Catar levanta el velo de "la capital mundial del gas"

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La ciudad industrial catarí de Ras Laffan, considerada la "capital mundial del gas", en una imagen del 6 de febrero de 2017

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En el extremo norte de Catar, a unos 80 kilómetros al norte de Doha y al final de la carretera 77, se erige la ciudad prohibida de Ras Laffan, considerada la "capital mundial del gas".

Detrás de sus puertas custodiadas, la localidad alberga a 30.000 personas, las mejores trufas blancas de Catar -según parece- y hasta un proyecto de protección de tortugas marinas.

Pero por encima de todo, Ras Laffan es uno de los enclaves industriales más imponentes del mundo.

"Bienvenido a la capital mundial del gas", clama Wisam, el guía que conduce a un puñado de periodistas en una visita organizada por el Gobierno, algo bastante inusual.

Ras Laffan es el complejo de transformación y exportación del gas natural licuado (GNL) de Catar, al final de un proceso consistente en enfriar el gas a -162° centígrados para poder exportarlo.

El gas proviene del inmenso campo 'offshore' de North Field, a 130 kilómetros más al norte, que se extiende sobre 6.000 km2 en el Golfo, o sea la mitad de la superficie total de Catar.

El lugar da la impresión de un plató de cine de una película de James Bond. Es una jungla de tubos metálicos, brazos de cargamento, depósitos, sistemas de refrigeración y plataformas de metaneros.

El primer cargamento de GNL salió de Ras Laffan en 1997 con destino Japón. Catar produce actualmente 77 millones de toneladas anuales.

Según un estudio de Shell publicado en febrero, la demanda mundial alcanzó los 265 millones de toneladas en 2016. Catar controla por tanto un tercio del mercado y es el principal exportador de GNL.

Gracias a los beneficios de Ras Laffan, los rascacielos crecen como setas en Doha y la compañía Qatar Airways alzó el vuelo.

Los cataríes tambien invirtieron en construir la torre más alta de Londres, en reforzar el equipo de fútbol Paris Saint-Germain -que ha ganado cuatro veces la liga francesa de primera división- y Catar acogerá el Mundial de Fútbol de 2022.

- Reglas estrictas -

"Nos mantendremos mucho tiempo como líder" en el GNL, afirma Saad al Kaabi, dirigente del gigante estatal Qatar Petroleum.

El emirato tiene tantas reservas que puede mantener el nivel actual de producción durante 137 años y por lo tanto garantizar la prosperidad.

Entre 1997 y 2014, el país obtuvo 125.000 millones de dólares de la exportación de GNL, estima el Observatory of Economic Complexity, una página web dedicada al comercio internacional.

Esto ha permitido que el PIB de Catar se dispare 11.000 millones de dólares en 1997, a 165.000 millones en 2015, según el Banco Mundial.

No se puede entrar libremente en Ras Laffan. Esta visita de periodistas está supervisada de cerca por las autoridades, que no permiten tomar imágenes de vídeo y pocas fotográficas.

En el complejo, los trabajadores, procedentes de 54 países, se someten a reglas estrictas. Pueden ser despedidos, por ejemplo, si superan el límite de velocidad.

La tripulación de los buques metaneros atracados no puede entrar en las instalaciones aún cuando tarden 24 horas en cargar.

Tiene cinco cuarteles de bomberos, campamentos modulares e incluso un área de camping.

Tras la visita, la puerta de la ciudad prohibida se cierra. En la carretera de vuelta, un rebaño de cabras obliga a circular despacio al convoy. Por los retrovisores todavía se ven las llamas en las torres de difusión.

AFP

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