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El líder del Partido Liberal Democrático de Rusia, Vladimir Zhirinovsky, habla en un mitin el 15 de septiembre de 2016 en Moscú

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Los rusos votan este domingo en unas legislativas que no generan pasiones en el país pese a la crisis económica, que golpea con dureza a la población, y a la inédita degradación de las relaciones con Occidente.

Vladimir Putin, que mantiene una popularidad récord, y su partido, Rusia Unida, parecen tener asegurada una victoria que permitirá preparar la probable candidatura en 2018 del presidente ruso a un cuarto mandato.

- Una elección sin pasión -

Unos 110 millones de electores están llamados a votar para renovar a los 450 diputados de la Duma, actualmente dominada por el partido en el poder: Rusia Unida.

Hay 6.500 candidatos de 14 partidos, con la mitad de los legisladores elegidos por primera vez con un sistema mayoritario.

Los electores también eligen a algunos parlamentos regionales y a gobernadores. El presidente checheno, Ramzan Kadyrov, se somete a sus electores por primera vez desde su nombramiento en el cargo por el Kremlin en 2007.

También serán las primeras elecciones para los habitantes de Crimea, península ucraniana anexionada por Rusia a principios de 2014, mediante un referéndum no reconocido ni por Ucrania ni por Occidente.

Pero, globalmente, y pese a la importancia de las elecciones, éstas suscitan poco interés.

Las primeras estimaciones de los resultados estarán disponibles desde las 21h00 locales (18h00 GMT), al cierre de los colegios electorales.

- Crisis, guerra y sanciones -

Sin embargo, esta elección se celebra en un contexto excepcional, dado los problemas del país por el derrumbe de los precios de los hidrocarburos -principal fuente de ingresos presupuestarios- y por las sanciones occidentales decretadas tras la crisis ucraniana.

Ello provocó que Rusia se hundiera en 2014 en una grave crisis monetaria seguida de la más larga recesión desde que Putin llegara en 1999 a la cúpula del Estado, como presidente o jefe de Gobierno.

Esta crisis, que según los expertos anuló todos los avances económicos logrados durante una década, afecta duramente al poder adquisitivo de los rusos, especialmente los más desfavorecidos, a los que Putin promete ayudar.

También se trata de la primera elección desde la anexión de Crimea y el inicio del conflicto en el este separatista prorruso de Ucrania, que provocó la peor degradación en las relaciones entre Moscú y Occidente desde el fin de la Guerra Fría.

También estas elecciones tienen lugar un año después de la intervención militar de Rusia en Siria, que ha convertido a Moscú en protagonista esencial en este conflicto.

- Oposición hecha trizas -

Ante la enorme maquinaria del poder y la hostilidad de la televisión pública, la oposición tiene grandes dificultades para suscitar entusiasmo entre los electores, más proclives a votar por los candidatos "del poder" o a refugiarse en la abstención.

Además, la oposición liberal, corroída por querellas internas, no ha sido capaz de presentar una lista común.

- Objetivo: presidencial 2018 -

Las elecciones suponen para el poder una última prueba antes de la presidencial de 2018, objetivo real del Kremlin.

A mediados de agosto, Vladimir Putin reemplazó al jefe de su administración -un cargo considerado estratégico- por un antiguo diplomático, reputado, leal e independiente de los clanes que gravitan en torno al jefe de Estado.

Putin, que llamó a los ciudadanos a votar "por Rusia", no ha anunciado de momento si se presentará a un cuarto mandato presidencial, lo que podría conducirlo a batir el récord de longevidad de Leonid Breznev al frente del país, entonces la Unión Soviética. Pero nadie imagina que Putin no vuelva a presentarse.

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