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El maratonista etiope Feyisa Lilesa, medalla de plata en los pasados Juegos Olímpicos, en una rueda de prensa en Washington el 13 de septiembre de 2016

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Si la comunidad internacional no presta atención a lo sucede en Etiopía este país puede vivir una "terrible tragedia", dijo este martes en Washington el maratonista que denunció en los juegos Olímpicos de Río la represión del régimen de Adís Abeba.

"Tengo mucho miedo de que esto tome una dimensión étnica. Se podría ver un escenario como el de Ruanda, donde los grupos étnicos se enfrentan unos contra otros", advirtió el corredor de fondo Feyisa Lilesa.

Refugiado en Estados Unidos, Lilesa mantuvo su primera gran conferencia de prensa después de sorprender al atletismo mundial al cruzar los puños cuando conquistó la medalla de plata en Río, un gesto utilizado en las manifestaciones antigubernamentales que han sido violentamente reprimidas en Etiopía.

"En el momento en que les hablo, el gobierno de Etiopía mata, encarcela y oprime a su propia gente", dijo con seriedad este hombre de 26 años, que se ha convertido en héroe para millones de personas de su etnia, los oromo.

"El gobierno ha abierto fuego sobre manifestantes pacíficos que defendían sus derechos. Más de mil personas han encontrado la muerte en las manifestaciones. Otros fueron obligados a exiliarse o han sido masacrados en los desiertos de Libia. Muchos más han terminado alimentando a los peces del Mediterráneo", prosiguió el atleta.

En Brasil el maratonista había cruzado la meta en segunda posición con los brazos cruzados sobre su cabeza, como si estuvieran atados, repitió el gesto durante la ceremonia de entrega de las medallas y declaró en conferencia de prensa que temía regresar a su país.

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