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El ministro de Exteriores francés y presidente designado de la COP21, Laurent Fabius (centro), con el secretario general de la ONU, an Ki Moon, y el presidente francés, François Hollande (dcha), tras el acuerdo en París, el 12 de diciembre de 2015

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Mandatarios de todo el mundo celebraron este domingo el histórico acuerdo adoptado en la víspera en París para luchar contra el cambio climático, pero recordaron que la parte más dura del trabajo empieza ahora.

Seis años después del fracaso de Copenhague, 195 países lograron ponerse de acuerdo en la conferencia del clima de París (COP21) para detener el alza de la temperatura del planeta "muy por debajo de los 2º C" y ayudar económicamente a los países más vulnerables al calentamiento global.

El papa Francisco se alegró este domingo por el acuerdo, llamando no obstante a prestar especial atención "a los más vulnerables".

La aplicación del acuerdo alcanzado, que "muchos califican de histórico", "exigirá un compromiso unánime y una generosa implicación por parte de cada uno", dijo Francisco en la tradicional plegaria del Ángelus en la plaza San Pedro del Vaticano.

"No hay ganadores ni perdedores en la conclusión del acuerdo de París. La justicia climática ganó y trabajamos todos para un futuro más verde", tuiteó por su lado el primer ministro indio, Narendra Modi, para quien "el cambio climático sigue siendo un desafío".

El acuerdo de París, que reemplazará a partir de 2020 al actual Protocolo de Kioto, vincula la suerte de las grandes potencias emisoras de gases de efecto invernadero, como Estados Unidos y China, a la de las pequeñas islas del Pacífico amenazadas por la subida del nivel de los océanos.

El grupo de pequeños Estados insulares (AOSIS) fue un actor principal de las negociaciones y logró que el documento final instara a los países a "seguir esforzándose" hasta conseguir frenar el calentamiento global a 1,5º C.

Sin embargo, advirtieron que lo más importante llega ahora. "La historia juzgará el resultado no sobre la base del acuerdo de hoy, sino sobre lo que haremos a partir de hoy", advirtió Thoriq Ibrahim, ministro de Medio Ambiente de Maldivas y presidente de AOSIS.

"Aún queda mucho trabajo por hacer", subrayó la jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel, mientras que el presidente estadounidense, Barack Obama, estimó que el acuerdo "no resuelve el problema, pero establece el marco sostenible que el mundo necesita para resolver la crisis climática".

- Marruecos toma el testigo -

En virtud del nuevo acuerdo, los países industrializados, responsables históricos del problema, deberán ayudar financieramente a los países en desarrollo y los emergentes podrán participar también de forma voluntaria.

Los países en desarrollo recibirán un "mínimo" de 100.000 millones de dólares a partir de 2020, una cifra que sería revisada "a más tardar" en 2025.

Todos los países se comprometen, además, a controlar mutuamente sus planes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (INDC), con revisiones quinquenales a partir de 2023, pero deberán esforzarse más si quieren alcanzar el objetivo marcado, ya que las propuestas actuales sólo frenarían el calentamiento a 3º C.

Venezuela, que había comprometido la consignación de su plan al resultado del acuerdo, anunció finalmente que reduciría un 20% de sus emisiones para 2030. Ya sólo quedan siete países por hacerlo, entre ellos Nicaragua y Panamá.

El acuerdo de París representa un éxito para la diplomacia francesa, sobre todo para su ministro de Exteriores, Laurent Fabius, que movilizó todos sus esfuerzos para poner de acuerdo a 195 países de un mundo multipolar en el objetivo de luchar unidos para salvar el planeta.

Las oenegés, por su parte, reconocieron el avance del acuerdo, pero no lo consideraron un éxito rotundo, sobre todo, teniendo en cuenta que su primera revisión obligatoria será en 2025.

"La rueda de la acción gira lentamente pero en París, giró. El texto coloca a las energías fósiles entre los malos de la Historia", dijo el director de Greenpeace, Kumi Naidoo.

Por su parte, Amigos de la Tierra lo calificó de "farsa", ya que "a través de compromisos parciales y tácticas intimidatorias, los países ricos forzaron un mal acuerdo".

Ahora le toca el turno de Marruecos de tomar el testigo de las negociaciones climáticas, con la conferencia de clima que celebrará en 2016 en Marrakech (COP22) y que deberá empezar a traducir en actuaciones el primer acuerdo universal contra el cambio climático.

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