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Gondo digital La criptominería revive a un pueblo alpino

A statue of a walker in front of a hotel

Gondo solía ser frecuentado por mineros de oro y contrabandistas transfronterizos, inmortalizados a través de esta estatua en primer plano en esta imagen del pueblo suizo.

(Keystone)

Un nuevo tipo de minería ofrece esperanzas a Gondo, un pueblo de montaña que había caído desgracia desde hace años. Con solo 40 habitantes, la aldea dejó atrás los tiempos en los que el oro era extraído de sus minas y ahora se dedica a la ‘minería’ de criptomonedas.

A primera vista, Gondo es exclusivamente una pequeña comunidad ubicada cerca de la frontera con Italia. Es difícil imaginar que es un centro de disruptivas tecnologías de punta. Pero sí lo es. Este pueblo fue elegido como sede de la mina de criptomonedas de la empresa emergente suiza Alpine Mining.

El inexorable incremento del precio del Bitcoin atrae a cada vez más inversores interesados en la aparente riqueza fácil que ofrecen las monedas criptográficas. Actualmente, existen más de 1.000 tipos de fichas (tokens) y divisas criptográficas en circulación y aparecen nuevas alternativas cada día.  Muchos auguran que irán desapareciendo sin dejar rastros; pero hay otros que están convencidos de que esta nueva forma de intercambio llegó para quedarse y prosperar.

Pero entremos a Gondo. Lejos han quedado los días en los que sus minas auríferas eran explotadas por alrededor de 500 exploradores en busca de fortuna.

Hoy, la mina de criptodivisas que aquí observamos, comprende solo una pequeña habitación llena de luces intermitentes, en donde podemos escuchar el zumbido de servidores acogidos por un amasijo de cables y tuberías. Parafernalia que se dedica a resolver complejos rompecabezas matemáticos, para recibir criptodivisas como recompensa (ver gráfico).

Esta mina del siglo XXI desentona con estilo tradicional de un pueblo en donde solo existe un conglomerado de casas que coexiste con una iglesia, un hotel y un restaurante. De hecho, hasta hace poco, los únicos signos de modernidad que había aquí eran tres estaciones de servicio encargadas de abastecer combustible a la interminable fila de camiones que diariamente cruzan la frontera entre Suiza e Italia en ambos sentidos.

Geográficamente, Gondo es un pueblo atrapado entre las escarpadas montañas que se erigen a los dos costados de un estrecho valle. Una característica que ha sido clave para que fuera elegido como sede de Alpine Mining. La minería criptográfica consume una gran cantidad de energía y este angosto valle es perfecto para la operación de una de las 600 plantas hidroeléctricas de Suiza, lo que permite a la mina criptográfica abastecerse fácilmente de electricidad y tener acceso a un enfriamiento natural debido a la altitud del lugar.

El ‘minado” de criptomonedas es realizado por miles personas que compiten simultáneamente por resolver sofisticados problemas matemáticos que buscan validar cada transacción que se realiza en el mundo en criptodivisas. El primer ‘minero’ que lo logra inscribe la transacción en un gran libro global llamado cadena de bloques. Como pago, recibe criptodivisas, pero dado que la velocidad es vital para obtener la recompensa, los mineros echan mano de ordenadores cada vez más complejos y eficientes, pero consumidores de grandes cantidades de energía.

“Gondo ofrece una fuente de energía sustentable y respetuosa del medioambiente, y un precio de la electricidad muy atractivo”, dice a swissinfo.ch Ludovic Thomas, cofundador de Alpine Mining junto con Christophe Lillo. Hecho particularmente relevante en una coyuntura en la que aumenta el debateEnlace externo en la prensa internacional sobre la cantidad de energía que consume la ‘minería’ digital.

El precio de la energía eléctrica es fundamental para el éxito de este tipo de empresas. Un proyecto de minería de criptodivisas en LinthalEnlace externo, en el cantón de Glarus, fracasó recientemente por el elevado costo de la electricidad.

gráfico
(swissinfo.ch)

“Algunas de las principales minas criptográficas del mundo están en China. Pero dado que utilizan combustibles fósiles para su operación, podrían ser cerradas de un día para el otro por las autoridades. En Suiza, el costo de la minería de divisas criptográficas es más elevado, pero sus credenciales medioambientales y su estabilidad, no tienen precio”, dice Thomas. Además de estabilidad política, Suiza ofrece también un marco regulatorio atractivo para el negocio de las divisas criptográficas.

Por ello, Alpine Mining negocia actualmente con otras plantas hidroeléctricas del cantón del Valais, en el suroeste de Suiza. Y piensan seguir aprovechando este tipo de energía, barato y amigable con el medio ambiente, para convertirse en una de las minas criptográficas más grandes del mundo.

El pueblo de Gondo confía en que también se verá beneficiado. En el año 2000, un catastrófico derrumbe cobró la vida de 13 personas, derribando una serie de casas a su paso. Los daños ya han sido reparados, pero algunos pobladores decidieron abandonar el pueblo y Gondo ha tenido problemas para llenar ese vacío, especialmente de gente joven.

Muchos de los empleados de la planta hidroeléctrica y de los puestos de la aduana fronteriza viven en Brig, que se encuentra a 45 minutos de ruta de Gondo.  El día que swissinfo.ch visitó el pueblo de la mina criptográfica, un restaurante cerraba definitivamente sus puertas.

El alcalde Roland Squaratti espera que Alpine Mining ayude a detener el declive que vive su poblado. "Cuando se acercaron por primera vez a nosotros con la idea de crear una empresa de cadena de bloques aquí, en Gondo, volteamos a vernos unos a otros para preguntarnos: ‘¿Tienes idea de lo que es la cadena de bloques?' Tuvimos que buscar en Google para comprender de lo que se trataba", dice a swissinfo.ch. En pocas palabras, la cadena de bloques es un sistema digital encriptado en donde se intercambian, registran y almacenan las criptodivisas.

"Nos damos cuenta que es una nueva forma de extracción de 'oro' para la zona, y una señal de optimismo con respecto al futuro”, afirma. La última de las minas de oro originales que hubo en Gondo dejó de funcionar en 1891. Hoy, sus vestigios atraen algunos turistas, pero no a cazadores de fortunas.

Pese a su auge, las criptomonedas no solo son portadoras de buenas noticias. También son generadoras de suspicacias. Los bancos suizos, por ejemplo, han decidido no utilizarlas porque consideran que son la herramienta perfecta para que delincuentes y lavadores de dinero cometan ilícitos. Un riesgo que no inquieta especialmente a Squaratti.

"Estoy convencido de que la tecnología de cadena de bloques que está detrás de las criptomonedas es la tecnología del futuro. Y no me preocupa especialmente el tipo de monedas que la utilizan. No tengo la impresión de que pueda dañar la reputación de nuestra comunidad ", refiere el alcalde.

Dice que ha recibido alrededor de seis solicitudes de otros mineros criptográficos interesados en instalarse en Gondo desde que supieron que ofrece electricidad limpia y barata, en un entorno propicio para los negocios. Pero no es claro si el pueblo tendría realmente capacidad de albergar a más compañías. Especialmente considerando la expansión de Alpine Mining, que ya consume un tercio de la electricidad del pueblo. Para dar respuesta a la demanda, las autoridades ya planean la instalación de un segundo transformador.

Apine Mining, por su parte, ha comenzado a construir un segundo edificio -más grande que su sede actual- para atender sus necesidades de expansión. Pero como no existen viviendas para acoger a toda la gente que trabajará ahí, la compañía ya ha pensado a extenderse a otros puebles del cantón, en donde también hay plantas hidroeléctricas.

"Pero mantendremos nuestras oficinas centrales en Gondo”, confirma Thomas.

 

'Minería’ alpina

Alpine Mining inició operaciones en 2017. Los cofundadores, Ludovic Thomas y Christophe Lillo, comenzaron originalmente a trabajar en la minería criptográfica en Saxon, en el cantón Valais, en donde vivían. Pero se dieron cuenta que no era un negocio rentable en el largo plazo cuando se realiza a pequeña escala.

Además, los vecinos estaban tan molestos con el ruido que hacían, que comenzaron a arrojar tomates en las puertas de sus instalaciones.

Decidieron pues mudarse a Gondo.

Actualmente, Alpine Mining ofrece dos tipos de servicios: la minería de sus propias fichas criptográficas y provee servicios en la nube para que otros (que alquilan su hardware) también puedan atraer sus propias fichas criptográficas.

En principio, esta empresa emergente no está interesada en el bitcoin porque el hardware que utiliza no es compatible con el requerido para ‘minar’ otro tipo de divisas criptográficas.

En cambio, la plataforma usada para ‘minar’ el ethereum es fácilmente adaptable a otras fichas criptográficas, como zcash o monero, entre otras.

La ‘minería’ criptográfica es una tarea compleja y delicada porque supone un trabajo de una elevada complejidad en la resolución de los algoritmos; pero también exige evaluar el potencial que tiene cada ficha criptográfica en un momento determinado, así como su valor de mercado, especialmente considerando que son muchas las minas que trabajan en el mundo en el mismo objetivo, pero solo una será la ganadora.

Como en cualquier otra industria, un buen control de costos mejora las ganancias. Por ello, el equipo de cinco personas que tiene Alpine Mining trabajando a tiempo completo -provenientes sobre todo de los cantones de Vaud y del Valais-, también se ocupan de otras tareas.

Por ejemplo, la complicada maraña de tuberías que llevan aire frío a la habitación donde se realiza la ‘minería’ para evacuar el calor, fueron diseñadas y conectadas por ellos.

Asimismo, los marcos metálicos que sostienen al centenar de plataformas con las que operan fueron encargados a un fabricante de gallineros para granjas aviarias, y ellos los instalaron. Y las piezas plásticas que se usan para asegurar los equipos en su sitio también son fabricadas por este grupo en las impresoras 3D que tienen en la ‘mina’.

Obtener estadísticas sobre las operaciones de Alpine Mining es difícil porque la empresa declina revelar sus secretos comerciales. Tampoco es fácil conocer cuántas fichas exactamente se extraen por día, ya que varía en función de la popularidad de cada una de ellas y el número de minas que compiten en cada momento por extraerlas.

Pero cuando esté en pleno funcionamiento, la mina Gondo espera consumir unos 350 kilovatios por hora de energía. Y confía en que facturará un millón de dólares al concluir su primer año de operaciones.

Fin del recuadro


(Traducción del inglés: Andrea Ornelas), swissinfo.ch

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