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El candidato republicano Donald J. Trump en el Saint Andelm College New Hampshire Institute of Politics en Manchester, New Hampshire el 13 de junio de 2016

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Lejos de generar una unión nacional, el atentado del fin de semana en Orlando aumentó la brecha que separa al republicano Donald Trump de la demócrata Hillary Clinton, enfrentados en plena campaña presidencial.

Ya en la primera frase del discurso que pronunció este lunes en Manchester, New Hampshire, Trump arremetió contra el presidente Barack Obama y Clinton.

Los atentados de Orlando, el domingo, y San Bernandino, en diciembre, obedecen al laxismo de las autoridades y a la decisión "políticamente correcta" de abrir las fronteras del país, dijo.

Hillary Clinton, en cambio, invocó "el espíritu del 12 de septiembre", ese sentimiento de unión nacional, declaró, que siguió a los atentados de 2001. Sin nombrar a Trump, la candidata demócrata dijo este lunes: "hoy, la política no tiene lugar".

Al tiempo que desgranó su plan de lucha contra el terrorismo yihadista, la exjefa de la diplomacia estadounidense fustigó, nuevamente sin mencionarlo, al magnate republicano por su propuesta de cerrar las fronteras a los musulmanes y vigilar a esa comunidad.

"Estados Unidos es el país del 'nosotros', no el país del 'yo'", dijo en evidente alusión a Trump.

Luego relanzó el debate sobre la tenencia de armas y volvió a mencionar su idea de prohibir el acceso a armas semiautomáticas.

- Trump y la immigración -

Para Donald Trump, la amenaza terrorista está directamente vinculada con la inmigración.

"Cuando sea electo, suspenderé la inmigración proveniente de regiones con un comprobado pasado de terrorismo contra Estados Unidos, Europa o nuestros aliados, hasta que se entienda de una vez por todas cómo acabar con estas amenazas", declaró, sin determinar el perímetro de aplicación de tal medida.

"Estamos dirigidos por un hombre que no es lo suficientemente duro, o lo suficientemente inteligente, o que tiene otra cosa en la cabeza", había declarado más temprano en Fox News, insinuando eventuales simpatías del presidente Obama por el islamismo. La Casa Blanca estimó que conceptos de ese tipo no merecían respuesta.

En diciembre pasado, tras los atentados de París y de San Bernardino, Trump había propuesto cerrar las fronteras a los musulmanes en función de criterios que nunca precisó (¿cómo determinar, por ejemplo, la religión de una persona?).

"No podemos seguir dejando entrar a nuestros países a miles y miles de personas, muchas de las cuales piensan lo mismo que este asesino salvaje", dijo el lunes en alusión a Omar Mateen, el autor de la masacre de Orlando, un estadounidense hijo de afganos.

"La única razón por la cual este asesino estaba en Estados Unidos es porque autorizamos a su familia a que viniera aquí", dijo.

"El islam radical está contra las mujeres, contra los gays y contra los estadounidenses", agregó.

De paso, Trump rindió homenaje a la comunidad homosexual. "Este fue un ataque contra la voluntad de la gente de vivir su vida, amar a quien quiere y expresar su identidad", afirmó.

"Hillary Clinton jamás podrá reivindicarse como amiga de la comunidad gay mientras siga respaldando una política migratoria que deja entrar a extremistas islámicos al país", señaló.

- Clinton y las armas -

En un solemne acto que celebró en Cleveland, sin música y con un escenario dominado por las banderas estadounidenses, Clinton señaló que la identificación de los terroristas que actúan como lobos solitarios será una prioridad de su administración, y prometió aumentar los fondos destinados a las fuerzas del orden y a las labores de inteligencia.

Pero también puso el acento en el tema del control de la venta de armas. Como en diciembre último, la candidata demócrata se dijo favorable a la prohibición de las armas de asalto, esas pistolas o fusiles semiautomáticos utilizados por los autores de tiroteos como el de Orlando, en el que murieron 50 personas (49 asistentes a una fiesta homosexual en la discoteca Pulse y el atacante).

"Las armas de guerra no tienen lugar en nuestras calles", dijo, echando mano a una frase llamada a repetirse en los actos de campaña de los próximos meses.

La probabilidad de que el Congreso, controlado por los republicanos, prohíba esas armas es casi nula. Los demócratas, sin embargo, pretenden que el tema sea de todas maneras un tema central de las elecciones de noviembre.

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