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Migrantes y refugiados con mantas de supervivencia rescatados en costas frente a Libia dentro del Topaz Responder, barco de dirigido por la ONG maltesa MOAS durante su llegada, a su llegada al puerto de Brindisi, Italia, el 27 de octubre de 2016.

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La policía italiana recurrió a tratamientos vejatorios, incluso rayanos con la tortura, para obtener huellas dactilares de migrantes llegados a su territorio, denuncia un informe de Amnistía Internacional (AI).

"Las presiones de la Unión Europea sobre Italia para que (ese país) se muestre 'duro' con los refugiados, condujo a expulsiones ilegales y a malos tratos que, en algunos casos, son asimilables a la tortura", señala la organización humanitaria en un informe difundido el jueves.

La política de 'hotspots' —los centros de registro creados por la UE para facilitar la identificación de migrantes a su llegada a territorio europeo— ha llevado a Italia a actuar más allá de la legalidad y a cometer "abusos escandalosos" por parte de algunos policías, explica Matteo de Bellis, coordinador del informe.

Muchos migrantes rehúsan dar sus huellas dactilares porque temen que eso les impida pedir asilo en un país de su elección.

Sobre 24 testimonios de malos tratos recogidos por la ONG, 15 dieron cuenta de la aplicación de descargas eléctricas.

- Torturas con electricidad -

"Aplicaron un bastón eléctrico varias veces sobre mi pierna izquierda, luego sobre la derecha, sobre el pecho y el vientre. Yo estaba muy débil ya para resistirme. En ese momento me tomaron las manos" para obtener las huellas dactilares, declaró un muchacho de 16 años originario de Sudán.

Otros dos testimonios dan cuenta de violencias contra órganos genitales. Un hombre de 27 años denunció, según el informe, que utilizaron pinzas sobre sus testículos.

En vista de los testimonios, AI reclamó una investigación independiente, reconociendo al mismo tiempo que "el comportamiento de la mayoría de los policías fue profesional y la gran mayoría de la toma de huellas dactilares ocurrió sin incidentes".

Bellis dijo a la AFP que Amnistía no ha tenido la posibilidad de verificar "cada detalle de cada caso individual", pero "estamos en posición de afirmar que hay un problema de uso excesivo de la fuerza por parte de la policía".

Las víctimas de los abusos policiales no han querido presentar denuncias judiciales, pero la ONG transmitió un informe detallado al ministerio de Interior de Italia, el cual no tuvo respuesta, agregó Bellis.

AI también denunció las condiciones en que son interrogados los migrantes, muchos de ellos aun bajo la conmoción de un viaje terrible a través del Mediterráneo o apenas rescatados después de horas o días a la deriva.

Sin recibir información sobre sus derechos, explica AI, muchos de los migrantes no saben cómo responder a las preguntas y arriesgan una expulsión.

Sumergida por el flujo incesante de refugiados, Italia realiza en algunos casos repatriaciones ante la imposibilidad de relocalizar a los migrantes en otros países de la UE, agrega el informe.

AI cita el caso de 40 ciudadanos sudaneses que fueron reenviados por vía aérea a su país, al cual la organización humanitaria acusa de violaciones a los derechos humanos.

Uno de los repatriados, contactado luego por AI, aseguró haber sido golpeado severamente por las fuerzas de seguridad de Sudán en el aeropuerto.

"Las autoridades italianas deben terminar con las violaciones (de derechos humanos) y asegurar que no se repatriarán personas a países en los cuales corren el riesgo de persecución o torturas", escribió Bellis en el informe

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