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La recién elegida como alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, en rueda de prensa en la capital italiana el 19 de junio de 2016

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Virginia Raggi, la primera mujer que llega a la alcaldía de Roma, es una abogada de 37 años y una figura ascendente del partido antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S).

Desconocida del público hasta hace pocos meses, Raggi se impuso este domingo en Roma en la segunda vuelta de las elecciones municipales italianas frente al candidato de centroizquierda apoyado por el primer ministro Matteo Renzi.

Nacida en Roma, Raggi entró en política hace sólo cinco años, seducida por el discurso radical del M5S, que juró, como otros partidos en Europa, acabar con los políticos tradicionales.

Roma se ha visto particularmente afectada por la dimisión en 2015 del exalcalde de centroizquierda, implicado en un caso de facturas falsas.

Raggi aseguró en una entrevista con la AFP que fue el nacimiento de su hijo Matteo lo que la empujó a actuar frente a la degradación de la capital, una situación que exaspera a gran parte de sus más de dos millones de habitantes.

- Elocuente y obstinada -

Elegida como consejera municipal en 2013, esta jurista licenciada en la universidad de Roma, especializada en propiedad intelectual, se dio a conocer rápidamente por su elocuencia y su obstinación.

Gran parte de su infancia en el barrio romano de San Juan de Letrán la pasó estudiando, recuerda. "Era una niña curiosa, interesada en muchas cosas, pero siempre concentrada en mis objetivos, como lo sigo estando ahora. De hecho nunca me ha faltado la determinación", explica en su página web.

Un accidente la obligó a dejar su motocicleta y ahora circula en bicicleta, en una ciudad en donde quiere construir muchas más pistas para ciclistas.

Para aspirar a la alcaldía tuvo primero que ganar las primarias del M5S, organizadas en internet siguiendo la filosofía participativa del partido. Poco después, los romanos descubrieron el rostro de esta mujer en grandes carteles en el metro y en los autobuses.

Raggi ha construido su éxito gracias a la exasperación de sus conciudadanos, cansados de años de inmovilismo y de ineficacia de la administración local en cuestiones como el transporte público.

Ahora tendrá que demostrar sus aptitudes para gobernar esta ciudad plagada de deudas.

El desafío será inmenso, no sólo para ella, sino para el M5S, que se juega su credibilidad.

Raggi sedujo a los romanos a pesar de su seriedad durante la campaña.

En un debate televisado supo aguantar con la mirada dura y el rostro cerrado las críticas incesantes de su adversarios y no fue hasta el final que lanzó un mensaje que parece haber llegado a mucha gente: "Si quieren que todo siga igual, voten por ellos".

Raggi también tendrá que convencer de su independencia frente al M5S, un movimiento acusado de opacidad y donde el equipo de Beppe Grillo acumula mucho poder.

Como todos los candidatos del M5S, Raggi tuvo que firmar un código de buena conducta que le obliga a pedir autorización a ese equipo cada vez que nombre a un nuevo colaborador y también a consultarles para tomar decisiones importantes.

"Es mejor tener cuatro o seis ojos para controlar mejor las cosas (...) pero seré totalmente autónoma", prometió durante la campaña.

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