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Fuerzas gubernamentales sirias el 11 de abril de 2016 en Alepo

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Miles de civiles huyeron en las últimas 48 horas de los combates encarnizados entre las fuerzas del régimen, los rebeldes y los yihadistas en el norte de Siria, que fragilizan aún más la tregua y las negociaciones de paz.

En la provincia septentrional de Alepo, las fuerzas gubernamentales sirias luchaban el viernes al mismo tiempo contra los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) y del Frente Al Nosra, la rama siria de Al Qaida, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Desde el pasado domingo, en estos enfrentamientos han muerto más de 200 combatientes de distintas facciones, precisó en un comunicado el Observatorio.

Estados Unidos se manifestó "muy preocupado" por esos ataques. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry exigió a Rusia que controle a las fuerzas del gobierno sirio.

En Ginebra, por su parte, el régimen y la oposición mantienen conversaciones de paz.

La delegación del presidente Bashar al Asad llegó el viernes y se entrevistó con el emisario especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura.

Los opositores, agrupados en el Alto Comité de Negociaciones (ACN), declararon que estarían dispuestos a formar un gobierno de transición con diplomáticos y tecnócratas del régimen de Damasco, aunque no con "los que hayan cometido crímenes".

"No podemos aceptar la participación en el (futuro) órgano de transición de responsables que han cometido crímenes contra el pueblo sirio" declaró a la AFP Salem al Meslet, portavoz de la coalición.

- Colinas estratégicas -

Sobre el terreno, el flujo de desplazados ha aumentado aún más con la huida de al menos 30.000 personas por los combates entre yihadistas y rebeldes en las últimas 48 horas, afirmó la organización Human Rights Watch (HRW), pidiendo a Turquía que abra su frontera.

El EI se hizo el jueves con seis localidades de la provincia de Alepo. La más importante de esas localidades es Hiwar Kallis, situada a un kilómetro de la frontera, según el OSDH.

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) habló de entre 21.000 y 23.000 civiles huidos por los combates y que se dirigían hacia Azasz, a varios kilómetros al oeste.

Esta región ya acogió en enero y febrero a decenas de miles de civiles que huían de los combates.

En Alepo, el ejército y las milicias prorrégimen se enfrentaban al EI en Janaser, en el este de la provincia, al tiempo que combatían también al Frente Al Nosra, aliado con grupos rebeldes en las colinas de Handarat, un sector estratégico situado a varios kilómetros al norte.

Estas colinas son muy importantes a nivel estratégico porque dominan la ruta de aprovisionamiento de los rebeldes que controlan varios barrios de Alepo, precisó el Observatorio.

"Lo que pasa en Alepo es una violación mayor del alto el fuego. Se está produciendo una gran batalla y esto llevará a un gran desastre si el régimen gana" porque cerrará la vía del suministro, declaró a la AFP en Ginebra el comandante rebelde Eyad Shamsi, acusando al régimen.

En ese caso, "un millón de personas se verán asediadas", advirtió.

Estados Unidos también mostró su indignación por la muerte de un médico sirio en un bombardeo aéreo ocurrido en una zona en la que opera la aviación rusa.

El OSDH precisó que el doctor Hasan al Araj falleció en un sector cercano a un hospital cerca de la ciudad de Hama, al sur de Alepo.

Staffan de Mistura denunció que Damasco está imponiendo restricciones a la entrega de ayuda humanitaria en las localidades asediadas, pese a las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre el acceso a esas zonas.

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