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El presidente de Inditex, Pablo Isla, llega a una rueda de prensa en Arteixo (La Coruña, España) el 18 de marzo de 2015

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Capitaneado por la marca Zara, el grupo textil español Inditex ha capeado bien la crisis gracias a un método de producción original que explica su éxito y una impresionante expansión internacional y digital.

Los resultados del primer semestre de 2016, que saldrán el miércoles próximo, son muy esperados después de un espectacular año 2015 en el que el beneficio neto aumentó un 15%.

El 8 de septiembre, la acción del grupo con sede en Galicia subió a tal punto que convirtió por unas horas a su fundador, Amancio Ortega, en el hombre más rico del mundo, por delante del estadounidense Bill Gates.

Desde la apertura de la primera tienda de Zara en La Coruña en 1975, "Inditex se ha distinguido por un modelo de negocio totalmente diferente del resto de la industria textil", que le ha dado "una gran agilidad" para afrontar las épocas de crisis, explica Patrick Biecheler, responsable para España de la firma de análisis Roland Berger.

Y es que Zara, con sus estilistas, sus programas informáticos de análisis de ventas y sus encargados de detectar tendencias ha conseguido mantenerse cerca de los gustos del consumidor.

Las prendas de Inditex se confeccionan en un 60% en fábricas bajo contrato exclusivo y situadas relativamente cerca de la sede gallega (España, Portugal, Marruecos, Turquía).

Gracias a una cadena rápida de producción, pueden llegar a las tiendas apenas dos semanas después de su concepción.

Uno de sus grandes competidores, el sueco H&M, encarga sin embargo sus modelos con seis meses de antelación a sus proveedores chinos.

Pese a tener unos costes de producción más elevados, el sistema Zara permite evitar el quebradero de cabeza de los stocks.

"Si algo no se vende, lo dejan de producir", explica Rosario Silva, profesora de estrategia de empresa en la IE Business School de Madrid.

Esta flexibilidad les ha permitido por ejemplo resistir a la caída de ventas en los peores momentos de la crisis económica en España.

Las piezas básicas, no obstante, se fabrican en otros lugares, en especial en Asia.

Zara, como otros grupos, también ha sido acusado en alguna ocasión de no respetar los derechos laborales.

Actualmente, Inditex es la mayor empresa por capitalización bursátil en la plaza de Madrid, por delante del banco Santander, y cuenta con más de 152.000 empleados en todo el mundo.

- Éxito en internet -

Zara prescinde de publicidad. "Considera que su propio modelo de negocio es suficientemente atractivo. Las tiendas están muy bien localizadas, mantenidas y los clientes saben que nuevos productos van a venir cada semana", resume Rosario Silva.

El mismo método se aplica a las otras siete marcas del grupo (Massimo Dutti, Oisho, Bershka, Stradivarius...).

Sin embargo, no se permite intercambio de información entre los estilistas, que tienen prohibido inspirarse en las otras marcas de Inditex.

"La fuerza de la cartera de Inditex viene de su complementariedad. Han logrado crear conceptos con objetivos y posicionamientos muy diferentes (...) Zara sigue siendo la locomotora, pero las demás marcas también son dinámicas", con niveles similares de rentabilidad, analiza Gaëlle de la Fosse, asociada de Roland Berger en París encargada del sector de la distribución.

En el peor momento de la crisis económica que España atravesó de 2008 a 2013, la posición dominante de Zara le permitió renegociar a la baja los alquileres de sus locales, situados en barrios muy céntricos.

Al mismo tiempo, el grupo de Amancio Ortega ha comprado a través de una inmobiliaria propiedad de éste edificios en zonas clave de Madrid, Londres o Nueva York.

Según indicó a la AFP un portavoz, el emporio inmobiliario de Ortega asciende a unos 6.500 millones de euros.

El grupo, presente en 91 mercados, no se limita a España, cuyo porcentaje en las ventas globales ha caído en diez años de un 45% a menos de un 20%.

En 2016, Inditex tenía previsto abrir tiendas en Vietnam, Nueva Zelanda y Paraguay.

La internacionalización "se ha hecho bien", indica Silva, aunque sigue habiendo "desafíos". Por ejemplo, ¿hay que adaptar el diseño y el modo de producción para acercarse a los países emergentes?

Inditex se decidió tarde a apostar de lleno por las ventas en internet, en 2010, aunque lo ha hecho con éxito.

"Las ventas en internet son un éxito fenomenal. Tienen que tener stocks pero han conseguido hacerlo. Entienden que hay que invertir", destaca Rosario Silva.

La fragilidad de la recuperación económica mundial no deja de ser una preocupación, en el contexto actual.

"Por primera vez, este año Zara ha bajado sus precios. Y hacen muchos más descuentos que antes", apunta Gaëlle de La Fosse.

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