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La primera ministra británica, Theresa May, habla en el exterior del número 10 de Downing Street de Londres el 13 de julio de 2016

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La nueva primera ministra británica, Theresa May, es una euroescéptica pragmática, dura y trabajadora que ahora tendrá la misión de separar a Reino Unido de la Unión Europea y unir el país y su partido.

La tarea es inmensa, pero May, la segunda mujer que asume el cargo después de Margaret Thatcher, se erigió como la única figura de consenso.

Esta euroescéptica se posicionó a favor de la permanencia del país en la UE, fiel al primer ministro saliente, David Cameron.

Pero se implicó poco en la campaña del referéndum, en el que el pueblo británico decidió salir del bloque europeo, e insistió en la necesidad de limitar la inmigración, el tema favorito de los partidarios del Brexit, lo que la convirtió en alguien creíble para ambos campos.

Esta mujer alta y esbelta de 59 años, de aspecto elegante, ojos expresivos y pelo corto y canoso, forma parte del ala más a la derecha del partido Conservador. Como ministra del Interior, cargo que ocupó desde 2010, mantuvo una línea firme contra la delincuencia, la inmigración clandestina y los predicadores islamistas.

May, descrita a menudo como 'la nueva Margaret Thatcher', comenzó su carrera política en 1986, después de estudiar en la Universidad de Oxford y trabajar brevemente en el Banco de Inglaterra.

Pero en realidad tiene más puntos en común con Angela Merkel, la canciller alemana, quien es también hija de un pastor, conservadora, pragmática, abierta al compromiso, casada y sin hijos.

- 'Una mujer terriblemente difícil' -

"Theresa es una mujer terriblemente difícil", comentó hace poco el exministro Kenneth Clarke, un diputado conservador.

"El próximo en darse cuenta de esto será Jean-Claude Juncker", respondió May con humor, imponiendo el tono de las negociaciones de la salida de Reino Unido de la UE con el presidente de la Comisión Europea.

Hija de un pastor anglicano, Theresa Brasier nació el 1 de octubre de 1956 en Eastbourne, una ciudad costera del sureste de Inglaterra. Tras cursar estudios de Geografía en la Universidad de Oxford, donde conoció a su esposo, Philip, y pasar brevemente por el Banco de Inglaterra, dio sus primeros pasos en política en 1986.

Ese año fue elegida concejala del distrito londinense de Merton. Tras dos derrotas, fue elegida en 1997 diputada del partido Conservador por el distrito de Maidenhead, en Berkshire (sur de Inglaterra).

De 2002 a 2003 fue la primera mujer en ocupar el cargo de secretaria general del partido Conservador. Se dio a conocer con un discurso en el que llamó a los 'tories', entonces muy a la derecha, a abandonar su papel de 'nasty party' ('partido de los malos').

En 2005, apoyó a Cameron en su conquista del partido. Cuando fue elegido primer ministro recompensó a su fiel aliada con la cartera de Interior, que conservó tras su reelección en 2015.

El Daily Telegraph la describe como "la mujer más importante de la política nacional", gracias a "una determinación feroz y a la negativa a reprimir su gusto por los zapatos de estampado de piel de leopardo", que forman parte de su aspecto siempre muy elegante.

"Tiene una capacidad de trabajo increíble y es muy exigente", comenta una de sus colaboradoras. "Odia el riesgo, es alguien con quien se puede confiar", asegura.

Sin embargo, algunos creen que le falta carisma y que tiene que mejorar su comunicación, algo que se ha propuesto corregir. Hace poco entregó a la prensa varias fotos personales del día de su boda o de joven en brazos de su esposo.

May dice que le encanta dar paseos y cocinar. Es protestante practicante, pero se ha manifestado a favor del matrimonio homosexual.

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