El franco suizo está más fuerte que nunca: ¿qué tanto afecta a Suiza?
La fortaleza del franco suizo nuevamente despierta una gran preocupación en la economía suiza. ¿Llegó el momento de que el Banco Nacional de Suiza intervenga? ¿Qué tan grave es el problema? Swissinfo analiza detalladamente la situación actual.
¿La fortaleza del franco está en un nivel histórico?
El franco se cotiza cerca de sus máximos históricos en términos nominales. Nunca antes había sido tan fuerte frente al euro, como lo muestra el siguiente gráfico:
Frente al dólar, la tendencia es muy similar. El franco suizo se está cotizando actualmente en 1,27 dólares, apenas un centavo por debajo del máximo histórico que alcanzó en agosto del 2011.
En aquel momento, una crisis financiera azotaba a Estados Unidos y llevó a Europa a alcanzar elevados niveles de deuda. La comunidad inversora vio mermada su confianza en el euro y decidió volcarse en el franco suizo. Por ello, en septiembre del 2011, el Banco Nacional de Suiza (BNS) anunció la introducción de un tipo de cambio mínimo frente al euro, vinculando de esta forma al franco con la moneda comunitaria europea.
En el presente, aunque por razones distintas, los tiempos nuevamente son inciertos y los capitales otra vez privilegian la seguridad.
¿De verdad es tan fuerte el franco suizo?
Analizar la fortaleza de una divisa requiere ir más allá de observar exclusivamente su valor nominal. «No hay que centrarse en el tipo nominal, sino mirar el tipo de cambio real ajustado en función de la inflación», explica Aymo Brunetti, profesor de Economía en la Universidad de Berna, «esto es lo más relevante para la competitividad de una economía».
Para Brunetti, en su nivel actual, el franco suizo no debería considerarse como extremadamente fuerte. «En términos reales, el franco ha logrado mantenerse bastante estable desde el 2015, solo se ha observado un repunte ligero últimamente». El análisis de Brunetti queda explicado en el siguiente gráfico:
Jean-Philippe Kohl, director de política económica de Swissmem, organización que representa a la industria tecnológica suiza, coincide con esta visión. «Cuando se mide con respecto a la paridad del poder adquisitivo, observamos que el franco suizo no está sobrevaluado frente a otras divisas». La paridad del poder adquisitivo es un indicador que compara el valor de una cesta de productos en dos zonas con monedas distintas, como sería el caso de Suiza y Estados Unidos.
¿Qué impacto tiene la inflación?
La estabilidad en la paridad del poder adquisitivo del franco frente al dólar se explica en la trayectoria inflacionaria de cada país. Mientras la inflación es baja en Suiza, es elevada en Estados Unidos. Por lo tanto, el repunte en los precios estadounidenses compensa en el terreno práctico la debilidad del dólar.
Para Kohl, el panorama es más crítico en el caso de la zona euro. «Al compararlo con el euro, el franco suizo sí está sobrevaluado entre un 4% y un 5%. Es un nivel significativo, que resulta demasiado alto para muchas empresas, que no están en capacidad de absorberlo y seguir siendo competitivas».
Esta situación coloca a las empresas exportadoras en una situación compleja: la existencia de un franco fuerte las está obligando a aumentar sus precios en el extranjero para preservar su estabilidad, pero esta acción puede ahuyentar a una parte de sus clientes.
¿Está la economía suiza en problemas?
Cada sector económico experimenta un grado distinto de impacto. En el caso del turismo, la fortaleza del franco puede suponer un verdadero desafío, ya que Suiza se vuelve un destino todavía más costoso para la población que viaja con euros o dólares estadounidenses.
La industria, por su parte, ha vivido el fortalecimiento del franco como una carga que ha retado constantemente a las empresas para salir adelante. «Durante los últimos 15 años, el franco casi nunca ha tenido un valor justo», asegura Kohl, quien también es vicedirector de Swissmem.
Nick Hayek, director general de Swatch, la principal empresa fabricante de relojes suizos, tampoco está de acuerdo con el nivel actual del tipo de cambio. En una entrevista concedida a WatsonEnlace externo afirmó: «308 millones de francos suizos (equivalentes a 397 millones de dólares) de la caída en nuestras ventas se deben exclusivamente al efecto cambiario, el franco suizo está extraordinariamente sobrevaluado».
¿Cuál es la situación de las pymes?
Hayek afirma que muchas pymes han tenido problemas por la fortaleza extrema del franco suizo. Una opinión que coincide con el resultado de una encuesta interna realizada por la agencia suiza de exportación Switzerland Global Enterprise entre 700 pymes suizas con una fuerte vocación exportadora. Al responder al llamado «Barómetro de las preocupaciones», quedó claro que los riesgos cambiarios son la principal inquietud de las pymes, incluso por delante de la política comercial de Estados Unidos.
Simone Wyss-Fedele, directora general de Switzerland Global Enterprise, explica las razones de esta preocupación. «Los tipos de cambio reales no son relevantes para las pymes cuando se trata de preparar sus estados financieros, ya que es el tipo de cambio nominal el que impacta de una forma inmediata sus beneficios», refiere. Este fenómeno se hace especialmente patente cuando sus productos se venden también en otras divisas, porque incluso las fluctuaciones marginales -de unos cuantos centavos- pueden impactar significativamente los ingresos de una compañía en sus resultados anuales.
Por ello, uno de los mecanismos que utilizan las empresas para proteger sus beneficios es producir algunos bienes directamente en los mercados extranjeros, es decir, desplazar su producción hacia otros países. Pero para El Grupo Swatch, de Nicolas Hayek, que siempre produce en Suiza para abastecer la demanda internacional, esta no es una opción.
¿Podría decirse que la fortaleza del franco obliga a las empresas suizas a mudarse al extranjero? Wyss-Fedale pone en perspectiva esta inquietud. «A pesar de que esta medida estaría trasladando una parte de la creación de valor a países extranjeros, las empresas pueden ser rentables y siguen pagando sus impuestos en Suiza», matiza.
¿Cuál es el papel que juega el Banco Nacional de Suiza en este momento?
La prioridad máxima del BNS no es la estabilidad monetaria, sino la previsibilidad y la estabilidad de los precios nacionales. Para conseguirlo, su misión principal es controlar la inflación. «La inflación (suiza) es muy baja, lo que evidencia un buen trabajo del banco central», dice Kohl, aunque añade que Swissmem vería con muy buenos ojos que hubiera un franco suizo más débil.
Pero para el magnate relojero Hayek, eso no es suficiente. «Espero que el BNS demuestre su fortaleza y reconozca que una sobrevaluación del franco suizo así de extrema perjudica a Suiza», expresó en la entrevista con el diario digital Watson.
Hace años, el BNS compraba cantidades significativas de divisas extranjeras con objeto de debilitar artificialmente al franco cada vez que había presiones alcistas. Pero en los últimos tiempos se ha abstenido de este tipo de intervenciones en el mercado de divisas.
¿Puede actuar ahora el Banco Nacional de Suiza?
Hayek, director general de Swatch, atribuye la limitada reacción del BNS a la presión ejercida por Estados Unidos, que estaría restringiendo la libertad de acción del banco central. Hayek se refiere concretamente a un acuerdo realizado entre el BNS y Estados UnidosEnlace externo en septiembre del 2025.
Este acuerdo dejó claro el compromiso de Suiza y de Estados Unidos de no utilizar al tipo de cambio para alterar las condiciones de la competencia económica, es decir, para «obtener ventajas competitivas desleales a través de la manipulación de los tipos cambiarios». Antes del acuerdo, Estados Unidos había acusado reiteradamente a Suiza de manipular la política monetaria para fortalecer la competitividad de su economía y le incluyó en una «lista negra».
Por ello, si el BNS intentara intervenir en el mercado de divisas en un futuro cercano para debilitar al franco suizo, estaría obligado a justificar esta acción ante Estados Unidos.
El acuerdo no menciona los tipos de interés negativos, que son otra herramienta que tendría el banco central para debilitar al franco suizo. Pero considerando los datos actuales, «entiendo por qué el BNS no está introduciendo una política de tipos de interés negativos a la luz de la tendencia que presentan la inflación y las tasas cambiarias», dice el profesor de Economía Brunetti.
Pero Kohl, de Swissmem, exhorta a tomar otras medidas. «Considerando el estrecho margen de acción que tiene el BNS, es la clase política la que debe mejorar las condiciones marco actuales». Por ejemplo, la industria exportadora está en espera de nuevos acuerdos de libre comercio, que lleguen acompañados de menos burocracia y costes operativos.
Texto original editado por Samuel Jaberg. Adaptado del inglés por Andrea Ornelas. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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