EEUU se ofrece a cooperar con Rusia bajo condiciones

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El secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, junto a su jefa de personal, Margaret Peterlin, durante una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G20, en Bonn (Alemania), el 16 de febrero de 2017

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EEUU se ofreció este jueves a cooperar con Rusia únicamente si esto beneficia a sus intereses, instando a Moscú, cada vez más impaciente respecto a la Administración de Donald Trump, a respetar los acuerdos de Minsk sobre Ucrania.

"EEUU considerará trabajar con Rusia si encontramos áreas de cooperación práctica que beneficien a los estadounidenses", declaró el secretario de Estado, Rex Tillerson, tras un primer encuentro con su homólogo ruso, Serguei Lavrov.

"Cuando no estemos de acuerdo, EEUU defenderá sus intereses, sus valores y los de sus aliados", añadió Tillerson, al margen de una reunión con los ministros de Exteriores del G20, un foro de los países ricos y emergentes, en Bonn (Alemania).

Lavrov se pronunció en la misma línea: "Somos conscientes de que allá donde nuestros intereses coincidan, y es a menudo el caso, debemos ir hacia adelante", declaró.

- Respetar los acuerdos de Minsk -

Tillerson, que prácticamente no había hecho declaraciones desde que asumiera el cargo a principios de febrero, también instó a Moscú a "respetar los acuerdos de Minsk y contribuir a una reducción de la violencia en Ucrania".

En este sentido, el jefe de la diplomacia rusa señaló que en la reunión no se abordó la cuestión de las sanciones decretadas por Washington en 2014 contra Moscú a raíz del conflicto ucraniano.

El conflicto en el este de Ucrania entre los rebeldes prorrusos y las tropas ucranianas comenzó en abril de 2014, dejando cerca de 10.000 muertos.

Para tratar de ponerle fin, el acuerdo de paz firmado en 2015 exigía un "alto el fuego inmediato y total" y que ambas partes retiraran sus armas pesadas de la línea del frente.

El texto permitió la instauración de varias treguas, pero las escaladas de violencia son frecuentes en varias secciones de la línea del frente.

Esta semana, el portavoz del presidente estadounidense, Donald Trump, pidió la restitución de Crimea a Ucrania, lo que cayó en Moscú como un jarro de agua fría.

Su participación en la cumbre del G20 es el primer desplazamiento al extranjero de Tillerson, cuyas declaraciones esperaban con ansia los socios de Estados Unidos, preocupados por las señales contradictorias enviadas por la administración de Donald Trump.

El presidente estadounidense prometió en campaña un acercamiento con Moscú, provocando inquietud en Europa, pero su equipo se ha mostrado más reservado.

El ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, aprobó el "acercamiento dual" de Washington y Moscú, después de haberse entrevistado con su homólogo estadounidense.

"No queremos entrar en una nueva guerra fría, es un punto en el que Londres y Washington están totalmente de acuerdo. Pero tampoco queremos que la actitud rusa siga siendo la actual, Rex Tillerson ha sido muy claro sobre este punto", dijo a la BBC.

- Moscú pierde la paciencia -

El presidente ruso, Vladimir Putin, pidió este jueves el "restablecimiento del diálogo" entre los servicios de inteligencia rusos y estadounidenses en materia de lucha antiterrorista.

Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, aseguraba desde Bruselas que Washington no está listo "por el momento" para colaborar militarmente con Rusia.

No obstante, Moscú empieza a mostrar su impaciencia. Rusia y EEUU "están perdiendo el tiempo" en vez de normalizar sus relaciones, lamentó este jueves el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

El ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, también alzó el tono al advertir de que cualquier intento de diálogo por parte de Washington con Rusia "basado en una relación de fuerza" conduciría al fracaso.

Shoigu reaccionaba así a las declaraciones de la víspera de su homólogo estadounidense, quien estimó que EEUU y la OTAN deberían poder negociar "desde una posición de fuerza" con Moscú.

Las grandes potencias del G20 esperan poder dar respuesta a muchos otros asuntos, como la situación de Oriente Medio, después de que, el miércoles, el presidente Trump confirmara la ruptura con la postura tradicional de EEUU sobre el conflicto palestino-israelí, considerando que la "solución de dos Estados" no era la única posible.

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