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El presidente argentino, Mauricio Macri (izq), con el ministro de Economía del país, Alfonso Prat-Gay, antes de una rueda de prensa en el Foro Económico Mundial de Davos, el 22 de enero de 2016

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El regreso de Argentina al Foro de Davos esta semana puso sobre la mesa del club de la élite mundial un problema que puede provocar más de un dolor de cabeza a inversores y Gobiernos a medio plazo: el peso de la deuda.

El ministro de Hacienda argentino, Alfonso Prat-Gay, no se escondió este viernes ante las preguntas sobre el engorroso problema de su 'default' sobre la deuda externa de hace quince años, pero aprovechó para señalar con el dedo a otros, ricos o emergentes.

"Creo que deberíamos dedicarle un poco de tiempo a la deuda de los bancos centrales. En líneas generales, la impresión de moneda ha crecido en los últimos seis años hasta el 30% del producto interior bruto mundial", explicó el ministro ante la audiencia de inversores y empresarios. Eso equivale a "un aumento masivo de la deuda de los bancos centrales", dijo el ministro argentino.

Para sacar a sus respectivas economías del riesgo de un desastre económico, en 2008 en Estados Unidos la Reserva Federal bajó las tasa de interés, compró deuda privada tóxica y utilizó todo tipo de instrumentos monetarios.

Tras años de dudas, el Banco Central Europeo siguió ese camino y ante una Unión Europea que no acaba de despegar el presidente de la entidad, Mario Draghi, anunció el jueves que está dispuesto a seguir utilizando todo su arsenal, todo el tiempo que haga falta.

"Esta liquidez en el sistema ha creado, en mi opinión, unas cuantas distorsiones", dijo el ministro argentino.

Las advertencias de Prat-Gay no cayeron en saco roto.

- La mejor de las recesiones -

"Hay mucho endeudamiento en el sistema (financiero)", reconoció Kenneth Rogoff, profesor de Políticas Públicas de Harvard.

"Los países emergentes sufrieron (en 2008) la mejor recesión que podían esperar, hasta cierto punto", explicó Rogoff, pero el crecimiento de los últimos años en China "fue alimentado en gran medida por la deuda pública", explicó.

"Estoy muy contento por lo que está sucediendo en Argentina" donde hay nuevo gobierno desde hace un mes, tras más de una década de kirchnerismo, opinó el experto estadounidense. "Miren lo que está pasando en China, Rusia, Brasil...". "2016 será un año duro para los países emergentes", advirtió.

El Fondo Monetario Internacional ha rebajado las previsiones económicas para América Latina, y Brasil ya está en recesión.

Curiosamente, otros inversores que mantienen un enfrentamiento directo con Argentina se mostraron de acuerdo en esa preocupación por la deuda en Davos.

Hay que "desendeudar el sistema financiero. En estos momentos aún hay entre 40 y 80 billones (de dólares) en productos derivados", advirtió el pasado miércoles el estadounidense Paul Singer, de Elliott Management.

Singer es uno de los inversores que obligó a Argentina a volver a la mesa de negociaciones por los bonos de la deuda.

La historia de esos bonos, explicó con detalle Prat-Gay, es la de una serie de errores que luego cuesta años desentrañar.

Actualmente los tenedores que siguen reclamando a Buenos Aires solo representan el 7% del total. Los intereses acumulados triplican el capital inicial y todo porque esos bonos se emitieron sin un anclaje claro a tasas de interés, resumió el ministro. "La deuda muy a menudo se convierte en el inicio de una conversación penosa", reconoció el experto de Harvard. Y sin embargo, comparativamente, el problema de la deuda externa, magnificado por años de resentimiento a uno y otro lado de la negociación, sigue siendo pequeño: solamente el 2% de PIB, explicó el ministro argentino.

En Argentina, el peso de la deuda privada de empresas y ciudadanos equivale a menos del 20% del PIB en la actualidad. En Estados Unidos esa cifra es del 280% del PIB, dijo otro experto, Barry Gosin, de la marca Newmark Grubb Knight Frank.

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