AFP internacional

Cientos de activistas participan en una manifestación por el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, en Lima el 25 de noviembre de 2015

(afp_tickers)

Una fue desfigurada por un ladrillazo lanzado por su esposo. Otras fueron golpeadas salvajemente por sus parejas. Hartas, miles de mujeres en Perú piden este sábado en las calles un alto a la violencia, desafiando a una sociedad local altamente conservadora y machista.

Desde el presidente y la primera dama hasta la ciudadana más sencilla, policías y reclusas, ministros, actores y medios de comunicación, un gran número de peruanos se ha solidarizado con la campaña #Niunamenos, organizada por colectivos de la sociedad civil que buscan frenar el alto número de agresiones contra la mujer.

"Sin respeto no hay sociedad que funcione. Rechazamos cualquier acto de desigualdad y violencia de género. #Niunamenos", escribió en Twitter el nuevo presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski.

Según dos encuestas difundidas el sábado, el 74% de limeños considera que en el Perú impera una sociedad machista, mientras que el 53% cree que una mujer con minifalda tiene responsabilidad al ser acosada.

Las marchas son en todo el país. En Lima, partirá desde el Campo de Marte -al que las activistas han rebautizado como el Campo de Venus- y llegará hasta Palacio de Justicia. Ministros y la primera dama han confirmado su presencia.

'#Niunamenos, tocan a una, tocan a todas' se inspira en un lema que acompañó este tipo de marchas en países como Argentina o México.

Esta masiva convocatoria ha llevado a que personajes del espectáculo y políticas, como la segunda vicepresidenta Mercedes Aráoz, cuenten públicamente los episodios de abuso que les tocó vivir, a manera de estímulo para que quienes aún no lo han hecho acudan a denunciar estos hechos.

- La justicia de enemiga -

Dos casos rebasaron la paciencia en Perú y detonaron esta manifestación. Uno, el de la bailarina Lady Guillen, cuyo novio la golpeó y desfiguró. El acusado recibió una sanción que no contemplaba cárcel.

El otro, el de Arlette Contreras, cuya expareja la arrastró de los cabellos en un hotel, la golpeó y la dejó inconsciente. También el acusado quedó libre pues la justicia calificó el hecho como de lesiones leves.

Según la sentencia que liberó al agresor de Arlette, los magistrados consideraron que, en las imágenes de una cámara de seguridad donde a él se le ve desnudo y arrastrándola de los cabellos, él no tenía la intención de agredirla sino que la estaba "llevando a conversar".

"Somos doblemente víctimas, porque somos atacadas no sólo por nuestros agresores sino por la justicia", dijo Contreras. Por su parte, Guillén se volvió abogada para apoyar a mujeres que sufren violencia.

Perú aprobó en julio un Plan Nacional de Violencia de Género, que aún debe ser implementado. Aunque para el especialista en temas de violencia, Fernando Ugaz, no se trata sólo de leyes. "Nos estamos dando cuenta que ya no es un tema normativo. Hay que hacer un trabajo de educación para jueces, fiscales y policías. Trabajo de sensibilidad", dijo a RPP TV.

En 2015 hubo 95 feminicidios y este año van 54, además de 118 intentos. De este total, el 33% de las víctimas ya había denunciado a sus agresores, según la Defensoría del Pueblo.

Un caso de los últimos días que no entró en este conteo fue el de Shirley Pajuelo. Su esposo y padre de sus seis hijos, Pedro Coronel, le lanzó un ladrillazo en el ojo porque la comida que le sirvió tenía mucho ají. En la última semana han muerto tres mujeres víctimas de violencia.

Según un informe de la OMS de 2013, Perú ocupa el tercer lugar en el mundo con mujeres entre 15 y 49 años que sufren violencia sexual por parte de su pareja, detrás de Etiopía y Bangladesh.

- El pecado de 'provocar' -

Luchar contra la agresión a la mujer es una tarea difícil en Perú, donde voces como la del cardenal peruano Juan Luis Cipriani ha sugerido que la mujer "se coloca en un escaparate, provocando" el abuso, aunque luego dijo que fue malinterpretado.

Desde sectores conservadores, frases como "la mujer debe vestir responsablemente" o "ellas deben entender la naturaleza del hombre", se han escrito en las redes sociales para oponerse a estas manifestaciones.

"La justicia la trata (a la mujer) exactamente como el violador: su minifalda es mencionada para justificar el crimen. Es como ser ultrajada dos veces", consideró la escritora peruana Gabriela Wiener, en una columna de opinión en el diario The New York Times.

En Perú el feminicidio puede recibir al menos 15 años de cárcel, pero los tribunales no saben aplicar la norma. Ante ese escenario, el Poder Judicial dispuso la capacitación obligatoria de jueces desde una "perspectiva de género". El Ministerio de Justicia reconoce la necesidad de una reforma.

afp_tickers

 AFP internacional