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Un combatiente yemení el 11 de abril de 2016 en la ciudad de Taez, Yemen

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Un alto oficial del ejército murió el miércoles por disparos de los insurgentes chiitas en Yemen, donde nuevos combates dejaron varios muertos este tercer día de tregua en una guerra que ya dura más de un año.

Un francotirador de los rebeldes hutíes mató al general Said al Huri, comandante de las fuerzas progubernamentales en la región de Nahm, al noreste de la capital Saná, según fuentes militares y médicas.

Los rebeldes proiraníes también bombardearon con mortero la misma región, hiriendo a seis soldados del ejército del presidente Abd Rabo Mansur Hadi, añadieron estas fuentes.

En la provincia de Marib, al este de la capital, dos combatientes proHadi murieron y siete resultaron heridos en enfrentamientos esporádicos con los rebeldes, declaró a la AFP un oficial progubernamental, el comandante Abdalá Hasan. Del lado rebelde, hubo al menos un muerto, y varios heridos y capturados por las fuerzas lealistas, añadió.

Según otra fuente militar, los enfrentamientos estallaron en la noche, cuando los hutíes y sus aliados - unidades del ejército fieles al expresidente Ali Abdala Saleh- intentaron recuperar una posición en la región de Sarwah, desde la que se controla la carretera a Saná, en manos de los rebeldes desde septiembre de 2014.

En el sur, tres niños de 6 a 10 años fallecieron por un obús disparado por los rebeldes sobre una aldea de la provincia de Chabwa, según un responsable provincial.

Los bandos siguen combatiendo en distintos frentes pese a la tregua entrada en vigor a iniciativa de la ONU, que busca un cese de las hostilidades para favorecer la reanudación de las conversaciones de paz a partir del lunes en Kuwait.

Naciones Unidas y la coalición militar arabosunita liderada por Arabia Saudí, que apoya al presidente Hadi, han minimizado el impacto de las violaciones del cese el fuego.

No así el portavoz del movimiento hutí, Mohamed Abdesalam, quien el miércoles estimó en su página de Facebook que "las fuerzas de agresión" no actúan "seriamente para lograr que se detenga la guerra".

Desde la intervención de la coalición en mayo de 2015, el conflicto en Yemen ha dejado 6.300 muertos, la mitad civiles, y 2,4 millones de desplazados. Según la ONU, el 80% de la población requiere asistencia humanitaria.

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