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Delegados nacionales asisten a una sesión plenaria de la conferencia sobre el clima de París, en Le Bourget, a las afueras de la capital francesa, el 9 de diciembre de 2015

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Los negociadores en la COP21 empezaron en la madrugada del jueves una ardua noche de discusiones para pulir un borrador de acuerdo climático que sigue presentando un enconado pulso entre países ricos y en desarrollo.

"Les pido que no vuelvan a abrir los compromisos que ya hemos cerrado, y a concentrarnos en los puntos políticos", dijo el presidente de la conferencia del clima (COP21), el ministro de Relaciones Exteriores francés, Laurent Fabius, antes de invitar a los 195 países a una larga noche de discusiones.

La COP21, la más ambiciosa desde la cumbre de la Tierra de Río en 1992, debe terminarse oficialmente el viernes con un acuerdo para limitar el calentamiento del planeta.

El texto pasó de 43 a 29 páginas y la cantidad de corchetes (opciones) "se redujeron en tres cuartos", dijo Fabius al presentarlo.

Pero aún quedan tres puntos políticos por zanjar: las diferentes responsabilidades entre ricos y en desarrollo, la financiación y la ambición del acuerdo a largo plazo.

En la memoria de todos está el fracaso de la COP15 de Copenhague en 2009, que retrasó años la adopción de una estrategia internacional contra el calentamiento global.

- Alianzas inesperadas -

Los países más vulnerables, como las islas amenazadas por la subida del nivel de los océanos, no están dispuestos a dejar escapar esta vez la oportunidad de un acuerdo que para ellos es de vida o muerte.

El tema que cristaliza esa obsesión es el que prácticamente encabeza el acuerdo de París: limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5ºC o a 2ºC respecto a la era preindustrial.

"Un aumento de la temperatura por encima de los 1,5ºC no es negociable, no lo aceptaremos", advirtió Nicaragua en su intervención.

Esa postura es compartida por la mayoría de países que asisten a la conferencia, pero halla la resistencia de otros, como la emergente India.

"Entiendo totalmente la demanda de 1,5º C (...) pero lograr ese objetivo implicaría que los países desarrollados reduzcan masivamente sus emisiones y que aumenten también masivamente su apoyo financiero a los países en desarrollo, y eso no va a suceder", dijo el ministro indio de Ambiente, Prakash Javadekar.

Curiosamente, los países más vulnerables han hallado dos aliados de primera línea en esta batalla, Estados Unidos y la Unión Europea.

En total, un centenar de países liderados por Washington y Bruselas se presentaron en rueda de prensa como una "coalición de altas ambiciones" para lograr el texto más sólido posible, y eso incluye prioritariamente el objetivo de 1,5ºC.

Estados Unidos prometió por su parte duplicar, de 400 millones de dólares en 2014 a 800 millones en 2020, la partida consagrada a ayudar a los países más pobres a adaptarse a los impactos del cambio climático.

- Ribetes ideológicos -

El tema de la diferenciación, el verdadero meollo del asunto, concierne las "responsabilidades comunes pero diferenciadas" de la Convención de Río de 1992, que opone a los países emergentes y a los desarrollados sobre quién debe asumir los costos y realizar los mayores esfuerzos de limitación de gases de efecto invernadero (GEI).

Los países ricos dicen que llegó la hora de que los emergentes contribuyan, de manera clara e inscrita en el texto de París, al enorme coste de reducir los GEI y de cambiar de modelo energético en el mundo.

"Ustedes quieren que nos olvidemos de (...) la base de las responsabilidades comunes pero diferenciadas. No lo haremos. Si lo intentan directa o indirectamente, no tendremos más remedio que resistir", advirtió el representante malasio, Gurdial Singh Nijar.

"No esperamos que los países actúen más allá de sus capacidades, estamos hablando de un sistema diferenciado, no bifurcado", es decir, uno en el que unos solo tengan responsabilidades y los otros solo derechos, dijo el representante estadounidense, Todd Stern.

Para el director general de Greenpeace Francia, Jean-François Julliard, el texto "contiene aún lo peor como lo mejor y a 24 horas del final de esta COP [conferencia sobre cambio climático], eso es más que inquietante".

En las afueras de la sesión plenaria, unos 220 militantes ecologistas protestaron y exigieron a los negociadores pensar en la suerte del planeta.

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