AFP internacional

Una yemení y un bebé, el 16 de abril de 2016 en el interior de una tienda en un campamento para desplezados internos por el conflicto entre las fuerzas lealistas y los rebeldes hutíes en Saná

(afp_tickers)

Las negociaciones de paz sobre Yemen auspiciadas por la ONU se reanudarán el lunes en Kuwait para intentar poner fin a 13 meses de guerra en el país, donde los combates nunca han cesado del todo pese al alto el fuego de esta semana.

La tregua que entró en vigor el lunes nunca llegó a aplicarse del todo, pero los beligerantes, es decir, los rebeldes chiitas respaldados por Irán y el Gobierno yemení apoyado por Arabia Saudí evitan esta vez hablar de fracaso. Las tres anteriores fueron un fiasco.

Los combates, los disparos de misiles y los bombardeos aéreos de la coalición árabe bajo mando saudí que intervino en Yemen en apoyo del Gobierno debilitan cada día un poco más la tregua. Además, los comités formados para su aplicación sobre el terreno no han empezado realmente a trabajar.

Según fuentes militares, las fuerzas fieles al régimen perdieron 35 soldados durante los tres primeros días del alto el fuego.

"Hubo un número preocupante de violaciones graves" de la tregua, advirtió el viernes el enviado especial de la ONU Ismail Uuld Sheij Ahmed ante el Consejo de Seguridad, aunque admitió una "reducción notable" del nivel de violencia en la "mayoría" de regiones. "Nunca estuvimos tan cerca de la paz" en Yemen, aseguró, y confirmó que la nueva ronda de negociaciones a partir del lunes tenía "como objetivo obtener un acuerdo global". "El éxito dependerá de difíciles compromisos" entre las partes beligerantes, agregó.

En las últimas negociaciones, en diciembre en Suiza, no se alcanzó ningún resultado tangible y, en Kuwait, "podemos esperarnos un momento difícil", declaró a la AFP April Longley Alley, especialista de Yemen en el International Crisis Group (ICG). "En el mejor de los casos, las dos partes deberán entenderse en una serie de compromisos que permitan establecer confianza, consolidar el alto el fuego, favorecer el retorno a Saná de un Gobierno inclusivo y reiniciar el proceso político", agrega la analista.

- "Tarea difícil" -

"Pero la tarea se anuncia difícil", advierte, recordando que las dos partes se oponen de forma rotunda "en cuestiones esenciales". Por una parte, el Gobierno del presidente Abd Rabbo Mansur Hadi insiste en la resolución 2216 del Consejo de Seguridad de la ONU. Aplicada de forma "rígida", esta resolución equivaldría a una "rendición de los hutíes" y de sus aliados, partidarios del expresidente Ali Abdalá Saleh, "lo que es irrealista", estima April Longley Alley.

Esta resolución prevé la retirada de los hutíes de las zonas ocupadas, entre ellas Saná, la devolución del armamento pesado robado al ejército y la reactivación del proceso político.

Por otra parte, no es seguro que los rebeldes acepten desmantelar sus "consejos revolucionarios" y toleren un Gobierno en Saná que incluya a todas las partes, según la experta del ICG.

Lo más importante, según ella, es alcanzar "acuerdos de seguridad aceptados por las dos partes" que abrirían la vía a un Gobierno "inclusivo" en la capital.

- La ONU no renuncia -

Naciones Unidas no está dispuesta a renunciar al objetivo de la paz en Yemen, el país más pobre de la península arábiga.

Desde la intervención, en marzo de 2015, de la coalición liderada por Arabia Saudí, el conflicto en Yemen ha causado 6.400 muertos, la mitad de ellos civiles, más de 30.500 heridos, y 2,8 millones de desplazados, según las estimaciones de la ONU. "Seis niños mueren o son mutilados de promedio cada día", advirtió un responsable de la organización.

Para April Longley Alley, las partes del conflicto parece que buscan "una puerta de salida" a un conflicto doloroso. "Las negociaciones entre los hutíes y Arabia Saudí (para llegar a un período de calma en la frontera entre Yemen y Arabia Saudí) abrieron una ventana política para las negociaciones de Kuwait", estima la experta.

Pero como hasta ahora no hay ni ganadores ni perdedores, "la cuestión es saber si se puede alcanzar un compromiso que satisfaga a unos y a otros", concluye la analista, recordando que para conseguirlo, tendrá que participar "un amplio repertorio de actores políticos".

afp_tickers

 AFP internacional