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Unos partidarios del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, exhiben una fotografía de su antecesor, Hugo Chávez, durante una marcha en Caracas el 14 de junio de 2016

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La crisis en Venezuela entra de lleno esta semana en la Organización de Estados Americanos (OEA) en un duelo de debates: uno convocado por Caracas para decir su "verdad" y otro por el secretario general, Luis Almagro, previsto como un examen a la democracia en ese país.

El martes, el Consejo Permanente del ente regional escuchará al expresidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero, en representación de los tres exgobernantes que median para concretar un diálogo entre el Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y las fuerzas opositoras que impulsan un referendo revocatorio en su contra.

Caracas había pedido esta reunión de embajadores "para llevar nuevamente la verdad de Venezuela" a la OEA, según su ministra de Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez.

Rodríguez Zapatero será el portavoz de esa misión auspiciada por la Unión de Nacionaes Suramericanas (UNASUR) e integrada también por los exgobernantes Leonel Fernández, de República Dominicana, y Martín Torrijos, de Panamá, para presentar "la iniciativa del diálogo político nacional en Venezuela", según el orden del día de la reunión.

Esta sesión fue bien recibida por Almagro y varios países como una manera de obtener información sobre el estado de esa mediación anunciada por primera vez hace un mes y que aún no ha sentado a las partes en la mesa de negociación.

Pero el debate programado para el jueves se perfila como la verdadera prueba para Venezuela, aunque Caracas ya pidió suspenderla.

Almagro hizo sonar las campanas el 31 de mayo, cuando invocó la Carta Democrática Interamericana -un mecanismo para atender casos de "alteración del orden constitucional" en un país miembro de la OEA- y publicó un demoledor informe sobre la crisis política, económica y humanitaria que padece el país petrolero.

El jueves, Almagro presentará oficialmente el informe al Consejo Permanente y, siguiendo la Carta, los 34 países de la OEA realizarán una "apreciación colectiva" sobre el estado de la democracia en Venezuela.

Pero el lunes, la representación venezolana solicitó a la presidencia rotativa del Consejo Permanente -en manos de Argentina- cancelar esa reunión y declarar su "inadmisibilidad", alegando que Almagro "pretende ejercer de manera abusiva y desviada la facultad del artículo 20".

La interpretación del secretario general de ese artículo "es una puerta a la intervención que los Estados miembros han rechazado abrir", dijo el embajador venezolano Bernardo Álvarez en una carta a la que tuvo acceso la AFP.

- ¿Hablará la oposición? -

Pero si todo sigue como está previsto, Almagro presentará su informe en el que concluyó que la crisis venezolana "demanda cambios inmediatos en las acciones del Poder Ejecutivo".

El exministro de Exteriores uruguayo, que integró una comisión de UNASUR que acompañó un infructuoso diálogo entre Maduro y la oposición en 2014, afirma que esta vez debe haber objetivos claros: referendo este año, liberación de opositores presos, reconocimiento del Parlamento opositor y la implementación de ayuda "humanitaria".

Una de las posiciones defendidas por Almagro en su informe es que se dé cabida en el debate a la oposición, en la figura del presidente del Parlamento venezolano, el antichavista Henry Ramos Allup, quien pidió un derecho de palabra.

Caracas se ha declarado opuesta a una intervención del diputado en esa reunión, principalmente reservada a los Gobiernos.

En el cenit de lo que se prevé como una sesión maratoniana, el Consejo deberá votar si implementa la Carta Democrática sobre Venezuela. La primera etapa del mecanismo contempla oficios diplomáticos y, la más extrema, la suspensión de la participación del país en la OEA.

Almagro puede tener 15 de los 18 votos necesarios, dijeron a la AFP fuentes de la OEA.

En caso de que se alcance la votación requerida para aplicar la Carta, sería la primera vez que ocurre en contra de un Gobierno legítimo en los 15 años de vigencia del documento.

- "Renuncia inmediata" -

La aplicación de la Carta Democrática es defendida por una treintena de expresidentes de América Latina y España, quienes en una misiva abierta a Almagro le expresaron su rotundo apoyo y abogaron por la "cooperación colectiva de la OEA en la normalización democrática de Venezuela".

Almagro y el Gobierno venezolano acumulan una larga ristra de choques, en los que Caracas lo acusa de liderar "ataques persistentes" contra ese país bajo la dirección de Washington y la oposición venezolana.

La titular de Exteriores venezolana pidió el domingo la "renuncia inmediata" del secretario general de la OEA, quien había advertido a Maduro de que se transformará en un "dictadorzuelo" si impide el referendo revocatorio.

La oposición aspira a celebrar la consulta este año, lo que llevaría a realizar elecciones presidenciales anticipadas, en caso de que Maduro pierda.

Pero Maduro asegura que la consulta solo será posible en 2017, cuando, si pierde, el período de Gobierno lo terminará el vicepresidente que designe el mandatario.

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