AFP internacional

La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, durante una rueda de prensa con medios internacionales, el 13 de mayo en el Palacio de Planalto de Brasilia

(afp_tickers)

Después de que Dilma Rousseff vaciara su despacho en el palacio de gobierno y se lo cediera a su archienemigo Michel Temer, concluyó el traumático traspaso de poder en Brasil. Pero quedaba una cuestión por resolver: ¿qué hacer con los retratos de Rousseff colgados en las paredes del Palacio de Planalto?

El viernes, apenas 24 horas después de que la mandataria apartada abandonara la sede del gobierno rodeada de sus colaboradores, la respuesta inicial parecía ser quitarlos.

A primeras horas de la mañana, un empleado de mantenimiento se esforzaba por retirar una fotografía especialmente grande de la mandataria del Departamento de Comunicación, constató un periodista de la AFP.

El diario Folha de Sao Paulo publicó por su parte en su sitio web una imagen que mostraba pequeños retratos de Rousseff con la banda presidencial apilados en una mesa.

Pero hacia el mediodía, el nuevo gobierno de Temer -que por entonces ya lidiaba con acusaciones de ilegitimidad, así como con la responsabilidad de enderezar el rumbo de la economía- tranquilizó a la opinión pública.

Rousseff, pese a todo, sólo está suspendida durante seis meses, mientras el Senado le somete a un juicio político por supuesto maquillaje de las cuentas públicas.

Eso significa que Temer, que ha sido su vicepresidente durante cinco años y medio, asume inmediatamente el poder de forma interina, pero el puesto sólo será enteramente suyo si la mandataria es declarada culpable y destituida finalmente.

Mientras los rumores sobre el drama de las fotografías se iban expandiendo, el jefe del nuevo gabinete, Eliseu Padilha, afirmó en conferencia de prensa que el propio Temer había intervenido en el asunto.

"Los retratos de la presidenta no van a ser reemplazados en ningún edificio de la administración", aseguró en la misma sala de Planalto donde justo un día antes Rousseff daba su mensaje de despedida. Temer "entiende que por ahora su gobierno es temporal", añadió.

"Es preciso tener respeto. Está suspendida, pero sigue siendo presidenta", había afirmado el nuevo mandatario interino en la primera entrevista que concedió en el cargo, a la revista Época.

- 'Jefe conspirador' -

El asunto es sensible, porque Rousseff ha calificado en numerosas ocasiones a Temer como el "jefe conspirador" que urdió su proceso de juicio de destitución para hacerse con el poder antes de la mitad de su segundo mandato. Forzarla a salir del gobierno para afrontar un juicio en el Senado era una cosa, pero descolgar sus retratos, como decidiendo de antemano que nunca va regresar, era otra.

Después de la declaración del gobierno sobre el mantenimiento de las imágenes de la presidenta ausente, los nuevos funcionarios insistían en que nunca tuvieron otra intención.

"No es verdad que los fuéramos a quitar", aseguró Fabio Rocha Frederico, del Departamento de Comunicación. "Míralo ahí", indicó señalando a una pequeña fotografía de Rousseff colgada en la pared.

Aunque en las entrañas de Planalto, donde las oficinas se suceden por los pasillos, persistía la confusión.

"Lo que hemos escuchado es que alguien vendría a recogerlos, pero que los pondrían en un lugar seguro hasta que se sepa si ella regresa", afirmó un empleado del gobierno, que como otros compañeros habló bajo la condición de anonimato.

"Yo creo que estarán ahí uno o dos días más. Los quitarán el lunes", añadió un colega.

"No lo sé", afirmó un tercer funcionario, que expresó tanto su tristeza por la salida de Rousseff como su desagrado por Temer.

"Para mí el retrato debe estar aquí hasta 2018, cuando ella termine su mandato", lanzó.

afp_tickers

 AFP internacional