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Las fuerzas gubernamentales sirias vigilan una calle mientras unos civiles regresan al barrio de Bani Zeid, a las afueras del norte de Alepo, el 29 de julio de 2016

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Siria y Rusia afirmaron este sábado que docenas de civiles y rebeldes abandonaron la ciudad sitiada de Alepo a través de corredores "humanitarios", aunque varios residentes y opositores refutaron estas aseveraciones.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) confirmó que este sábado salieron ua veintena de civiles del sector este de la metrópolis siria, sitiado, pero insistió en que ninguno era rebelde.

"Esta mañana, decenas de familias dejaron (la zona rebelde) a través de los corredores (implantados) para permitir la salida de los ciudadanos asediados por grupos terroristas en los barrios del este", informó la agencia oficial Sana, que utiliza la terminología del régimen, que califica a los rebeldes de "terroristas".

"Fueron acogidos por miembros del ejército y llevados en autobús a refugios temporales", añadió, señalando que "varias mujeres de más de 40 años también salieron de los barrios del este de la ciudad por el paso de Salahedin".

La agencia publicó fotografías de mujeres vestidas de negro acompañadas por niños, en fila junto a los soldados, o subiendo al autobús.

La cadena de televisión oficial Al Ijbariya difundió imágenes de algunas mujeres y niños atravesando una calle bordeada por edificios en ruinas.

Sana también afirmó que algunos combatientes habían depuesto sus armas, sin precisar cuántos fueron.

Alepo, con unos 250.000 habitantes sometidos a un extenuante asedio desde 2012, es la segunda ciudad del país y excapital económica y desde que empezó el conflicto está dividida en dos.

Las fuerzas prorrégimen controlan los barrios del oeste y tratan de reconquistar los barrios orientales, en manos de los rebeldes, bombardeando la zona desde hace meses.

- 'Situación desesperada' -

Tras haber asediado desde el 17 de julio a los habitantes de los barrios rebeldes, que padecen una gran escasez y penurias, el régimen autorizó la apertura de corredores para que abandonen la parte este de la ciudad los civiles y los combatientes que deseen deponer las armas.

Rusia, aliado del régimen de Damasco, fue quien anunció la creación de estos pasos. La iniciativa fue presentada como "humanitaria" pero los rebeldes, opositores y varios países, como Estados Unidos, expresaron su escepticismo.

Algunos residentes y un corresponsal de la AFP en la zona no vieron señales de movimiento en la ciudad. Los arcenes construidos por los rebeldes para cortar las rutas del acceso al este seguían en pie.

"Aquí estamos en el paso de Bustan Al Qasr. El régimen miente", aseguró un comandante rebelde local, Yaser Flis, a un corresponsal de la AFP en la ciudad.

"No han abierto ningún cruce ni han implementado ninguna tregua (...), al contrario, han aumentado sus bombardeos", aseguró.

"Quiero salir, pero no hacia las zonas gubernamentales. Tengo mucho miedo de que recluten a mi hijo de 17 años para que haga el servicio militar o que lo envíen al frente", afirmó por su parte Abu Mohamad, de 50 años, en el barrio de Al Shar.

"La situación humanitaria es cada vez más desesperante y muy difícilmente conseguimos encontrar comida", agregó.

Desde el 7 de julio, no ha entrado ninguna ayuda humanitaria a los barrios rebeldes de Alepo, donde existe una enorme escasez de productos de primera necesidad.

- 'Salid o moríos de hambre' -

La ONU se mostró favorable a estos corredores y propuso controlarlos.

Sin embargo, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, incluso evocó una posible "artimaña" de Moscú.

La oposición al régimen también cuestionó las intenciones del mismo y de su aliado ruso. Ahmad Ramadan, miembro de la coalición de la oposición en el exilio, habló de "corredores de la muerte", mientras que su colega Bassma Kodmani denunció "un mensaje brutal para nuestro pueblo: salid o moríos de hambre".

Según los analistas, la pérdida de Alepo podría significar el inicio del fin de la rebelión y representar un punto de inflexión determinante en la guerra siria, que ha dejado más de 280.000 muertos en cinco años.

Para reforzar el asedio, la fuerza aérea siria bombardea intensamente desde el viernes dos sectores rebeldes al norte y al noroeste de Alepo, informó el OSDH.

El régimen también intenta impedir cualquier intento de los insurgentes de obtener refuerzos o de lanzar contraataques para romper el sitio de sus barrios.

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