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El ministro de Exteriores iraní Mohammad, y otras autoridades del país, en el balcón del hotel Palais Coburg, Viena, el 11 de julio de 2015

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Irán y sus interlocutores occidentales redoblaron sus esfuerzos el sábado en Viena para intentar superar los últimos puntos de bloqueo sobre el programa nuclear de Irán, con reuniones a nivel ministerial hasta bien entrada la noche.

"Todo está sobre la mesa, ahora ha llegado el momento de decidir", declaró a la prensa el ministro de Relaciones Exteriores francés Laurent Fabius después de reunirse con su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif.

Desde hace quince días, el grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) intenta cerrar con Irán un acuerdo que garantice el carácter civil del programa nuclear de Teherán, a cambio de un alivio de las duras sanciones internacionales que padece el país.

A pesar de los avances, que todas las delegaciones reconocen, el secretario norteamericano de Estado, John Kerry, señaló la mañana del sábado "algunas cuestiones difíciles de resolver".

"Un 98% del texto está listo, quedan rellenar algunos pequeños entrecomillados y sobre todo dos o tres cuestiones importantes", confirmó por la noche a la AFP una fuente cercana a las negociaciones. Para esta fuente, "toca ahora decisiones políticas: si se toman, esto irá rápido".

Este sábado, las negociaciones se manejaron claramente a nivel político.

Además de Kerry, Zarif y Fabius, el ministro alemán Frank-Walter Steinmeier y el británico Philip Hammond participaron en reuniones a puerta cerrada en el palacio Coburg, donde se celebran las negociaciones.

Los jefes de la diplomacia rusa y china llevan ausentes varios días, pero John Kerry telefoneó al jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, para informarle de las negociaciones.

El ritmo de las discusiones se aceleró por la noche con una reunión del P5+1 a las 20H00 (18H00 GMT), otra entre Zarif, Kerry y la titular de la diplomacia europea, Federica Mogherini, a las 21H40, y una más del P5+1 poco antes de la medianoche.

El objetivo de este despliegue es cerrar este tema que lastra las relaciones internacionales desde hace más de doce años.

Sobre la República Islámica recaen sospechas de que desarrolló hasta 2003, y puede que más tarde, un programa nuclear militar haciéndolo pasar por civil, algo que siempre ha negado.

Desde 2006, Estados Unidos, la UE y la ONU adoptaron varios trenes de sanciones contra Teherán, que asfixian la economía de este país con 77 millones de habitantes.

En 2013, las dos partes iniciaron unas negociaciones serias para solventar esta crisis.

-'Arrogancia'-

En abril, se pusieron de acuerdo en Lausana (Suiza) sobre las grandes líneas de un texto, sobre todo en la disminución del número de centrifugadoras o de las reservas de uranio enriquecido de Teherán.

Desde entonces, los expertos de las dos partes han seguido negociando para definir las modalidades prácticas del acuerdo final, previsto inicialmente para el 30 de junio pero postergado en tres ocasiones.

Entre los puntos de desacuerdo se encuentra el levantamiento de las restricciones sobre las armas, que Teherán, apoyado por Moscú, exige que sea inmediato. Los occidentales consideran delicada esta demanda por la implicación iraní en varios conflictos, sobre todo en Siria, Irak o Yemen.

Otro punto de desacuerdo: el ritmo de la suspensión de las sanciones. Los iraníes quieren un compromiso inmediato de sus interlocutores, pero estos contemplan un levantamiento gradual y la posibilidad de dar marcha atrás en caso de violación del acuerdo.

El grupo 5+1 exige también que se dé acceso a los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) "en caso necesario", punto rechazado por ciertos responsables militares iraníes.

Finalmente los dos bandos negociadores difieren sobre la duración de las cláusulas impuestas a Teherán.

El jueves subió el tono, y llovieron las acusaciones cruzadas de no tomar las decisiones necesarias. El sábado, fue el guía supremo iraní Alí Jamenei quien, en una intervención ante estudiantes en Teherán, aseguró que en caso de acuerdo había que continuar la lucha contra Estados Unidos, "ejemplo perfecto de la arrogancia".

Para la experta Kelsey Davenport, del centro de estudios Arms Control Association, con sede en Washington, ya no es momento para endurecer las posiciones.

"Este es un momento histórico y podría haber serias repercusiones si los negociadores fallan a la hora de aprovechar esta oportunidad para llegar a un buen acuerdo", afirmó.

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