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Decenas de migrantes hacen cola junto a tiendas quemadas por el incendio de la noche anterior, este martes 20 de septiembre en el campamento de Moria, en la isla griega de Lesbos

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Cientos de refugiados y migrantes regresaban este martes al superpoblado campamento de Moria, en la isla griega de Lesbos, abandonado precipitadamente la víspera por 5.000 residentes debido a un incendio aparentemente voluntario.

En la zona del campamento no afectada por las llamas se formaban, como cada mañana, colas de espera para la distribución de la comida, constató la AFP. En el exterior, otros residentes llegaban de las colinas cercanas a las que había huido.

"La calma volvió" a la isla, "pero la situación todavía es inestable" ya que los migrantes y refugiados se dispersaron en los alrededores de Moria, hasta Mitilene, la capital de la isla, a unos 10 km, informó una fuente policial a la AFP.

Las autoridades griegas anunciaron que detuvieron el martes a nueve residentes del campamento de Moria (afganos, iraquíes, un senegalés, un sirio y un camerunés), implicados en disturbios y enfrentamientos que habrían producido el incendio de las instalaciones.

Unos 40 policías antidisturbios fueron desplegados como refuerzo en la isla, ubicada en el Egeo oriental, y principal puerta de entrada en Europa del éxodo migratorio de 2015.

- Huir con bebés en brazos -

El incendio destruyó 60 alojamientos prefabricados, 100 tiendas y tres contenedores, pero no causó ningún herido.

Las imágenes de los medios griegos mostraban a mujeres corriendo con sus bebés dormidos en los brazos. "Mi tienda se quemó, no me queda más que lo que llevo a cuestas" explica a la AFP un joven iraní, Hamid.

El ministerio de Política Migratoria se apresuraba el martes en ubicar a las familias en un segundo campamento en la isla, en Kara Tepe, donde se encuentran refugiados en situación vulnerable o con posibilidades de obtener el asilo.

En paralelo, el objetivo es reconstruir "la más rápido posible" Moria, indicó una fuente del ministerio.

"No sorprende" que la situación haya degenerado en Moria, especialmente por la "falta de seguridad", reveló a la AFP Roland Schonbauer, un representante en Grecia del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR).

Los incidentes son frecuentes en este campo, donde están alojados 5.650 refugiados, mientras que la capacidad de albergue es de 3.500, según estadísticas oficiales divulgadas el lunes.

Schonbauer reiteró los llamados de ACNUR para el traslado "lo antes posible" hacia el continente de una parte de la población bloqueada en las islas del Egeo oriental, que eran 13.619, pero que las plazas disponibles son sólo de 7.450.

- Bloqueados por el acuerdo -

La mayoría de los refugiados que se encuentran hacinados en Lesbos están bloqueados por el acuerdo entre la Unión Europea y Ankara que prevé el reenvío a Turquía de todos los migrantes llegados a las islas griegas cercanas a las costas turcas después del 20 de marzo.

Para evitar, o retrasar el reenvío, la mayoría de refugiados piden el asilo en Grecia. Los servicios de asilo griegos, que no han recibido los refuerzos europeos prometidos, se encuentran por ello saturados.

Desde el 20 de marzo, solamente 502 personas han sido reenviadas a Turquía, mientras que prosiguen las llegadas, en promedio un centenar por día.

La tensión va en aumento en Lesbos, y en las islas de los alrededores, desde hace semanas. Una manifestación el lunes a favor de la expulsión de los refugiados, donde participaron militantes de ultraderecha, atizó todavía más la crispación, según el ministerio de Política Migratoria.

"El incendio de Moria es el símbolo de las lagunas de la respuesta europea a la crisis de los refugiados" reaccionó Panos Navrozidis, director en Grecia del International Rescue Committee.

Este incendio se produce en momentos en que, en Nueva York, los 193 países de la ONU prometieron intentar mejorar la situación de los millones de refugiados en el mundo, aunque sin fijarse objetivos precisos.

En fin, el ACNUR afirmó que más de 300.000 migrantes y refugiados cruzaron el Mediterráneo para viajar a Europa en lo que va de 2016, que podría ser el año más mortífero si el número de víctimas de naufragios se mantiene al ritmo actual.

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