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El primer ministro italiano, Matteo Renzi, habla con los periodistas el 4 de agosto de 2016 en Río de Janeiro

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El primer ministro italiano, Matteo Renzi, se encontraba este jueves en el punto de mira de la clase política y de los medios de comunicación por la presencia de fuerzas especiales italianas en Libia, un asunto delicado que él se niega a confirmar.

Según la mayoría de los periódicos italianos, decenas de soldados italianos han sido desplegados en Libia desde la semana pasada con la tarea de entrenar y ayudar en la lucha contra la organización yihadista Estado Islámico (EI).

El diario La Repubblica, uno de los más influyentes de Italia, habla de unos 50 efectivos, todos pertenecientes a cuerpos especiales del ejército. El Gobierno italiano, de centro-izquierda, se negó a confirmar la presencia de esas fuerzas especiales en Libia, uno de los pocos países que fueron colonia de Italia.

Tanto expertos como fuentes de prensa sostienen que estas fuerzas se encargan de desminar el terreno, así como de la formación del cuerpo de unidad nacional (GUN) que dirige la ofensiva contra el EI en su bastión de Sirte, al noreste del país.

"No tenemos ninguna misión militar sobre el terreno en Libia. Si la tuviéramos, el Parlamento habría sido informado", precisó el ministro de Asuntos Exteriores, Paolo Gentiloni, al diario Il Corriere della Sera.

Interrogado sobre si la operación incluye también a agentes de los servicios secretos italianos, Gentiloni se negó a responder.

Adoptado el año pasado, el controvertido 'artículo 7 bis' permite, sin la autorización del Parlamento, al primer ministro enviar fuerzas especiales a zonas de combate con el fin de llevar a cabo misiones de inteligencia.

Sólo la comisión parlamentaria que supervisa el trabajo de los servicios de inteligencia debe ser informada, pero no suele divulgar estas decisiones.

Según los medios italianos, la comisión fue informada de forma secreta la semana pasada.

Italia autorizó a Estados Unidos el uso de la base aérea de Sigonella, ubicada en la sureña isla de Sicilia, para bombardear Sirte en el marco de la lucha antiterrorista.

- Críticas de la oposición -

Partidos de la oposición, como el populista Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y otros, acusaron a Renzi de abusar de las prerrogativas que concede el artículo 7 bis.

"Ese texto habla claramente del envío de hombres para reforzar operaciones de inteligencia, lo que no tiene nada que ver con lo que actualmente están haciendo las fuerzas especiales en Libia", denunciaron los parlamentarios del M5E.

"Con la concesión de nuestras bases y ahora con nuestra gente en el terreno, el Gobierno nos lleva a un escenario de guerra sin el consentimiento del Parlamento", lamentaron.

Las fuerzas gubernamentales libias lograron este jueves una importante victoria en Sirte, tomando el control del centro de mando del EI en esa ciudad costera.

Casi tres meses después de que comenzara una ofensiva para retomar Sirte, que en junio de 2015 se convirtió en el gran feudo del EI en Libia, las fuerzas del Gobierno de Unidad Nacional (GUN) se apoderaron el miércoles del Centro de Conferencias Uagadugú, un complejo que albergaba al cuartel general del EI.

Desde el 1 de agosto, el GUN cuenta con la ayuda de la Fuerza aérea de Estados Unidos, que también combate a los yihadistas en Siria e Irak. Según el centro de mando estadounidense en África, se habían realizado 29 bombardeos en Sirte hasta el martes.

Hasta ahora Italia participaba en la evacuación de heridos de las tropas del Gobierno para que pudieran recibir tratamiento médico.

Según las últimas encuestas, el 80% de la población italiana se opone a toda implicación militar en Libia, su antigua colonia con la que ha mantenido durante años particulares relaciones políticas y comerciales.

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