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El presidente interino de Brasil, Michel Temer, durante su primer consejo de ministros, el 13 de mayo en el Palacio de Planalto de Brasilia

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El gobierno interino de Michel Temer anunció un "cambio de rumbo" para combatir "la peor crisis económica en la historia de Brasil, en su primer día al mando del gigante sudamericano.

"Con la ayuda de todos, quiero encarrilar este país en estos dos años y siete meses", dijo Temer el viernes en su primera entrevista tras asumir la jefatura de Estado.

"Quiero que al dejar la presidencia, me miren y por lo menos digan 'Este tipo ordenó el país'", dijo a la revista Época.

Las declaraciones de quien fue vice de Rousseff durante cinco años y medio y luego se convirtió en su archienemigo evidencian su deseo de permanecer en el poder hasta fines de 2018, cuando termina el mandato de la suspendida presidenta Dilma Rousseff.

Pero para eso, la mandataria deberá ser destituida definitivamente del cargo.

Acusada de maquillaje de las cuentas públicas, el Senado decidió apartar a Rousseff del poder por un máximo de 180 días, mientras dure su juicio. Si es hallada culpable, Temer completará su mandato.

Relegada al Palacio de Alvorada, la residencia oficial, la primera presidenta de Brasil convocó el viernes a la prensa extranjera para denunciar el "gobierno ilegítimo" de Temer.

"Brasil tiene hoy un gobierno provisorio, interino y una presidenta electa por 54 millones. Hay un gobierno interino e ilegítimo desde el punto de vista de los votos. Lucharemos para volver", sostuvo.

- "Decir la verdad" -

La tarea es titánica. Tras cuatro años seguidos de crecimiento débil, la mayor economía de América Latina se contrajo 3,8% en 2015, y todo indica que este año su retroceso será igual o peor.

Para 2017 expertos pronostican un crecimiento cero. La inflación se acerca a dos dígitos, el desempleo está en aumento y la deuda pública se aproxima a peligrosos niveles.

"Estamos viviendo la peor crisis económica en la historia de Brasil", afirmó el nuevo jefe de gabinete de Temer, Eliseu Padilha, en conferencia de prensa.

"El país está esperando acciones y un cambio de rumbo en la economía", dijo a periodistas el flamante ministro de Economía, Henrique Meirelles, un ortodoxo que fue bien recibido por los mercados tras meses de inestabilidad política y económica y sorprendentes giros de telenovela.

"Tenemos que controlar el crecimiento de los gastos" para frenar el aumento de la deuda pública, "comenzar a decir la verdad" y tener una meta de superávit fiscal "realista", enumeró Meirelles, que presidió el Banco Central de Brasil en los ocho años del gobierno de Lula (2003-2010).

Pero prometió que se mantendrán los programas sociales para los más pobres implementados por el izquierdista Partido de los Trabajadores de Luiz Inacio Lula da Silva y Rousseff tras su llegada al poder hace más de 13 años, que marcaron una era.

- "Todos los hombres de Temer" -

El gabinete tiene apenas un día en el gobierno pero ya ha recibido críticas y cuestionamientos, en particular por la ausencia total de mujeres y negros.

"Todos los hombres de Temer", tituló irónico y en grandes caracteres en portada el diario O Dia, sobre una foto del nuevo Ejecutivo.

"Tratamos de buscar mujeres pero debido a la agenda (...) no fue posible", dijo Padilha. Afirmó que la ausencia será compensada por la designación de mujeres en cargos no ministeriales que tengan "una importancia similar".

"Lamento que después de mucho tiempo no haya mujeres y negros en el gabinete", dijo Rousseff este viernes. "En Brasil la desigualdad tiene características marcadas: es negra, es femenina, es infantil", agregó.

El nuevo ejecutivo también fue cuestionado por la presencia de al menos tres ministros que están en la mira de los fiscales que investigan el megafraude a Petrobras, que penetró las más altas esferas de la élite política y empresarial de Brasil. Otros tres ministros son blanco de procesos judiciales por diferentes delitos.

Temer, de 75 años, aseguró el jueves que no obstaculizará la investigación de la inmensa trama de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

Rousseff no es blanco de ninguna indagación o acusación por corrupción, pero el megafraude en Petrobras destapado hace dos años ha manchado a buena parte de su partido, así como al PMDB de Temer y a otros de la actual coalición de gobierno.

La nueva administración tampoco dejó pasar su primer día sin responder a viejos aliados del Brasil de Lula y su sucesora como Venezuela, Cuba y Bolivia, a los que acusó de propagar "falsedades" por cuestionar la legalidad del proceso que llevó a la suspensión de Rousseff, al que calificaron de "golpe".

Mientras, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que había llamado a consultas a su embajador en Brasil para "evaluar esta dolorosa página de la historia" del gigante sudamericano.

El retorno de la exguerrillera de 68 años al poder parece poco probable. Un total de 55 senadores votaron el jueves a favor de iniciarle un procedimiento de destitución, un voto más del necesario para destituirla de manera definitiva (dos tercios de los 81 senadores).

Sus retratos, sin embargo, siguen colgados en los gabinetes de los nuevos ministros por orden de Temer, que exigió que los volvieran a poner en su lugar.

"Le debemos respeto", afirmó el mandatario interino a Época.

"Está suspendida, pero sigue siendo presidenta".

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