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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante una conferencia de prensa tras la Cumbre de la OTAN el 9 de julio de 2016 en Varsovia

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El presidente estadounidense, Barack Obama, trató de transmitir una imagen de unidad nacional este sábado tras las fracturas surgidas luego de la matanza de Dallas (Texas).

"Aunque la semana ha sido dolorosa, creo que Estados Unidos no está tan dividido como algunos sugieren", dijo en una rueda de prensa al término de una cumbre de la OTAN en Varsovia.

"Hay dolor, hay rabia, hay confusión... pero hay unidad. Esto no es lo que queremos ser como estadounidenses", insistió aludiendo a las muertes de dos ciudadanos afroamericanos a manos de la policía y de cinco agentes abatidos por un francotirador en las protestas posteriores.

Obama negó que Estados Unidos esté regresando a una situación de manifestaciones y disturbios como la que atravesó el país en los años 1960, a pesar de los repetidos ataques raciales y las matanzas.

"Cuando se empieza a sugerir que de alguna forma hay una enorme polarización y que regresamos a la situación de los '60, eso no es cierto", dijo Obama.

"No se están viendo revueltas, no se está viendo a la policía detrás de gente que está protestando de manera pacífica", añadió.

En relación a Micah Johnson, el francotirador de 25 años responsable de la muerte de cinco agentes en Dallas, subrayó que se trataba de un "individuo demente".

"No es representativo de los afroamericanos, al igual que el tirador de Charleston [que mató a 9 afroamericanos] no era representativo de los americanos blancos, o los de Orlando o San Bernardino no eran representativos de los musulmanes americanos", dijo.

La Casa Blanca ha descartado vínculos entre Johnson y organizaciones terroristas conocidas, pero el presunto asesino parecía ligado en Facebook a varios movimientos negros radicales listados como grupos de odio.

En cualquier caso, Obama señaló que seguiría hablando de racismo y control de armas cuando se produzcan acontecimientos de ese tipo y rechazó las críticas de quienes han visto una utilización de los tiroteos de Dallas para vender su política a favor del control de armas.

"Si les preocupa la seguridad de nuestros agentes de policía, entonces no pueden apartar el asunto de las armas y hacer como si fuera irrelevante", afirmó.

"Cuando se habla de seguridad y armas, existe polarización: entre una minoría y una mayoría de estadounidenses que realmente piensan que podemos hacerlo mejor en la seguridad en el uso de las armas", insistió.

El presidente estadounidense debía iniciar en la noche del sábado una visita oficial de dos días a España, la primera de un mandatario estadounidense en quince años, aunque esta se acortará tras el tiroteo en Dallas.

Miles de personas se manifestaron en ciudades de Estados Unidos el viernes por la noche, para recordar a los policías asesinados pero también para protestar por las muertes de Alton Sterling en Luisiana y Philando Castile en Minnesota.

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