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Unos combatientes prorrusos compran comida en una tienda cerca del frente en Donetsk, en el este de Ucrania, el 19 de septiembre de 2016

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Los presidentes ruso, francés y ucraniano, junto con la canciller alemana, se reunirán el miércoles en Berlín para "evaluar la puesta en práctica" de los acuerdos de paz de Minsk para resolver la crisis ucraniana.

Según anunciaron este martes París y Berlín, "la canciller alemana (Angela Merkel) invitó (a los tres presidentes) para evaluar la puesta en práctica de los acuerdos de Minsk".

La última reunión de este tipo había sido el 2 de enero de 2015 en París.

Esta cumbre permitirá también "discutir sobre las próximas etapas del proceso con vistas a resolver la crisis en el este de Ucrania", agregó la presidencia francesa.

Después de haber conversado con su par ucraniano, Petro Poroshenko, el jueves pasado, el presidente francés, François Hollande, llamó a que todas las partes del conflicto ucraniano establezcan una hoja de ruta para finalizar la crisis.

El objetivo es ayudar a Ucrania a retomar el control de sus fronteras con Rusia, dijo Hollande después de la charla telefónica con Poroshenko, según la presidencia francesa.

"Avanzamos pero quedan cuestiones de calendario y de seguridad del lado de Ucrania, que no tiene confianza", agregó el ministro de Relaciones Exteriores francés, Jean-Marc Ayrault.

Este optimismo medido está ausente de las declaraciones hechas por los responsables rusos y ucranianos después del anuncio de la reunión de mañana.

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, "no tiene expectativas muy elevadas" y "no es lamentablemente muy optimista en cuanto a la reunión de mañana".

El mandatario también se ganó la ira del Kremlin después de que el portal de la presidencia ucraniana anunciara que el encuentro en Berlín tenía como finalidad "empujar a Rusia a poner en práctica los tratados de Minsk".

Dmitri Peskov, el portavoz del presidente ruso, Vladimir Putin, estimó que esa expresión "demuestra hasta qué punto Ucrania no pretende cumplir con sus obligaciones". Y agregó: "sabemos que la situación deja mucho que desear. Por ahora, Kiev no hace nada".

Rusia, que reincorporó la península ucraniana de Crimea en 2014, es acusada por los occidentales de apoyar una insurgencia separatista y proMoscú en el este del país, donde el conflicto con las fuerzas ucranianas ya se ha cobrado más de 9.600 vidas desde abril de 2014.

Moscú niega las acusaciones de que haya enviado tropas y armas a las fronteras con Ucrania.

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