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Familias sirias que huían del asalto lanzado por fuerzas árabo-kurdas contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Minbej, el 4 de junio de 2016 en las afueras de la ciudad

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Miles de civiles huían este martes de la ciudad de Minbej, al norte de Siria, que está en manos de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) y ahora se encuentra casi rodeada por una coalición arabo-kurda que cuenta con apoyo de EEUU.

El objetivo de la ofensiva sobre Minbej es cortar el eje que el grupo EI utiliza para hacer transitar hombres, armas y dinero desde la frontera turca (unos 30 kilómetros al norte) hacia su feudo de la ciudad de Raqa.

El asalto de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), compuestas en su mayoría de milicianos kurdos aliados con combatientes árabes, comenzó hace una semana, cuando cruzaron el río Éufrates para dirigirse hacia el oeste.

"Estamos rodeando Minbej por tres lados y las operaciones van bien", afirmó a AFP Sherfan Darwish, jefe del consejo militar de Minbej, que dirige las operaciones.

"Cada día estamos liberando pueblos y la única carretera que sigue abierta para el EI es la que va a la ciudad de Alepo", hacia el oeste, añadió en una conversación telefónica.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), los combatientes de las FDS están ya a apenas 5 kilómetros de Minbej en el frente norte, a 2 km al sur y a 7 km al este.

El EI "ha empezado a autorizar a los civiles a huir hacia el oeste, cuando hasta hace poco prohibía a todo el mundo abandonar la ciudad", indicó el director del OSDH, Abdel Rahman.

- Miles de desplazados -

El director del organismo sirio OSDH, con sede en Inglaterra, precisó que "miles" de habitantes se habían marchado ya, mientras los yihadistas tratan de defender sus posiciones en la localidad.

El número de residentes se estima en unos 20.000 en esta localidad de la provincia de Alepo. En 2011, al comenzar el conflicto sirio, contaba con unos 120.000 residentes suníes, en su mayoría árabes, con un cuarto de población kurda y una pequeña minoría turcomana.

Según Estados Unidos, que ha enviado a unos 200 miembros de sus fuerzas especiales para asesorar a las FDS, unos 3.000 combatientes árabes y 500 kurdos sirios participan en esta batalla.

La ofensiva cuenta con el apoyo de ataques aéreos masivos de la coalición internacional antiyihadista. El OSDH afirma sin embargo que el grueso de los 4.000 combatientes movilizados son kurdos.

Las FDS efectúan en paralelo una ofensiva al norte de Raqa y hacia la ciudad de Tabqa, sobre la que está avanzando también el ejército sirio, apoyado por Rusia. Según una fuente militar siria, los combatientes del gobierno se han posicionado a 30 km al suroeste de Tabqa.

"Estamos en Abu al Alaj, y hemos bloqueado una contraofensiva del Estado Islámico contra nuestras posiciones militares", destacó la fuente en declaraciones a AFP.

- Avance lento en Faluya -

El OSDH indicó el martes que el EI envió un convoy de 100 combatientes y armas para fortalecer sus posiciones en Tabqa, al pie del lago Asad y a unos 30 km al oeste de Raqa.

Según el OSDH, la cárcel más importante del EI, donde habrían estado cautivos varios rehenes occidentales, se encuentra en Tabqa, que también cuenta con campos petroleros hacia el suroeste.

El conflicto sirio, que comenzó en 2011 con la represión sangrienta de unas protestas populares, se complicó con el paso del tiempo y ha degenerado en una guerra con numerosos actores locales e internacionales.

En más de cinco años, la contienda se ha cobrado más de 280.000 muertos y ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares.

De otro lado de la frontera, en Irak, el avance de las fuerzas iraquíes, que están a unos 50 kilómetros al oeste de Bagdad, era lento debido al gran número de artefactos explosivos colocados en el camino por los yihadistas.

Por su parte, el portaaviones estadounidense Truman, ubicado en el este del Mediterráneo lanzó entre el viernes y el lunes 35 ataques contra posiciones del grupo EI en Irak y en Siria.

- Asad, ante el nuevo Parlamento -

Por otro lado, el presidente sirio, Bashar al Asad, se dirigió este martes por primera vez al nuevo Parlamento, que asumió sus funciones tras las elecciones legislativas celebradas el 13 de abril en los territorios controlados por el régimen.

"El pueblo sirio ha sorprendido una vez más al mundo con su participación excepcional en los comicios, y por el número considerable de candidatos", declaró el dirigente, cuando el país lleva más de cinco años en conflicto.

El partido Baas, en el poder en Siria desde 1963, y sus aliados ganaron sin sorpresas la mayoría de los 250 escaños de la cámara, según los resultados oficiales.

La tasa de participación fue oficialmente del 57,56%, según la comisión electoral, citada por la agencia estatal SANA. Los opositores del interior y del exterior tacharon de "ilegítimas" dichas elecciones, al igual que los países occidentales.

Sin embargo, Rusia, gran aliada del régimen de Damasco, estimó que fueron "conformes con la actual Constitución siria". Por su lado, la ONU aboga por la celebración de unas elecciones generales en 2017. El Parlamento eligió como presidenta por primera vez a una mujer, Hadia Abas.

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