May, hereda un Reino Unido en el que prima la incertidumbre sobre su futuro.

Para la cartera de Finanzas, puesto crítico en el contexto actual, May eligió a Philip Hammond en reemplazo de George Osborne.

Los primeros días de su gobierno van a ser escrutados por los inversores, que buscan signos de estabilidad tras la conmoción de los resultados del referéndum.

La libra se ha recuperado un 4% desde los mínimos en 31 años que tocó la semana pasada. Y el jueves se espera que el Banco de Inglaterra anuncie un ajuste de su política monetaria para hacer frente al deterioro de las perspectivas económicas.

"Brexit significa Brexit y haremos de ello un éxito", aseguró May el lunes, acabando con las esperanzas de quienes soñaban con una milagrosa permanencia en la UE.

Esta euroescéptica, que se unió al campo de la permanencia sólo durante la campaña del referéndum, ya advirtió que no activaría el artículo 50 del Tratado de Lisboa —que desencadena el proceso de salida de la UE— antes de finales de año.

Impacientes por ver al ejecutivo británico definir su postura, los dirigentes europeos apremiaron a Londres.

El presidente Francés, François Hollande, reiteró su deseo de que las negociaciones se inicien lo "más rápido posible".

El presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker, se pronunció en el mismo sentido.

"Estoy impaciente de trabajar estrechamente con usted y de saber cuáles son sus intenciones", dijo Juncker en una carta difunda en Twitter.

Por su parte el presidente del parlamento europeo, Martin Schulz, felicitó a May. "Ya aclarado el tema del liderazgo, ahora espero que trabajemos rápido para ofrecer seguridad", dijo.

Para David Cameron, que batalló por la permanencia en la UE y perdió, comienza ahora una nueva vida.

Aunque ganó dos legislativas (en 2010 y 2015), sobrevivió al referéndum de independencia de Escocia y obtuvo varios éxitos económicos y sociales, como el matrimonio gay, probablemente la historia lo recuerde como el primer ministro del Brexit.

A su salida de Downing Street, Cameron dijo que había sido el "mayor honor" de su vida trabajar allí. "Mi único deseo es que este gran país que amo tanto siga siendo exitoso", afirmó.

- Rebelión en el partido laborista -

Al mismo tiempo que el país se dota de un nuevo líder, la oposición laborista sigue en medio de una profunda crisis de liderazgo, otra más de las repercusiones del referéndum.

Confrontado a una rebelión interna, el jefe del partido Jeremy Corbyn logró el martes que el comité ejecutivo del partido le permitiera presentarse a unas nuevas elecciones.

Pero esta decisión "no resolverá los problemas del Laborismo", considera el tabloide de izquierda Daily Mirror, que estima que "el veneno en las venas del partido es tan tóxico que nadie puede ver un final feliz".

El lunes, la diputada Angela Eagle anunció oficialmente que se presentaría contra Corbyn para sucederlo y otro parlamentario, Owen Smith, se sumó el miércoles a la lista de rivales.

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