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El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se abraza con su esposa María Clemencia Rodríguez tras una conferencia de prensa luego de ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2016, el 7 de octubre de 2016, en Bogotá

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El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ganó este viernes el Nobel de la Paz por buscar terminar un conflicto armado de medio siglo, un compromiso que renovó a pesar del rechazo en un plebiscito al pacto con la guerrilla FARC, que ahora será renegociado.

"Esperamos que esto aliente todas las buenas iniciativas y a todos los actores que podrían tener un papel decisivo en el proceso de paz y aportará finalmente la paz a Colombia después de décadas de guerra", declaró la presidenta del Comité Nobel noruego que otorga el premio, Kaci Kullmann Five.

Tras el anuncio, desde La Habana, sede de las negociaciones entre el gobierno colombiano y las FARC desde noviembre de 2012, ambas partes acordaron mantener el cese el fuego vigente y discutir "propuestas de ajuste" al acuerdo firmado el 26 de septiembre y sorpresivamente rechazado el domingo.

"Reiteramos el compromiso asumido (...) de mantener el cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo decretado el pasado 29 de agosto", señalaron en un comunicado conjunto.

Desde Bogotá, en tanto, Santos dedicó el prestigioso galardón a Colombia y a los "millones de víctimas" de la cruenta conflagración interna. "Recibo este premio en su nombre: el pueblo colombiano que tanto ha sufrido por esta guerra", afirmó en una entrevista con la Fundación Nobel. "Estamos muy, muy cerca de alcanzar la paz", agregó.

Desde Cuba, el jefe supremo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño (Timochenko), celebró el premio. "Felicito al presidente Juan Manuel Santos, a garantes Cuba y Noruega, acompañantes Venezuela y Chile, sin los cuales sería imposible la Paz", escribió en Twitter.

Enemigos por décadas, Santos y Timochenko sellaron con gran pompa en Cartagena un histórico acuerdo de paz.

Pero, contra contra todo pronóstico, el pacto no fue refrendado por los colombianos en un referendo. La oposición liderada por el expresidente Alvaro Uribe (2002-2010) criticó ferozmente lo negociado, aduciendo que otorga "impunidad total" a los guerrilleros y "elegibilidad política" a responsables de delitos atroces.

Uribe también felicitó a su sucesor, pero deseando que este hecho "conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia".

- Un espaldarazo -

Un alud de saludos recibió Santos, desde el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hasta el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, entre numerosos líderes mundiales.

"El Comité del Nobel tomó la decisión correcta en acoger sus esfuerzos incansables para conseguir una paz justa y duradera en Colombia", manifestó Obama, galardonado con el mismo premio en 2009, con pocos meses ocupando la Casa Blanca.

Dentro y fuera de Colombia, el premio fue visto como un espaldarazo al proceso de paz, en suspenso desde el revés electoral del domingo.

"El hecho de que una mayoría de votantes dijera no al acuerdo de paz no significa necesariamente que el proceso de paz esté muerto", argumentó el Comité Nobel, al alertar sobre el "peligro real de que el proceso de paz se interrumpa y de que la guerra civil se reanude".

"Este es un gran empuje. Estamos a punto de poner fin a esta guerra y esto va a ser muy importante", dijo el propio Santos en la entrevista telefónica en que le fue notificado el premio, divulgada por el comité.

Los colombianos se mostraron divididos ante el reconocimiento a Santos, quien celebró en el palacio presidencial durante toda la jornada: primero con promotores del "Sí" a la paz en el plebiscito, y luego con sus empleados.

- "Hasta el último minuto" -

La congresista Clara Rojas, quien pasó casi seis años secuestrada por las FARC, dijo a la AFP que el Nobel constituye "un impulso, una señal de la comunidad internacional de que tenemos que producir pronto un resultado porque sin duda no sólo es la paz de Colombia, es la paz del mundo" la que está en juego.

José Alberto Soriano, de 18 años y cuyo abuelo fue asesinado por las FARC, cuestionó sin embargo el premio: "No estoy de acuerdo por el tema de la guerrilla: matan a familias y antes toca arrodillárseles".

Conforme a la tradición, el comité no quiso explicar por qué no habían sido también premiadas las FARC, como ha ocurrido con anteriores procesos de paz.

"Un premio a las FARC habría probablemente sido mal percibido por quienes son escépticos sobre el acuerdo de paz" dijo el director del Instituto de investigación sobre la paz de Oslo (Prio), Kristian Berg Harpviken.

Santos, implacable en su ofensiva contra las FARC mientras fue ministro de Defensa de Uribe, optó por la salida política al conflicto apenas asumió la Presidencia en 2010.

"Seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato porque ese es el camino para dejarles un mejor país a nuestros hijos", prometió recientemente.

El Nobel, al que Santos había asegurado no aspirar, fortalece al presidente en su búsqueda de una reconciliación en Colombia, azotada por décadas de violencia entre guerrillas, paramilitares y fuerzas estatales, con saldo de 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.

Santos recibirá el 10 de diciembre en Oslo el premio: una medalla de oro, un diploma y el cheque de ocho millones de coronas suecas (unos 950.00 dólares).

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