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La presidenta de Brasil Dilma Rousseff en Brasilia el 7 de mayo de 2015

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Preocupado por la desaceleración de su crecimiento, el gobierno de Brasil anunció en el Foro Económico Mundial para Latinoamérica una "agresiva" estrategia para invertir y ampliar su comercio exterior, aunque debe lograr que sus empresas superen su tradicional enfoque hacia el mercado interno.

La primera economía de América Latina apenas creció un 0,1% en 2014, completando su cuarto año consecutivo de magra expansión.

Con la popularidad casi por el piso ante el gran escándalo de corrupción que implica a su partido, la presidenta Dilma Rousseff batalla ahora para que el Congreso apruebe su controvertido plan de ajuste y dar oxígeno a una economía afectada por una alta inflación, altas tasas de interés y baja productividad.

Los nuevos motores de "crecimiento económico para el futuro (de Brasil) son el comercio y las inversiones" en el exterior, aseguró Daniel Marteleto, secretario brasileño de Comercio Exterior, durante el Foro Económico Mundial para América Latina que concluye este viernes en un hotel de la Riviera Maya, un turístico balneario del Caribe mexicano.

"Brasil va a tener una estrategia distinta, más agresiva en términos de acuerdos comerciales (...) y queremos no solamente tener más inversiones en nuestro país, sobre todo en infraestructura, sino invertir cada vez más en el exterior", añadió Marteleto en un perfecto español.

Brasil forma parte del bloque económico Mercado Común del Sur (Mercosur) junto con Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

El 85% de las exportaciones de Brasil hacia el Mercosur son manufacturas, y en las últimas dos décadas, este mecanismo permitió que el comercio brasileño con esos países aumentara 20 veces.

Sin embargo, ahora busca diversificar su mercado en Asia y durante este Foro -la versión latinoamericana del que cada año se celebra en Davos- dejó entrever sus intenciones de firmar un tratado de libre comercio con México, segunda economía latinoamericana.

"Queremos tener acuerdos en inversiones, compras gubernamentales, servicios y todos los temas no arancelarios en la región (...) y con México queremos tener un acuerdo amplio", apuntó Marteleto.

- Un país centrado en economía local -

"Con respecto al dólar, Brasil es actualmente menos caro, lo que lo hace más competitivo en el comercio internacional. Pero necesita más que la tasa de intercambio. Requiere incentivos, reducciones de impuestos y que regrese a Brasil la cultura del comercio", estimó para la AFP Carlos Arruda, director del centro de Competitividad e Innovación de la Fundation Dom Cabral, un instituto brasileño de negocios.

El experto señaló que las "condiciones no son muy favorables en Brasil" para la firma de tratados comerciales, pues las empresas han olvidado cómo negociar en el extranjero. "En los últimos años, su prioridad total fue la economía doméstica", asegura.

Marteleto reconoció que para Brasil, cuyas exportaciones en agricultura son altamente competitivas, "negociar tratados bilaterales no va necesariamente a llevar a tener más comercio, porque hay todo un tema de las subvenciones agrícolas que tiene que tratarse en el nivel multilateral".

Además, explicó que en el mercado asiático hay una concentración excesiva de productos agrícolas brasileños (cerca del 90% de las exportaciones a esa zona), por lo que el "desafío es diversificar" las ventas.

- Limar asperezas con México -

Durante el Foro, el ministro de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, adelantó que se prepara "una antesala de llegar a un tratado eventual de libre comercio" con Brasil, que se explorará durante la visita de Estado que la presidenta Rousseff tiene prevista a México a finales de mes.

Con un intercambio de más de 9.000 millones de dólares en 2014, Brasil es el primer socio comercial de México en América Latina.

Sin embargo, las negociaciones para el eventual tratado tendrán que sortear las fuertes controversias que surgieron luego de que Brasil impusiera en 2012 altos impuestos a sus importaciones de autos mexicanos, significativamente más baratos que los brasileños.

En marzo se renovaron estas medidas -que inicialmente debían expirar el pasado 19 de marzo para dar paso al libre comercio de vehículos- con tarifas de 35% a los autos de México, que en 2014 arrebató a Brasil el título de mayor productor de automóviles de Latinoamérica.

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