AFP internacional

Un militar vota en las elecciones presidenciales el 8 de abril de 2016 cerca de Yibuti

(afp_tickers)

Los habitantes de Yibuti votaban este viernes en unas presidenciales en las que parte como gran favorito el actual jefe de Estado, Ismael Omar Guelleh, que desde 1999 dirige con mano de hierro este pequeño país ubicado en el estratégico Cuerno de África.

Los centros de votación abrieron a las 06h00 locales (03h00 GMT), con escasa asistencia de ciudadanos en los primeros momentos, comprobaron unos reporteros de la AFP.

Las calles de Yibuti capital, aplastadas por el calor, se encontraban prácticamente desiertas, a excepción de las fuerzas de seguridad. En la oficina de la prefectura, en el centro de la capital, solo habían votado una docena de personas.

"La cuestión ni se plantea. Los otros candidatos no tienen programa; Guelleh tiene un programa muy claro: continuar con los avances, desarrollo, puertos. Hay que seguir con él", considera Djibril tras salir de la cabina de voto.

Unos 187.000 electores -de una población de 875.000 habitantes- están convocados a las urnas en los 455 centros electorales del país. Los resultados están previstos para esta noche.

Poco suspense al respecto: esta excolonia francesa, donde potencias como Estados Unidos, Francia o Japón tienen bases militares para aprovechar su posicionamiento estratégico entre el océano Índico y el canal de Suez, sólo ha tenido dos presidentes desde su independencia, en 1977.

Guelleh, de 68 años, hizo modificar la Constitución en 2010 para autorizar la reelección indefinida.

En estos comicios se enfrenta a dos adversarios principales, Mohamed Daud Ahehem y Omar Elmi Khaireh. Ambos se reivindican como candidatos únicos de la Unión por la Salvación Nacional (USN). Esta coalición de siete partidos, creada en 2013, no consiguió ponerse de acuerdo en una candidatura única. Tres partidos miembros de USN decidieron boicotear la elección, al considerar que uno de los puntos clave del acuerdo marco firmado en diciembre de 2014 con el Gobierno -la creación de una Comisión electoral nacional independiente- no ha sido respetado, algo que el Gobierno desmiente.

El presidente Guelleh se presenta como garante de la estabilidad e insiste en la necesidad de dar continuidad a su política de grandes obras públicas (puertos, ferrocarriles, oleoductos, gasoductos...), adoptada en los últimos años. Estos proyectos favorecen el crecimiento económico (6% en 2014, según el Banco Mundial), pero la población apenas lo percibe: la tasa de desempleo se acerca al 60% y el 79,4% de los yibutianos viven por debajo del umbral de la pobreza relativa.

afp_tickers

 AFP internacional